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Activistas de Zaragoza se desplazan a los Balcanes para ayudar en campos autónomos de refugiados y refugiadas

Van a permanecer allí durante el verano. Nos cuentan su experiencia en otros campos, las características de su proyecto actual y los entresijos de la política y normativa europea que mantiene a miles de personas atrapadas en las zonas de frontera sur de Europa.
| 8 julio, 2019 07.07
Activistas de Zaragoza se desplazan a los Balcanes para ayudar en campos autónomos de refugiados y refugiadas

El pasado jueves 4 de julio se celebró un tapeo solidario para recaudar fondos destinados a un proyecto autónomo de ayuda a las personas refugiadas. Se va a materializar con el desplazamiento de dos activistas zaragozanas a campos de refugiados y refugiadas en la zona de los Balcanes. Dos activistas jóvenes y comprometidas, cuya experiencia que comienzan este fin de semana no es la primera. Además de dinero para poder ayudar en las necesidades básicas que pudieran encontrarse, también han recopilado material tan básico como zapatillas de deporte y móviles con GPS.

Van a permanecer todo el verano allí, en una iniciativa totalmente autónoma y autogestionada, con una implicación personal importante, pero con una humildad envidiable. Nos acercamos a charlar con ellas y nos cuentan cómo ha sido su experiencia en otros campos, las características de los que van a ser su destino ahora, y los entresijos de la política y normativa europea que mantienen a miles de personas refugiadas atrapadas en las zonas de frontera sur de Europa.

Creen firmemente que las verdaderas protagonistas son las personas refugiadas a las que van a ayudar, y por ello prefieren prefieren contestar a AraInfo de forma anónima. Como no podía ser de otra manera, hemos entendido y respetado su deseo.

¿Tenéis alguna experiencia de trabajo en campos de refugiados?

B: Hace unos años estuvimos las dos en el campamento de Idomeni, en Grecia, en la frontera con Macedonia. Lo hicimos junto con más personas de Zaragoza que decidimos ir allí a ver qué estaba pasando en realidad.

A: Yo, además de en Grecia, he estado trabajando también varias veces en campos del Sáhara. Y también he trabajado con refugiados aquí en el Estado español. Mi profesión es la psicología y trabajo con víctimas de guerra y personas refugiadas, y trabajo el tema de evaluación de tortura y de trauma, y de su recuperación. En situaciones de conflicto, como un campo de refugiados, en el sentido de que es una situación de extrema vulnerabilidad o resiliencia…

¿Resiliencia? (En psicología, capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, etc.)

A: Sí, ya que muchas veces consideramos que las personas refugiadas son víctimas, y deberíamos cambiar el enfoque y considerarlas supervivientes, ya que tienen que estar muy fuertes, tanto física como emocionalmente para superar todo el proceso. No obstante, lo que me encontré en Idomeni no lo había visto nunca. Había personas que no tenían para comer, para dormir… además de la falta de información. La información es un elemento muy importante cuando una persona está realizando desplazamientos entre fronteras, ya que si la tienes es algo a lo que agarrarte, y si no, en términos de salud mental, te puede generar inestabilidad.

Pero se decía, al menos de manera “oficial”, que se estaba informando a las personas refugiadas sobre sus posibilidades de ser acogidas en Europa.

A: Nos encontramos al personal de Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ofreciendo ciertas cosas a las personas, con la única intención de desalojar el campamento de refugiados. Una opción que les daban era que aceptasen recluirse en centros de internamiento para extranjeros, que son como una especie de prisiones en abierto para personas migrantes. Y otra opción era el regreso voluntario a Siria.

Pero esta última no era una opción… ¡acababan de huir de allí!

A: Ya. Pero era una opción que ACNUR daba. Y no se rasgaban las vestiduras por ello…

B: Yo he conocido gente que después de estar dos años en los campos de internamiento de extranjeros, controlados por militares, han vuelto a Siria. Se han hartado. Padecen una anulación brutal, ya que ni pueden ni les dejan hacer nada, y es una de las peores cosas que sufren. Pierden su identidad, están todo el día vagando.

