Amnistía Internacional: "La protección de la población civil de Nagorno Karabaj debe ser prioritaria"

La protección de la población civil atrapada en la escalada del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por la República del Artsaj, como se autodenomina el territorio de Nagorno Karabaj, debe ser prioritaria. Así lo ha afirmado Amnistía Internacional tras confirmar el uso de las prohibidas bombas de racimo en la zona.

Bombas en Stepanakert, capital de Nagorno Karabaj. Foto: Valery Sharifulin\AI

Durante el fin de semana, imágenes compatibles con el uso de municiones de racimo en la ciudad de Stepanakert, capital de Nagorno Karabaj, fueron publicadas por las autoridades de facto del territorio, que también informaron sobre un número indeterminado de víctimas civiles tras nuevos bombardeos en Stepanakert y la localidad de Shushi.

El personal experto del Equipo de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional pudo establecer que las imágenes correspondían a zonas residenciales de Stepanakert, e identificó municiones de racimo M095 DPICM de fabricación israelí que aparentemente habían sido disparadas por fuerzas azerbaiyanas.

"Las bombas de racimo están prohibidas en cualquier circunstancia por el derecho internacional humanitario, y por tanto usarlas para atacar zonas civiles es especialmente peligroso y sólo puede causar más muertes y lesiones", ha denunciado Denis Krivosheev, director en funciones de Amnistía Internacional para Europa Oriental y Asia Central.

"Las bombas de racimo son armas de efecto intrínsecamente indiscriminado, y usarlas en zonas residenciales es terrible y del todo inaceptable. Mientras continúe la escalada de los combates es preciso proteger a la población civil, no someterla a ataques deliberados ni ponerla en peligro de manera irresponsable", añade Krivosheev.

Amnistía Internacional ha pedido a los gobiernos de Azerbaiyán y Armenia que "respeten plenamente el derecho internacional humanitario y protejan a la población civil de los efectos de las hostilidades".

El 27 de septiembre estallaron intensos combates entre Azerbaiyán y Armenia en el territorio de Nagorno Karabaj, habitado en su mayoría por población armenia, pero que jurídicamente pertenece a Azerbaiyán. Ese día, Azerbaiyán, con el apoyo de Turquí atacó por sorpresa el enclave. En los últimos días, ambas partes implicadas en el conflicto han intercambiado fuego de artillería y cohetes.

Bombas de racimo

Las bombas de racimo son armas de efecto intrínsecamente indiscriminado que causan sufrimiento a la población civil durante años después de ser utilizadas, y están prohibidas internacionalmente por un tratado refrendado por más de 100 Estados. Amnistía Internacional pide tanto a Armenia como a Azerbaiyán que se conviertan en Estados Partes en la Convención sobre Municiones en Racimo.

Las municiones de racimo esparcen cientos de submuniciones (o bombetas) por una amplia zona. Se calcula que entre el 5% y el 20% de las submuniciones de racimo no llegan a explotar y se quedan sobre el terreno, y para la población civil representan una amenaza equiparable a la de las minas terrestres antipersonal.

"Usar esta clase de bombas contraviene la prohibición de ataques indiscriminados, por la amplitud de la zona que abarcan las numerosas submuniciones liberadas y por el peligro que representan para todas las personas que entren en contacto con la munición sin explotar", denuncia Amnistía Internacional.


El periodista Pablo González, colaborador de diversos medios como Naiz, está cubriendo el conflicto en directo desde su cuenta de Twitter.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies