Al-Jazira, la ciudad-campamento de Abderramán III

Al -Jazira (‘isla’ en árabe) fue una ciudad – campamento desde donde Abderramán III dirige el asedio a Zaragoza y, antes, toma varios castillos como Maluenda o Rueda y construye fortificaciones como María o Cadrete. Si bien su localización aún no está consensuada, Peña Gonzalvo defiende que no es en el cabezo Miranda como afirman algunos historiadores sino, probablemente, en el Actur

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Saraqusta, vista desde Al-Jazira, La Isla (Angélica Fernández y Luis Agustín a partir de datos de Javier Peña. Departamento de Arquitectura UNIZAR).

Acaba de publicarse un estudio sobre la fundación califal de la ciudad-campamento de Al-Jazira, “A las puertas de Zaragoza ('alà bāb Saraqusta)”, de los historiadores arqueólogos José A. Asensio y Virgilio M. Enamorado. Se trata de un lujoso libro de 290 páginas con toda suerte de imágenes, que pretende justificar que esta ciudad estuvo en el cabezo Miranda, junto al galacho de Juslibol, a 7 km de madīna Saraqusta (la ciudad de Zaragoza).

En la introducción del libro se adelanta la condición necesaria, según sus autores, para localizar “con garantías” el emplazamiento de este campamento, ya que la propuesta debe estar “encabezada por medievalistas, arabistas y/o arqueólogos”. De esta manera eluden la mención de otros investigadores que hayan propuesto una ubicación distinta, como los arquitectos Francisco Íñiguez, que propuso el torreón del Trovador o yo mismo, que propongo el Actur.

En un trabajo de casi 300 páginas sólo hay sitio para mencionar otras dos propuestas de ubicación, una, la ya mencionada torre del Trovador, también estudiada por varios medievalistas (Viguera, Corriente, Corral, pero omitiendo a Íñiguez) y otra en Alpeñés (Movera) porque un documento del s. XII menciona algizira Alpennes.

La fundación de la ciudad-campamento de Al-Jazira (como el de otras dos, junto a Bobastro y Toledo1) tiene lugar en el contexto de sometimiento de algunas ciudades sublevadas de Alandalús, que el califa Abderramán III, Ɂabd-ar-Rahmán an-Nasir, lleva a cabo entre 935 y 937. Sabemos por el historiador andalusí Ibn Hayyán (s. XI), que la campaña es “para terminar con la rebelión de Muhammad b. Háshim at Tujibí” gobernador de Tzagr (Marca Superior). Antes de asediar Zaragoza, toma varios castillos, como Maluenda o Rueda, y construye o amplía varias fortificaciones, como María o Cadrete, y otras, sin nombre, al norte del Ebro, como El Castellar, Alfocea, Miranda, Juslibol o Villamayor (Manzil Hassán?). Después de acampar en Cuarte “a cuatro millas de Saraqusta”, Ibn Hayyán relata:

“al día siguiente, el ejército dejó su campamento en el Huerva y fue a plantarlo en al-Jazira en el Ebro, a las puertas de Zaragoza, donde an-Násir hizo alto y fijó su campamento con todas sus tropas y reclutas, construyendo palacios y edificios para sí mismo, sus hijos y sus caídes, pudiendo observar desde alguno de los puntos elevados que erigió la ciudad de Zaragoza, cuya alcazaba dominaba, viendo a quien entraba y salía y a los que circulaban por alguna de sus calles. Así tuvo a la población en un puño y pudo sitiarla como nunca hiciera sitiador a asediado…. teniendo en su ciudad mercados permanentes, a los que dirigió las rutas de lejanas zonas, de modo que su ejército se aprovisionaba de Tudela, Tarazona, Calatayud, el valle del Jalón, Ricla, Ariza, Wádí Hanífa y otras zonas, disfrutando de precios módicos y holgados recursos, nada de lo cual alcanzaba a la población de Zaragoza… pues todos sus caminos estaban cortados, con espías y atalayas en todo su derredor, al tiempo que habían sido levantadas fortificaciones en los puntos más molestos…" Tras establecer el campamento, Abderramán III salió de Zaragoza, regresando en agosto de 937 hasta que finalmente, el 21 de noviembre la ciudad se entregó. Regresó a Córdoba el sábado 23 de diciembre de 937, y "se dio la casualidad que en la noche del domingo siguiente a su partida, el río de Zaragoza, donde tan largo tiempo estuviera, experimentó una imponente crecida que alcanzó y cubrió el lugar de la acampada..."

El torreón del Trovador, como ubicación de al-Jazira, debe desecharse al estar situado sobre una de las terrazas del Ebro, y por tanto nunca pudo estar en una isla. En cuanto al yacimiento arqueológico del cabezo Miranda, situado en los escarpes del lado norte del Ebro, sobre el río, y nada menos que a 7 km de la ciudad, no responde en nada a la descripción de Ibn Hayyán, ya que desde allí no era posible ver, ni aun con catalejo, “a quien entraba y salía y a los que circulaban por alguna de sus calles”, y mucho menos “dominaba su alcazaba”, ya que ésta ni se veía desde allí.

