Aitor Garmendia y Francesca Lanzi vencen en un Sáhara Marathon marcado por el 50 aniversario de la RASD

Entre las más de 300 personas que han disputado la prueba se encuentra Jesús Jaime Rodríguez, bombero de Borja, que destacaba de su experiencia que "lo más importante es la convivencia"

Uno de los puestos de control de la prueba. | Foto: Luis Mangrane

El 24 de febrero, los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia) volvieron a convertirse en el epicentro de la solidaridad. La XXVI edición del Sáhara Marathon reunió a más de 300 corredores y corredoras procedentes de distintos países, principalmente europeos, además de participantes de Argelia y del Sáhara Occidental, en una cita que este año coincidió con el 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática.

Desde primeras horas de la mañana, los atletas, distribuidos según las distintas distancias, se trasladaron a sus respectivos puntos de salida en medio del paisaje desértico. Una vez iniciadas las pruebas, el recorrido estuvo acompañado por un público entregado que, con banderas del Frente Polisario, animó sin descanso a los participantes. Niños y niñas salían al paso para saludar y correr junto a ellos durante algunos metros, aportando cercanía a una jornada marcada por la emoción.

El frío inicial dio paso rápidamente a un sol implacable que castigó con dureza en las horas centrales del día, especialmente a quienes afrontaban las distancias más largas.

Una participante cruza la meta. | Foto: Luis Mangrane

En el plano deportivo, la victoria en la categoría reina de 42 kilómetros fue para el vasco Aitor Garmendia y la italiana Francesca Lanzi. Tras cruzar la meta, Garmendia destacó la singularidad de la experiencia: “Estás en medio del desierto y, de repente, aparece gente animándote, gritando y saludando. Pero más allá de lo deportivo, esta carrera significa dar visibilidad a la lucha del pueblo saharaui. En Esmara vemos cómo viven mientras su territorio sigue ocupado por Marruecos. A pesar de todo, no pierden la esperanza de volver. Ojalá algún día lo consigan”.

Entre quienes asisten de forma habitual se encuentra Sofía Valgañón, vinculada al proyecto prácticamente desde sus inicios, con alguna interrupción puntual. Subraya la evolución organizativa del evento, que hoy está plenamente autogestionado por la propia comunidad saharaui y recuerda la importancia que tuvo Diego Muñoz en la historia del proyecto.

“Lo llevan fenomenal, y todo ello en el marco de un campamento de refugiados en pleno desierto, donde prácticamente no hay nada. Ni siquiera las cucarachas quieren vivir aquí”, comenta con ironía Sofía. Valgañón asegura que quienes participan regresan a sus países transformados por la experiencia. “No solo conocen el maratón, sino lo que es convivir aquí. Después quieren contarlo, explicar cómo vive el pueblo saharaui, su hospitalidad y su situación. De eso se trata: de dar a conocer su realidad y sumar apoyo a través de un maratón solidario”.

Una motivación similar impulsó a Jesús Jaime Rodríguez, bombero de Borja y deportista curtido en maratones, Ironman y pruebas extremas. “Buscaba correr en el Sáhara y encontré esta prueba en redes sociales. Cuando vi dónde se celebraba, no lo dudé”, explica. “Está muy bien organizada; tanto la policía como los militares y los voluntarios están pendientes en todo momento. Pero lo más importante es la convivencia: pasar una semana aquí, compartir cenas y alojamiento, ver cómo viven y darte cuenta de lo afortunados que somos. Aun con las dificultades, son felices. Y además, con tu inscripción, ayudas económicamente al pueblo saharaui”.

Jesús Jaime Rodríguez en el desayuno | Foto: Luis Mangrane

La edición de este año coincidió con el mes sagrado del Ramadán, circunstancia que redujo la presencia de atletas locales, obligados al ayuno diario. Zekrini Rachid, secretario general de la Federación de Deportes y Trabajo Argelina, explicó que en esta ocasión solo pudieron desplazarse entre 12 y 15 participantes argelinos, frente a la media habitual de 120. “A pesar del ayuno, lo importante es estar aquí y apoyar al pueblo saharaui”, señaló.

Una vez más, el Sáhara Marathon demostró que es mucho más que una prueba deportiva: es una herramienta de visibilización de la lucha de un pueblo olvidado en medio del desierto y una experiencia solidaria inolvidable.

Celebran el paso de las personas participantes. | Foto: Luis Mangrane

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