Alfombra roja al Real Zaragoza: cesión de La Romareda, 75 años para pagar las obras y pagos en especie

El Ayuntamiento y el Real Zaragoza SAD firmaron el pasado 18 de octubre un convenio como paso previo a la concesión administrativa, por 75 años, del estadio de La Romareda. El Consistorio asumirá (aunque aseguran que sin que salga un solo euro del mismo) la financiación de las obras de remodelación del estadio y la entidad reintegrará el coste total en ese plazo de tres cuartos de siglo.

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Firma del convenio entre el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, y el presidente del Real Zaragoza, Cristian Lapetra. Foto: Ayuntamiento de Zaragoza.

Las aguas vuelven a su cauce. Tras cuatro años en los que algunos en Zaragoza perdieron ciertos privilegios que parecían bien atados, el nuevo Gobierno municipal, formado por PP y Ciudadanos –con el soporte de Vox–, se apresura a devolvérselos. Un buen ejemplo es La Romareda. A expensas de lo que concrete el Pliego de Condiciones, el Consistorio y el Real Zaragoza ya han firmado un convenio que, seguro, ha dejado satisfechos a los inquilinos del estadio: cesión del mismo, 75 años para pagar las obras de remodelación y aprovechamientos urbanísticos (pagos en especie) que vendrán cargados de polémica.

Extraña que la primera medida de gran calado, más allá de recortes y fotos, que se toma desde el Ayuntamiento de Zaragoza sea ponerse al frente de una remodelación que, el propio alcalde, Jorge Azcón (PP), cifró en torno a los 70 millones de euros. Sorprende, más si cabe, teniendo en cuenta que, desde su desembarco en la plaza del Pilar, el equipo de gobierno no ha parado de lamentarse y alertar de la mala situación económica. No por soprendente, sin embargo, es inesperado: el hecho de que Azcón hiciera uno de sus últimos actos de campaña (solo tres días antes de los comicios del 26M) sobre el propio césped de La Romareda y acompañado del presidente del Real Zaragoza, Cristian Lapetra, era una buena pista.

El alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón, y el presidente del Real Zaragoza, Cristian Lapetra, en un acto electoral en La Romareda, a solo tres días de las elecciones municipales de mayo de 2015. Foto: PP Aragón.

El Ayuntamiento asumirá la financiación de las obras

El alcalde se ha afanado en asegurar que no saldrá ni un euro del Consistorio para este proyecto, pero, como dice el convenio, “el Ayuntamiento asumirá la financiación de dichas obras”. Esperan PP y Ciudadanos que instituciones (públicas y privadas) se sumen a la causa y miran directamente al Pignatelli.

Lambán, no obstante, fue muy claro el pasado viernes en las Cortes de Aragón cuando, a pregunta del líder de Ciudadanos, Daniel Pérez Calvo, afirmó que la aportación de su Gobierno “no será distinta de la del propio Ayuntamiento”. Recordó el presidente que la concejala de Hacienda, María Navarro, llevaba tiempo avisando de las limitaciones en el gasto que tenía el Ayuntamiento y aseguró que la percepción de su homólogo en Aragón, Carlos Pérez Anadón, era muy similar respecto a las cuentas que a él le competen. “Habrá que buscar otro tipo de alternativas”, dijo Lambán.

Esas otras vías son, principalmente, aprovechamientos urbanísticos. Ergo, pagos en especie en favor del Real Zaragoza. No lo esconden desde el Consistorio, donde reconocen que no habrá una partida de inversión directa, pero sí otro tipo de financiación como aprovechamientos urbanísticos y de uso terciario.

Con los cuchillos preparados está toda la oposición, a la espera de que se pergeñen esos pliegos en los que se establecerán con mayor concreción esos pagos. Zaragoza en Común, incluso, estudia la opción de presentar una moción para que todas las fuerzas puedan estar presentes en la Comisión de Seguimiento del proyecto.

Convenio excluido de la Ley de Contratos del Sector Público

Primero un poco de memoria: el Ayuntamiento de Zaragoza otorgo una concesión administrativa del estadio en favor del Real Zaragoza C. D. en mayo de 1976, que fue prorrogada, hasta 2003, en mayo de 1997. Cuando finalizó, la concesionaria siguió disfrutando de las instalaciones por la vía de hecho hasta que, el 23 de diciembre de 2013, el Gobierno de Zaragoza (con Juan Alberto Belloch –PSOE– a la cabeza) acordó la cesión de uso a precario por 10 años (hasta 2023).

El 22 de abril de 2015 (todavía con los socialistas al frente del Consistorio y a solo un mes de las elecciones municipales de ese año), el Ayuntamiento dio su anuencia a la solicitud realizada por el Real Zaragoza SAD para otorgar una concesión por 75 años. En julio, con Zaragoza en Común (ZeC) en la Alcaldía, se suspendió dicho procedimiento.

