Aprendices hitlerianos

Parece que hay muchos y variados. Y, además, de los que la “buena sociedad”, la “jet society”, los lleva en palmitas. En este caso, no son los judíos, ni siquiera los comunistas. Son los viejos, los abuelos, quienes deberían ir al crematorio antes de tiempo para salvar al neoliberalismo. Si damos tal categoría a los mayores de 65 años, de una tacada estos aprendices aventajados de brujos, de nazis, de aquellos que, en su ideario, entra la palabra exterminio, se habrán puesto a la cabeza en esa deseada carnicería. Nada menos que 800/900 millones de seres humanos estaríamos en su …

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Carlos Tundidor

Parece que hay muchos y variados. Y, además, de los que la “buena sociedad”, la “jet society”, los lleva en palmitas.

En este caso, no son los judíos, ni siquiera los comunistas. Son los viejos, los abuelos, quienes deberían ir al crematorio antes de tiempo para salvar al neoliberalismo. Si damos tal categoría a los mayores de 65 años, de una tacada estos aprendices aventajados de brujos, de nazis, de aquellos que, en su ideario, entra la palabra exterminio, se habrán puesto a la cabeza en esa deseada carnicería. Nada menos que 800/900 millones de seres humanos estaríamos en su punto de mira.

Por dejar, dejarían chiquitos a esos monstruos como Hitler, Mussolini, Franco, Stalin, Videla, Pinochet, Pol Pot y otros grandes genocidas vivos y muertos. Incluso, en nuestros lares, aventajarían a esos militares franquistas de viejos cuños que, hasta hace bien poco, querían fusilar a 26 millones de rojos españoles.

En este caso, y como si se hubieran puesto de acuerdo, tres “grandes” personajillos de los que creen ser pequeños dioses, han codiciado, por medio de sus grandes altavoces, tales apetencias de degüello. El señor Dan Patrick, vicegobernador de Texas, proclama que "los viejos deberían sacrificarse y dejarse morir para no paralizar la economía". No especifica cómo prefiere este sacrificio, si desde la roca de Tarpeya, uno a uno, en un masivo lanzamiento desde los mismos aviones de Videla al Atlántico, para ahorrar tiempo, o en crematorios para la fabricación de pastillas de jabón.

La señora Christine Lagarde, presidenta del FMI, presidenta del Banco Central Europeo, señora cultivada como la que más, dice muy alto : "Los viejos viven demasiado y es un riesgo para la economía". Está claro que el riesgo es para “su economía”. La que permite que un uno por cien de los especímenes humanos tengan tanta riqueza y patrimonio como el 90% de los descendientes del “homo sapiens”. Si la señora Lagarde piensa así, no estoy seguro de que ella venga de tales ascendientes.

Por fin, el señor Taro Aso, ministro de Economía de Japón, vocea a todo pulmón, desde el puesto privilegiado de su escalafón que "pido a los ancianos que se den prisa en morir para que, de esta manera, el estado no tenga que pagar su atención médica". Confío en que, fiel a su ideario, mañana mismo se haga el harakiri puesto que nació en 1940 y quizá, a pesar de su fortuna, podría dar ejemplo. Por cierto, este señor es católico.

No son hechos rebuscados, son expresiones de muchos que se llaman neoliberales y que, algunos, las sueltan en voz alta. Mientras que otros muchos de los que dirigen el mundo y tienen dinero a espuertas, las piensan, de momento, en voz baja.

Estos tres aprendices de nazis en potencia tienen cosas en común: los tres son ricos, muy ricos y, al parecer, no les cuida “Papá Estado” porque tienen muchos dólares en cuentas transparentes y algunas menos transparentes. Los tres son personajes de la vida política del mundo y los tres influyentes. Los tres son viejos, igualmente: la señora Lagarde con 66 añitos, el señor Patrick de 69 y las 81 primaveras del señor Taro. Pero no les veo yo que pongan en marcha su doctrina de ángel exterminador y la comiencen por ellos mismos.

Me parece una barbaridad, digna de los señores dictadores citados sus “boutades”. Debería ser motivo de cárcel como lo es el delito de odio. Ustedes no deberían estar entre cojines y algodones, los que le ofrecen el poder y la riqueza, ustedes, con esas teorías que, si pudieran, las pondrían en práctica, deberían estar en centros especiales de reeducación, en el “trullo”, si hablamos en castellano castizo. Pero ya que no lo están y las gentes, de momento, no exigimos en la calle que se les encarcele, sí que les pediría que tuvieran algo de dignidad y pusieran en práctica sus enseñanzas mañana mismo: un tiro en la sien, el harakiri o el juego de la ruleta rusa hasta que acierte y santas pascuas. No merecen más.

Pero no hay cuidado, las personas como ustedes, personas por decir algo, ni siquiera tienen esa huella de dignidad y no, no se suicidarán elegantemente.

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