A vueltas con la paz

Una vez más la Humanidad nos muestra que es incapaz de aprender de su Historia. Nos creemos mejores que nunca. Jamás la Humanidad había llegado tan lejos, no solo en tecnología y ciencia, también en derechos humanos y políticos. El "status quo" no iba a cambiar nunca, nuestra zona de confort consumista iba a permanecer incólume hasta el fin de nuestros días. Pero, ¿hasta qué punto son genuinas estás certezas? porque no hemos aprendido nada, si ayer fue Serbia o Polonia hoy puede ser, perfectamente, Ucrania. El ser humano sigue siendo igual de avaricioso, egoísta y cruel que siempre. Ni …

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Una vez más la Humanidad nos muestra que es incapaz de aprender de su Historia. Nos creemos mejores que nunca.
Jamás la Humanidad había llegado tan lejos, no solo en tecnología y ciencia, también en derechos humanos y políticos.

El "status quo" no iba a cambiar nunca, nuestra zona de confort consumista iba a permanecer incólume hasta el fin de nuestros días.

Pero, ¿hasta qué punto son genuinas estás certezas? porque no hemos aprendido nada, si ayer fue Serbia o Polonia hoy puede ser, perfectamente, Ucrania.

El ser humano sigue siendo igual de avaricioso, egoísta y cruel que siempre. Ni la tecnología y la ciencia y, ni mucho menos, los derechos sociales llegan a una mayoría de la humanidad. El círculo de confort es minoritario, y se consigue a base de mantener en la miseria a la mayor parte de nuestros congéneres, destruyendo, además, el medio ambiente.

Con toda tranquilidad, una vez más en la Historia, aceptamos como inevitable un conflicto armado, al parecer, y también como siempre, por dignidad y sentido de la responsabilidad. Ya conocemos la canción: al matadero siempre se va, en el caso de los seres humanos, para la defensa de los más grandes conceptos y convicciones.

Que nos parezca bien que nuestros poderosos aliados se tomen siempre la justicia por su mano, sin ningún control internacional, judicial o democrático, matando a gente sin formación de proceso, ocupando territorios extranjeros por tiempo indefinido, nos lleva a que nos parezca inaceptable una posición ligeramente similar de sus contrarios. Y es que a las guerras se llega siempre porque las partes son incapaces de llegar a un acuerdo.

Es así.

Si las fronteras hoy amenazadas por una alianza militar "enemiga"estuvieran en otra zona del mundo, nos parecería de lo más lógico desplegar fuerzas aliadas.

La lógica de los buenos y los malos.

La teoría de la "guerra justa".

Hubo quién pensó, hace ya largos años en este país, que deberíamos haber aprovechado para hacer un cambio de verdad en el camino de la paz internacional rechazando nuestra integración en la alianza militar occidental.
Pero, al parecer, parte del trato era que siguiéramos y ampliáramos la colaboración militar con quién "debíamos" para que la democracia llegará a España.

Llegaría sí, pero tutelados por los mismos que dieron la espalda a la República democrática aplastada por los golpistas, y por quiénes dieron el espaldarazo definitivo a la cruenta dictadura franquista, con el abrazo en el aeropuerto madrileño del jefe de las fuerzas aliadas anti-nazis y presidente de los EE,UU, al antiguo aliado de Hitler y Mussolini.

La "realpolitik" crea extrañas y tóxicas alianzas. No se apagan fuegos acercando material inflamable las llamas. Solo la disuasión nuclear mantiene las espadas en las vainas, con nerviosas manos crispadas sobre sus empuñaduras. Seguimos viendo la paja en el ojo ajeno sin ver la viga en el propio.

El régimen que está poniendo en jaque hoy la paz mundial dista mucho de ser democrático, la represión de las libertades más elementales, el asesinato de opositores, su encarcelamiento arbitrario gracias a un entramado judicial obediente con el poder, el apoyo a dictaduras descaradas (en política internacional no se suele ser muy escrupuloso, tampoco Occidente, que nos lo digan a nosotros); todo esto es cierto, pero no lo es menos que el cinturón de seguridad fronteriza que se les ha dejado es mínimo, apenas tres países de los muchos que antes estuvieron en la zona de influencia soviética, querer que se conformen con que caiga otro de ellos, es algo que el dirigente ruso no va a consentir, se juega el prestigio interior que hace que los rusos lo consideren como un mal inevitable.

Se echa de menos un discurso pacificador, pero se dirá que ya estamos los pacifistas tragando con todo lo que quieran imponer los dictadores como ya paso antes en nuestra historia. Pero ni Alemania ni Italia tenían 6.500 cabezas nucleares.

Ucrania está siendo utilizada, como tantos otros estados antes, para sustanciar un pulso entre dos bloques que no desaparecieron tras la Guerra Fría. Entretanto los chinos se mantienen expectantes.

A la gente nos tocará tomar de nuevo la calle a ver si podemos volver a influir en nuestros políticos, siempre en campaña electoral. Se aproxima una primavera caldeada, esperemos que no lo sea en exceso.

Las explosiones nucleares nos borrarían de la faz de la tierra mucho antes que el cambio climático. Una vez más se demuestra, y no para beneficio humano, que el hombre es para el hombre el peor y más dañino de los virus.

A ver si para esto también encontramos la vacuna, nos va la existencia del género humano en ello.

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