El convenio recién firmado viene a recuperar ese proyecto que ZeC paralizó. Consideran que el pacto actual está exento del ámbito de aplicación de la Ley 9/2017, de Contratos del Sector Público. Entre los requisitos para soslayar esta normativa, que se mencionan en el artículo 6 de la misma, están que “las entidades intervinientes no han de tener vocación de mercado, la cual se presumirá cuando realicen en el mercado abierto un porcentaje igual o superior al 20 % de las actividades objeto de colaboración”, que “el convenio establezca o desarrolle una cooperación entre las entidades participantes con la finalidad de garantizar que los servicios públicos que les incumben se prestan de modo que se logren los objetivos que tienen en común” o que “el desarrollo de la cooperación se guíe únicamente por consideraciones relacionadas con el interés público”.

Quizás para justificar que el proyecto entra en alguno de los anteriores preceptos, se repite en varios puntos del convenio una dudosa afirmación: que la remodelación del estadio “contribuirá a impulsar la implantación y práctica del deporte en el municipio”. Algo similar se reitera en la cláusula segunda: “Tiene por finalidad la satisfacción de intereses públicos de carácter general (sociales, culturales, deportivos)”.

75 años para pagar

El convenio, rubricado el pasado 18 de octubre, tendrá una duración de cuatro años prorrogable por periodos sucesivos de un año. Entre las obligaciones que contrae el Gobierno de Zaragoza están la de redactar el anteproyecto para la remodelación, “asumiendo la financiación de dichas obras, sin perjuicio de su repercusión a la entidad cesionaria en los plazos y forma que se señalarán en la futura concesión administrativa que será objeto de otorgamiento a la finalización de la cesión de uso a precario de la instalación deportiva vigente (2023)”.

Es decir, el Ayuntamiento se da cuatro años para remodelar La Romareda, sin más obligaciones que las ya estipuladas por el uso a precario para el Real Zaragoza. Posteriormente, formalizará la concesión del estadio por 75 años, que será el tiempo que tendrá la sociedad anónima deportiva para devolver el “coste total de la remodelación”. El pliego, se explica en el convenio, “determinará el retorno al municipio de las cantidades satisfechas (…) estableciendo un canon por ocupación y otro canon diferenciado que amortizará a lo largo del tiempo que dure la concesión”. Además, se tendrán en cuenta aspectos como “la situación económica de la concesionaria” o el hecho de que el equipo esté en primera o segunda división.

Se verán afectados los aficionados por las obras, como se deduce de lo afirmado en el texto acerca del anteproyecto: “Determinará las fases y calendario para la ejecución de las obras proyectadas, de forma que en todo caso se garantice la asistencia máxima posible de los socios del club a los partidos oficiales”.

Sobre el uso, el Ayuntamiento podrá utilizar la instalación deportiva para la celebración de actividades culturales, deportivas, sociales… “siempre y cuando dicha actividad no interfiera en la práctica deportiva habitual del Real Zaragoza SAD, y asumiendo los costes para devolver la instalación a su estado original”.

Estadio de la Romareda. Foto: Pablo Ibáñez.

Amaños, morosos y tarjetas black

¿Ha hecho méritos en los últimos tiempos el Real Zaragoza para recibir este trato? Deportivamente sería muy discutible, y, más allá de lo meramente futbolístico, está bastante claro que no: se encuentra a la espera de sentencia por el presunto amaño del partido entre Levante y Zaragoza de la última jornada de la Liga 2010-2011. Una de sus exempresas vinculadas (la inmobiliaria Zaragoza Real Estate, creada por Agapito Iglesias y de la cual se desvinculó en 2016) sigue apareciendo en las listas de morosos de Hacienda con una deuda superior a los 1,8 millones de euros.

Además, el nuevo consejero delegado, Luis Blasco, tiene una condena en firme por el caso de las tarjetas black. Ha sido su gran amistad con César Alierta, expresidente de Telefónica y actual máximo accionista del Real Zaragoza, lo que le ha traído hasta aquí.

El ejemplo falso de San Mamés

El pasado 17 de octubre, Ayuntamiento y equipo organizaron un viaje para visitar el estadio de San Mamés, en Bilbao. Unas 20 personas, entre técnicos, periodistas y políticos, formaron parte de la expedición. El Consistorio, apuntan fuentes municipales, se hizo cargo del microbús (unos 900 euros) y la comida fue a cuenta del Real Zaragoza.

Azcón puso al estadio bilbaíno como ejemplo de buena colaboración institucional, aunque la realidad es que poco tiene que ver con La Romareda. Para remodelar el estadio vizcaíno, el club pagó 50 millones de euros (de los que 17 salieron del valor del terreno), la Diputación Foral de Bizkaia aportó otros 50, la misma cantidad pusieron el Gobierno Vasco y la BBK y 11 millones de euros para licencias municipales el Ayuntamiento.

El propio Javier Lambán discrepó con el alcalde sobre las similitudes: “Lo que se ha hecho allí, aquí es imposible”, dijo: “¿Se imagina a Ibercaja o Bantierra poniendo 50 millones?, tampoco veo a la Diputación de Zaragoza en disposición de pagar esa cantidad y, si nosotros tuviéramos ese dinero, hacíamos el campo entero, pero no podemos”.

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