Entonces, por lo que contáis, la única alternativa real es la de cruzar fronteras como sea.

A: Exacto, la tercera alternativa es seguir el camino y cruzar fronteras de forma ilegal. Y en cierto modo, esto esconde discriminación, ya que solamente las personas con cierta preparación física pueden hacerlo. Es una travesía de varios días sin apenas comida. Y desde luego, los menores son los que peor lo tienen.

¿Son, entonces, los campos “oficiales” de refugiados una mentira?

A: Son una trampa. La gente entra por frontera sur porque es lo fácil, pero todo el mundo quiere subir hacia el centro y norte de Europa. Pero según el Reglamento de Dublín, el primer lugar por el que tú pisas de Europa, es el lugar donde por obligación tienes que pedir el asilo. Eso explica que mucha gente se quede retenida en las zonas de frontera sur, tipo Italia, Grecia o el Estado español. Si tú sigues, según el Reglamento de Dublín, te deportan al país donde solicitaste el asilo.

¿Y cómo puedes solicitar, por ejemplo, asilo en Alemania?

A: No solicitando asilo en el primer país que entras, cruzando fronteras, llegando hasta allí y diciendo que has venido directo o directa. En cambio, si te metes en un centro de internamiento, por ejemplo en Grecia, entras en registro y tus papeles quedan allí hasta que no se resuelve tu solicitud de asilo. Y si por ejemplo, subes a Suecia y pides asilo allí, te van a deportar a Grecia, no te van a dar asilo en Suecia. Y en Idomeni, aquí estaba el quid de la cuestión, que debido a la desinformación generalizada, mucha gente se movió a estos centros de internamiento en Grecia sin ser conscientes de lo que conllevaba.

Pero esta vez no vais a Grecia, ¿no?

B: No. Esta vez es muy distinto. Entonces, en 2016, fuimos con el “boom” de la crisis de los refugiados. Cuando llegamos había más de 15.000 personas viviendo en un campamento improvisado en un descampado. Justo al lado de la valla fronteriza con Macedonia. Donde vamos ahora hay otras necesidades y otras circunstancias. Vamos a la zona balcánica. Allí, viven en edificios abandonados cerca de la frontera y la mayoría lo que intentan es el llamado como ‘game’, que es intentar cruzar constantemente la frontera. Por lo que nos llega, si les pilla la policía es muy probable que reciban palizas, les rompa los teléfonos, les quiten los zapatos, etcétera. Y por supuesto, les devuelven “en caliente”, ilegalmente, al país de donde vienen.

Antes habéis comentado que no todas las personas están preparadas para realizar grandes travesías cruzando fronteras. Sin embargo, donde vais, la mayoría tiene ese objetivo. ¿Qué perfil de personas os vais a encontrar?

B: La procedencia de las personas es más diversa. En Grecia la inmensa mayoría venía huyendo de la guerra. En este caso, en los Balcanes también hay personas que huyen de otras zonas y no lo hacen por conflictos armados, sino que son migrantes económicos. La gente de la zona tiene más empatía hacia las que huyen de la guerra ya que todavía tienen reciente la guerra de los Balcanes. Pero no con las que huyen por motivos económicos, y que elijen la “vía balcánica” como vía, aunque más larga, más segura para entrar en Europa, descartando la trampa mortal del mediterráneo.

A: También decir que hacer el ‘game’ es algo que, habitualmente, y aunque lo pueden hacer también mujeres, en su mayoría lo hacen hombres sólos. Para hacerlo tienes que estar bien físicamente y así poder afrontar la dureza que supone. No digo que haya restricciones imposibles para nadie, porque estando en Grecia vi a embarazadas cruzar fronteras y dar a luz en Alemania. Pero si hablamos de habitualidad, es probable que nos encontremos pocas familias, que la mayoría serán hombres y que haya muchos menores no acompañados. No creo que sea como en Grecia, donde sí había familias enteras esperando. Y además, es complicado arriesgarte noche tras noche a cruzar la frontera con un hijo o hija al lado tuyo, y arriesgarte a que te pille la policía y te pegue una paliza, que tu hijo o hija lo vea, o incluso que puedan pegarle a él o ella.

