"Otro capítulo más de una historia que ya va por los dos años y medio. El poder recorta derechos y libertades. El poder sanciona con todo lo que está a su alcance en el caso de que alguien se oponga a su obra de demolición de todo cuanto les ordenan sus amos, los dueños del dinero y las armas, los poderes financieros, los especuladores a costa del bienestar de la humanidad", critica Aramayona. "Sin embargo -añade-, nos quedará siempre la libertad de pensar, de opinar, de expresar convicciones e ideas".
Por eso, argumenta en su blog, "he ocupado bancos y delegaciones de Hacienda, he estado con los damnificados de Stop Desahucios, he estado dos años en el portal de la consejera de Educación y del delegado del Gobierno de España en Aragón, he sido detenido y fichado como cualquier delincuente, he estado en el portal de la sede del PP en Aragón y ahora estoy ante un palacio emblemático del Ejército español gritando mediante un sencillo cartel 'No a la guerra".
En su denuncia, Aramayona explica que no pide a nadie acompañarle, "pues en tal caso seré declarado y multado otra vez como inspirador, organizador y promotor también de cualquier reunión o concentración por la Paz ante Capitanía General". "Por eso y solo por eso empleo la primera persona del singular", asevera. Por otro lado, "sería faltar a mis compañeras y compañeros, pues cada uno de ellos es libre y responsable para acudir donde su conciencia y su libertas le dicte", añade.
Por eso, según Aramayona, la mañana ha sido una celebración. "Nos han dicho que protestamos por todo, que defendemos a los asesinos… y algunas barbaridades más. También otras personas nos han saludado, animado e incluso levantado el puño. No a la guerra no deja indiferente", continúa con su relato. De hecho, rara es la persona que pasa por allí , y pasan muchas, que no lea los carteles o se detenga unos segundos para leerlos mejor. "Primero, llegué yo. Diego estaba esperando. Después se fue corriendo la voz y fueron viniendo: Charo, Beatriz, Marisol, Pedro, Víctor… Toda una celebración, sí, que terminamos con el Canto a la Libertad", concluye.




