Aragón será el punto de partida de un ambicioso proyecto internacional que busca revolucionar la conservación del patrimonio cultural expuesto o afectado por el biodeterioro. La investigación arrancará el próximo mes de enero y se llevará a cabo por un equipo de investigación del INMA, Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (instituto mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Zaragoza).
La línea de investigación CoNFine (Conservation of built heritage: Natural Formulations agaiNst bio-dEterioration) está financiada por la Unión Europea a través de las Acciones Marie Skłodowska-Curie–Global Fellowships, y su objetivo es desarrollar tratamientos basados en enzimas inmovilizadas en nanopartículas y geles poliméricos para frenar el biodeterioro causado por microorganismos, una de las principales amenazas para edificios y restos arqueológicos. De esta forma podrían sustituirse los biocidas convencionales, habitualmente tóxicos y con alto impacto ambiental, y frenar el deterioro en el patrimonio sin poner en riesgo la salud ni el entorno.
En concreto, el proyecto es del Grupo Bionanosurf del INMA y está liderado por Águeda Sáenz Martínez y supervisado por Scott Mitchell, ambos científicos del CSIC en el INMA. Además, cuenta con la colaboración del Centro de Investigación en Corrosión de la Universidad Autónoma de Campeche (UACAM) y el Laboratorio de Microbiología Aplicada de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT), en México.
Las nuevas formulaciones se pondrán a prueba en el yacimiento arqueológico de Oxpemul, en la Reserva de la Biosfera de Calakmul, donde las condiciones ambientales -alta humedad relativa y alta temperatura- aceleran el biodeterioro.
Este ensayo en un escenario extremo permitirá que las soluciones desarrolladas puedan adaptarse posteriormente a edificios y estructuras de piedra en cualquier lugar del mundo, incluido, por supuesto, nuestro país, Aragón, donde existen numerosos ejemplos de patrimonio expuesto, desde iglesias románicas hasta construcciones tradicionales.
El proyecto tendrá una duración de 36 meses (2026-2028), e incorpora también actividades de ciencia ciudadana para implicar a la sociedad en el seguimiento y valoración del estado de conservación, alineándose con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
CoNFine tiene una financiación europea de 256.753,20 euros y busca ofrecer alternativas a los biocidas convencionales. El objetivo final es situar a Aragón como referente en conservación sostenible del patrimonio, combinando investigación puntera, cooperación internacional y aplicación futura en el territorio.

