Aleksandra Kollontai: 'El amor de las abejas obreras'

Alba Editorial reeditó en 2008 la obra 'El amor de las abejas obreras' escrita en 1923 por la feminista y revolucionaria Aleksandra Kollontai donde ofrece una reflexión que aún no hemos conseguido superar y sigue siendo causa directa de mucha infelicidad entre las mujeres.

Aleksandra Kollontai.
Aleksandra Kollontai.
Aleksandra Kollontai.

Alba Editorial reeditó en 2008 la obra 'El amor de las abejas obreras' escrita en 1923 por la feminista y revolucionaria Aleksandra Kollontai donde ofrece una reflexión que aún no hemos conseguido superar y sigue siendo causa directa de mucha infelicidad entre las mujeres.

Kollontai expone varias situaciones amorosas que suceden en un momento histórico donde se intentaban construir las bases de una sociedad justa e igualitaria. En este contexto de cambio político, económico y social, Aleksandra proponía como requisito indispensable una transformación emocional y sexual.

A través del relato de la vida sentimental de mujeres de distintas generaciones, va mostrando un panorama de emociones que muchas veces chocan con el planteamiento político. Frente a las ideas de libertad, no opresión, derogación de la propiedad privada, se enfrentan las del amor posesivo, romántico, la monogamia y exclusividad.

Es por tanto una de las primeras pensadoras en definir lo personal como político. Las feministas hemos aprendido mucho analizando las relaciones personales por las múltiples implicaciones que suponen en la vida de las mujeres.

Kollontai nos hace reflexionar sobre las contradicciones entre una sociedad donde las colectivizaciones se extienden a gran escala pero en la que se mantienen los sentimientos de posesión y celos hacia la persona amada. Relata así situaciones personales (muchas autobiográficas) que señalan la transformación hacia un nuevo paradigma en las relaciones interpersonales.

Qué grado de lucidez y valentía por su parte, al hablar abiertamente de temas como la unión libre, los celos, las relaciones de pareja o la convivencia, sin juzgar, analizando en profundidad una reflexión que provoque el cambio. No sólo transformando el viejo paradigma sino haciéndolo de forma permanente.

Ella supo hacerlo en su vida personal ya que se casó por amor contra la voluntad familiar, abandonó a su marido y su hijo para seguir su compromiso en la lucha revolucionaria y tuvo varios amantes, uno de ellos casi veinte años menor. Fue, en definitiva, una mujer libre.

'El amor de las abejas obreras' no da soluciones sino que encara los problemas, dejando claro que deben ser las propias mujeres quienes decidan con quién, cómo unirse y cuándo ser madres en una sociedad igualitaria y cooperativa que provee los cuidados y atenciones necesarias para que esa maternidad se lleve a cabo.

Defiende, como hizo desde su cargo como Ministra, la creación de las casas comuna, las guarderías, lavanderías, comedores populares, etc., como instrumentos para que las mujeres puedan vivir con mayor independencia y más tiempo para su desarrollo intelectual y político. El Estado debe ser garante de las condiciones de salubridad, educación y desarrollo de la infancia.

Estas instituciones llegaron a funcionar durante un tiempo; así como el derecho al aborto libre y gratuito, la ley de divorcio rápido, el respeto a la homosexualidad, la idea del amor libre… conceptos y leyes que el régimen de Stalin derogó. Con él volvieron las ideas de la maternidad como fin último de las mujeres, su sublimación, la unión romántica, se dificultó el divorcio haciendo muy farragoso el trámite burocrático, se volvió a reprimir cualquier manifestación de homosexualidad convirtiéndola en tabú…

Kollontai critica la deriva del comunismo post-revolucionario, mostrando como se daba poder a gente que no respondía al espíritu comunista, como las mujeres eran relegadas en las conquistas sociales y como los cambios económicos tomaban un cariz distinto al colectivismo horizontal inicial.

Por este motivo la primera mujer miembro de un gobierno en el mundo, miembro del Soviet, se convirtió también en la primera embajadora, ya que fue desplazada de las decisiones políticas importantes, relegada a la representación de la URSS en Noruega, México y Canadá. Gracias a ello no fue deportada como la mayoría de componentes del primer Soviet, pero pagó con el exilio dorado su enfrentamiento a las políticas de Stalin.

En este libro dibuja personajes con gran sutileza y profundidad psicológica, denunciando la precariedad que aún sufrían las mujeres en caso de ruptura con sus compañeros. La autora se posiciona una vez más en la vanguardia al destapar la estrecha relación entre precariedad económica y prostitución. Niega que sea algo incuestionable o que no se pueda erradicar. Utiliza la lógica, el sentido común y la emoción para mostrar los procesos por los que una mujer puede verse forzada a ello.

Supone una lectura muy agradable, para conocer su momento histórico y reflexionar sobre nuestras propias contradicciones a nivel emocional.

Helena Renuncio Mateos, militante de En lucha | Reseña publicada en la revista anticapitalista La hiedra

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