¿Ésta es la actitud sistemática de las fuerzas de seguridad de la zona?

A: Eso parece…

¿Hay organizaciones locales ayudando a las personas refugiadas en la zona donde váis?

B: Sí. De hecho, cuando las organizaciones locales comenzaron a trabajar ayudando a estas personas, estaban bastante bien vistas. Tanto por las autoridades locales como por el vecindario de la zona. El problema surgió cuando se abrió un campo de internamiento de extranjeros en la zona. Entonces empezó a cambiar la actitud. Las autoridades preferían que las personas refugiadas entraran al campo “oficial”, más que nada para tener un control sobre ellas. Las organizaciones autónomas empezaron a “sobrarles” y la policía ha incrementado la presión hacia los voluntarios con la intención de que abandonen su labor humanitaria.

A: Con la creación de campos de internamiento “oficiales”, lo que persiguen es internar a la gente allí hasta que se resuelva su solicitud de asilo en el país, y lo que hacen es romperles el arraigo y la posibilidad de que teja redes sociales con otras personas. Es una herramienta de control muy efectiva, ya que de primeras les aplicas el Reglamento de Dublín y dejan de tener libre circulación por Europa.

B: En Grecia, la gente de ACNUR nos llegaron a enseñar los papeles donde se les ofrecían cosas que eran mentira. Les daban la opción a las personas refugiadas para que señalaran la preferencia del países donde querían ir. Y no tenía ninguna validez. Les prometían que si rellenaban el papel e iban al campo “oficial”, iban a tener la posibilidad de ir a esos países.

Pero el Reglamento de Dublín dice otra cosa, ¿no?

B: Eso es.

Por lo que contáis, adquiere mayor relevancia si cabe vuestra iniciativa humanitaria. Por cierto, ¿vuestra iniciativa es autogestionada o tiene financiación de alguna organización?

A: Es totalmente autogestionada, de ahí los tapeos y sorteos que hemos celebrado.

B: Incluso la organización con la que vamos a colaborar allí es totalmente autogestionada.

¿Y cómo podemos ayudar desde aquí?

B: Sobre todo hablando del tema, que esté en boca de todo el mundo la injusticia que se está haciendo y lo inhumano de la situación que se está permitiendo.

A: Dinero siempre hace falta, es una realidad. Cuando llegamos a Idomeni, gracias a las aportaciones que habíamos recaudado, pudimos comprar enseres básicos para la gente y productos de limpieza. De otra forma, no hubierámos podido hacerlo, y nadie se hubiese hecho cargo.

B: Cocinaban en las latas de conserva vacías, por ponerte un ejemplo. Y pudimos ir a un supermercado a comprar ollas para que comiesen en condiciones.

A: Pero vamos, que tampoco hay que irse lejos para aportar y construir en esta línea. En todas las ciudades, también aquí en Zaragoza, hay personas refugiadas. Es muy probable que si hacemos una revisión de la procedencia de nuestras amistades, casi todas sean nacionales. Y las personas que viven temporadas en el extranjero, se darán cuenta de que sus amistades allí son, al contrario, internacionales. Debemos planteárnoslo y romper esto. Y más que esperar a que esas personas vengan, debemos acercarnos nosotras a ellas.

Durante todo el verano, van a escribir sobre sus experiencias en el blog alasombradesuvalla, y desde AraInfo queremos realizar un seguimiento de la evolución de sus actividades durante el verano en la zona balcánica. Asimismo, quien quiera aportar a nivel económico, han habilitado una cuenta bancaria con número ES20 1491 0001 25 3000116526.

8 julio, 2019

Autor/Autora

Roberto Seral Marcén. Colaborador de AraInfo. @SeralRoberto


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