Antonio Aramayona se planta ante Capitanía con un 'sí' a la Paz y un 'no a la guerra'

Antonio Aramayona inició este martes una nueva reivindicación, esta vez por la Paz. Una "reivindicación incondicional", como él mismo la ha definido en su diario, con su presencia ante el edificio de la antigua Capitanía General de la V Región Militar, portando únicamente un cartel donde se lee "Otra vez, no a la guerra"

Aramayona en su protesta en Capitanía. Foto: Diego Díaz (AraInfo)

"Otro capítulo más de una historia que ya va por los dos años y medio. El poder recorta derechos y libertades. El poder sanciona con todo lo que está a su alcance en el caso de que alguien se oponga a su obra de demolición de todo cuanto les ordenan sus amos, los dueños del dinero y las armas, los poderes financieros, los especuladores a costa del bienestar de la humanidad", critica Aramayona. "Sin embargo -añade-, nos quedará siempre la libertad de pensar, de opinar, de expresar convicciones e ideas".

Por eso, argumenta en su blog, "he ocupado bancos y delegaciones de Hacienda, he estado con los damnificados de Stop Desahucios, he estado dos años en el portal de la consejera de Educación y del delegado del Gobierno de España en Aragón, he sido detenido y fichado como cualquier delincuente, he estado en el portal de la sede del PP en Aragón y ahora estoy ante un palacio emblemático del Ejército español gritando mediante un sencillo cartel 'No a la guerra".

En su denuncia, Aramayona explica que no pide a nadie acompañarle, "pues en tal caso seré declarado y multado otra vez como inspirador, organizador y promotor también de cualquier reunión o concentración por la Paz ante Capitanía General". "Por eso y solo por eso empleo la primera persona del singular", asevera. Por otro lado, "sería faltar a mis compañeras y compañeros, pues cada uno de ellos es libre y responsable para acudir donde su conciencia y su libertas le dicte", añade.

Por eso, según Aramayona, la mañana ha sido una celebración. "Nos han dicho que protestamos por todo, que defendemos a los asesinos… y algunas barbaridades más. También otras personas nos han saludado, animado e incluso levantado el puño. No a la guerra no deja indiferente", continúa con su relato. De hecho, rara es la persona que pasa por allí , y pasan muchas, que no lea los carteles o se detenga unos segundos para leerlos mejor. "Primero, llegué yo. Diego estaba esperando. Después se fue corriendo la voz y fueron viniendo: Charo, Beatriz, Marisol, Pedro, Víctor… Toda una celebración, sí, que terminamos con el Canto a la Libertad", concluye.

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