Un altre 23 d’abril fora: identitat i contradiccions

24 abril, 2025. 13:22

No miento si digo que el 23 de abril ha ganado importancia en mi vida y en mi relato desde que vivo fuera, concretamente en Catalunya. Ha sido aquí, en Barcelona, donde realmente he conformado mi identidad aragonesa cuando se me llama española y he de explicar que no me siento así, que soy aragonesa, y que Aragón no es Madrid. Entiendo, sin embargo, que seamos leídos de esta manera cuando el complejo de personaje secundario se intenta suplir idolatrando al grande y fuerte, a ese que dice que España es “una, grande y libre”. No sé si grande y tampoco sé si libre, pero sé que no es una.

El vídeo promocional de instrumentalización del PP de Azcón me ha producido las mismas ganas de gritar que me provocaba Lambán con sus discursos anticatalanistas. También me pasa eso cuando ambos partidos utilizan a Labordeta para hablar de libertad, pero ninguno apuesta por destinar recursos a hacer crecer la universidad, la cultura o la comunidad con un transporte público de calidad que conecte el territorio. Espero, eso sí, que sean muy cómodos los asientos de la nueva Romareda.

Todos vais a Madrid como si en Madrid pasara algo dicen Las Ninyas del Corro. En Madrid empecé la carrera y la acabé en Barcelona. En un inicio no fue una decisión ideológica lo que me hizo cambiar, pero sí que lo fue más tarde cuando decidí quedarme. Ha estat des de llavors que treballo i estudio en català, em relaciono en català i cada cop més sovint em sorprenc a mi mateixa pensant en català. Pateixo quan he de donar explicacions a familiars i coneguts de Saragossa sobre la meva volguda immersió. També em fa patir la normalització del centralisme i la pèrdua identitària a favor d’un turista creat desesperadament a través d’actes culturals massius que res tenen de cultura aragonesa. Em fa patir la negació del trilingüisme a Aragó i em fa patir sentir que no puc tornar.

Ha estat el fet d’aprendre català que m’ha apropat a entendre l’aragonès. L’aragonès que, juntament amb el català, tant PP com Vox han negat que es parli en Aragó. L’altre dia, la meva amiga Marta va portar de casa de la seva àvia un llibre en patuès i em va fer molta il·lusió poder llegir-lo. Fa molt de temps, a primària, un professor ens va explicar les llengües cooficials preguntant-nos: si encara es parlés l’aragonès aquí, el faríem servir? Tots vam respondre que sí. “Doncs això és el que fan a Catalunya”. Avui dia tinc dubtes que aquest discurs es pogués tornar a repetir.

Durant la meva adolescència vaig ser la primera idolatrant Madrid. Ara, anys després, sento que se'm va negar part de la meva història. És ara que puc reconèixer paraules que diu la meva àvia com a meves. També ara les puc compartir amb els meus amics i amigues catalans. Per què tanta por a l’acumulació de vocabulari? Per què negar-se l’accés a poder llegir la vida de moltes maneres? A escoltar música amb altres rimes, a mirar pel·lícules amb altres accents. Mai acabaré d’entendre la raó.

Soy consciente de que suena hipócrita mi defensa de la tierra desde fuera, y lidio con esa culpa mientras escucho las jotas que mi tía Susana me envía los domingos por la tarde cuando cojo el tren de vuelta. La Bullonera y Labordeta nos han acompañado mucho en estos últimos meses ¿verdad, mañamía? En el trabajo escucho mucho la Ronda de Boltaña, Au d’astí! o a los 50007 Fishing Club mientras busco un punto en el que sentirme cómoda siempre que cruzo la frontera. También hago lo contrario cuando en Zaragoza escucho música en catalán o aprendo sobre la literatura de Rodoreda y lo comparto con familia y amigos.

Reivindicar una identidad no debería ser un acto de resistencia. En este cruce constante entre lenguas, ciudades y relatos, intento identificar lo que me va construyendo, aunque a veces eso implique incomodidad o contradicción. Intento también que no se trate de nostalgia ni de idealización, sino de la necesidad honesta de habitar los matices y defender aquello a lo que, desde el cobijo y el cariño, voy dando sentido a través de la óptica que me brinda la distancia. Así, este 23 de abril me recuerda que Aragón es parte de mi relato, no como símbolo estático, sino como espacio al que vuelvo con dudas, preguntas y respeto.

Firma

Noticias relacionadas

· “ESTAMOS CON VENEZUELA” ·
· PUBLICIDAD ·
· CANAL TELEGRAM ARAINFO ·
· CANAL WHATSAPP ARAINFO ·