Se justifica el nombre descriptivo de La Isla y la inundación del campamento, partiendo éste en dos, uno para sus dirigentes en el cabezo y otro para la tropa en el galacho, la parte que se inundaría. La identificación mediante el topónimo Algecira(s), la población excavada en el cabezo Miranda no ha aportado dato alguno al respecto, mientras que Algecira de Alpeñés se descarta por estar a desmano. En cambio, se les ha pasado por alto otra Algecira más próxima, la citada en un documento de 1138, “algezira o aliazira ad Las Fontes” (A. Canellas), que también estaría a las puertas de Zaragoza, pero no estaría “frente a la alcazaba” (la Zuda).

Esta descripción tan precisa permite la ubicación de Al-Jazira, situada obviamente en una isla, “frente a la alcazaba”, mediante el estudio del registro planimétrico, materia de uso habitual para los urbanistas. Hace más de 10 años propuse que al-Jazira pudo estar en el Actur. En el plano de Zaragoza de 1712, el más antiguo de los conservados, se reflejan dos brazos abandonados del Ebro (grafiados como zona pantanosa), perpendiculares al río actual, y que por tanto encerraban una isla, una de tantas mejanas que periódicamente forma el Ebro tras las riadas.

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Mapa de Javier Peña Gonzalvo.

El brazo oeste de la isla era aún detectable en el s. XX, en una vista aérea del Rabal, bajo la actual Salchicha del Actur, y el otro brazo, el del este, se detecta por la toponimia, "Balsas de Ebro Viejo". Con estos datos para la ubicación del río en época andalusí, junto con los resultados conocidos de las excavaciones arqueológicas del Centro Histórico, elaboré el plano de la ciudad de Saraqusta, en el que señalaba los límites de la medina, de los arrabales con la muralla de tapial y también la ubicación al-Jazira, que se correspondía exactamente con la descripción de Ibn Hayyán.

En 2014, el plano se publicó en el artículo “El siglo de oro de Saraqusta”, en el Rolde, revista de cultura aragonesa, y en la exposición “2018, Pasión por Zaragoza”, en Ibercaja, un gran mural de Saraqusta, vista desde al-Jazira, elaborado por el Departamento de Arquitectura de UNIZAR, presidía la sala dedicada al período 1018 (cuando Saraqusta se convierte en un Estado independiente)-1118. También, junto con uno de los dos autores sobre el cabezo Miranda, Virgilio M. Enamorado, se publicó en 2016, en la revista Tudmir 4, del museo de Santa Clara de Murcia, el artículo “La inscripción árabe de la Parroquieta de Zaragoza y la mezquita aljama de Saraqusta”, que incluía el plano con la ubicación de al-Jazira, por lo que no cabe ignorancia, por parte de los autores, de la existencia de esta propuesta.

¿Era lógico establecer una ciudad campamento en una isla del Ebro para asediar por largo tiempo Zaragoza? Al- Jazira no fue la primera población cerca del río. Hay varias en toda la ribera, que a pesar de las dificultades que les ocasionan las riadas, se establecen en zonas inundables, generalmente por la comodidad de estar más próximas a la huerta que cultivan sus habitantes, o al propio río, si parte de su población eran marineros dedicados al transporte fluvial, como era el caso de Gelsa.

La ciudad campamento debió estar bajo la actual avenida Pirineos, y al estar en una isla tenían asegurada su defensa en caso de ataque de ayuda exterior de los sitiados, ya que el río hacía de foso natural. El peligro de inundación era real, pero asumible, y por lo relatado en la crónica, se libraron de él por días. No sabemos donde se erigieron los edificios altos desde los que “observar la ciudad, viendo a quien entraba y salía y a los que circulaban por alguna de sus calles”, pero pudieron estar tan cerca como la arboleda de Macanaz, frente a la Zuda. Los servicios municipales de arqueología deberán estar expectantes en las obras que se hagan en esa zona, porque sin duda deben quedar restos de cimentaciones de edificios andalusíes relacionados con Al-Jazira.


1 Anteriormente, en 920, había sometido a los rebeldes de Bobastro, en la sierra de Málaga, e Ibn Hayyán relata que para una primera ofensiva “acampó en la fortaleza de Alora”, para más adelante tomar una fortaleza, Taljayra, “junto al castillo de Bobastro, ordenando hacer construcciones ofensivas” para después “poblarla de gentes…instalando allí a sus generales y soldados…con amplias moradas…multiplicándose su población y levantándose zocos que fueron concurridos…” En 930 le tocó el turno a Toledo: “acampó en Chalencas, puerta de Toledo en el río, entre vergeles, viñas y jardines (los actuales cigarrales de Toledo), estudiando que puntos eran más favorables para el asedio y agobiantes para la población… ordenando luego construir la ciudad que llamó Madínat al-Fatah en el monte de Chalencas”.

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