A 40 años del asesinato de Salvador Allende

Hoy se cumplen 40 años del asesinato de Salvador Allende. En la mañana del 11 de septiembre de 1973, Allende murió en el Palacio de La Moneda mientras aviones de la Fuerza Aérea de Chile, al mando del general golpista Pinochet, lanzaban cohetes contra la mansión presidencial. En ese contexto, Allende pronunció a través de Radio Magallanes su último mensaje al país. La figura de Allende será recordada hoy en Zaragoza con un acto organizado por el Comité de Solidaridad Internacionalista, el PCA y UJCE Aragón. En dicho acto, además de las intervenciones políticas, se realizará una actuación musical del …

La figura de Allende será recordada hoy en Zaragoza con un acto organizado por el Comité de Solidaridad Internacionalista, el PCA y UJCE Aragón
La figura de Allende será recordada hoy en Zaragoza con un acto organizado por el Comité de Solidaridad Internacionalista, el PCA y UJCE Aragón

Hoy se cumplen 40 años del asesinato de Salvador Allende. En la mañana del 11 de septiembre de 1973, Allende murió en el Palacio de La Moneda mientras aviones de la Fuerza Aérea de Chile, al mando del general golpista Pinochet, lanzaban cohetes contra la mansión presidencial. En ese contexto, Allende pronunció a través de Radio Magallanes su último mensaje al país.

La figura de Allende será recordada hoy en Zaragoza con un acto organizado por el Comité de Solidaridad Internacionalista, el PCA y UJCE Aragón. En dicho acto, además de las intervenciones políticas, se realizará una actuación musical del cantautor nicaragüense afincado en Zaragoza Abraham Castellón. El acto tendrá lugar junto al busto de Salvador Allende situado en el parque al comienzo de la Avenida con el mismo nombre, junto a Bomberos, a las 20.00 horas.

La dirigente Gladys Marín recordaba antes de morir que “el golpe contra el Gobierno Popular presidido por Salvador Allende sólo fue posible por la intervención de una potencia extranjera: los Estados Unidos”. El PCA señala, en un comunicado, que "Salvador Allende es un referente para el socialismo, la democracia, América Latina... para el conjunto de la humanidad defensora de los derechos de la mayoría social, de las clases populares y trabajadoras".

Con la intención de homenajear al presidente Allende, a la clase trabajadora chilena agrupada en Unidad Popular y a todos los y las chilenas que sufrieron una cruel y despiadada dictadura militar, en AraInfo hemos recuperado tres artículos publicados por Rebelión:

Allende, el héroe | Angel Guerra Cabrera | La inédita experiencia socialista del gobierno de la Unidad Popular en Chile y la heroica caída del presidente Allende frente al golpe fascista dejaron un precioso legado humanista y revolucionario que es indispensable rescatar.

Desde los tempranos sesentas del siglo XX, Chile devino un escenario fundamental en el enfrentamiento histórico de las fuerzas populares latinoamericanas con el imperialismo estadunidense, agudizado de forma inédita a partir del triunfo de la revolución cubana. En el país andino, como en ninguno en nuestro continente, un experimentado movimiento de izquierda de orientación marxista y una clase obrera combativa y politizada tenían posibilidades reales -como se demostró- de llegar al gobierno por vía electoral y desde allí realizar trasformaciones revolucionarias que condujeran al socialismo. A Salvador Allende corresponde el gran mérito histórico de haberse percatado de esta coyuntura singular y de haber hecho gala de excepcional valentía política en el intento de que su partido y todas los demás de la izquierda chilena le sacaran el mayor provecho.

El objetivo que se propuso era extraordinariamente osado. Aparte de no tener precedentes en la historia del movimiento revolucionario, no existía elaboración teórica al respecto excepto una breve referencia de Engels en la Crítica al Programa de Erfurt. Además, iba a contrapelo de lo que ocurría en casi toda América Latina, donde el cierre de los cada vez más precarios espacios legales de expresión indicaba en aquella etapa que la vía fundamental para la conquista del poder por el pueblo era la armada, como lo había probado ya la exitosa experiencia cubana.

Para hacer más complejo el problema, se había difundido dentro de la propia izquierda una versión caricaturesca y simplista sobre el triunfo del Movimiento 26 de Julio en Cuba. Esta magnificaba el papel -decisivo, sin duda- de las armas y obviaba la audaz combinación que de su uso se había hecho en la isla con la utilización de los más mínimos resquicios legales y una tenaz labor política y organizativa con las masas, sin las cuales sería inexplicable la gigantesca victoria popular de enero de 1959 e incluso el curso ulterior de la revolución cubana. El apego a aquella versión reduccionista, cuando no a la ortodoxia dogmática, imposibilitaba a importantes sectores de la izquierda chilena sintonizar con la propuesta de Salvador Allende.

De modo que este no sólo tuvo que enfrentar la más colosal embestida subversiva tal vez lanzada por Washington hasta hoy contra un gobierno electo dentro de las reglas de la institucionalidad burguesa, sino la incomprensión de su propuesta por parte de los partidos de izquierda en su país, dentro y fuera de la Unidad Popular. Estos, no hay duda, contaban con cuadros abnegados y valiosos. Pero divididos y en pugna, no llegaron nunca a acordar una estrategia común ni una dirección política centralizada. Por lo tanto, no pudieron encausar y preparar para vencer a la subversión y al golpismo fascista al portentoso torrente de pueblo que había hecho suyo el proyecto de su presidente y estaba dispuesto a combatir por él hasta el último aliento. Ello disminuyó enormemente las potencialidades existentes para hacer avanzar, defender y profundizar la revolución chilena, que ya era un hecho.

Pese a estas circunstancias, el gobierno de la Unidad Popular logró en dos años lo que no habían conseguido todos sus antecesores juntos: soberanía, control de la economía, justicia social, alegría, esperanza y poder para los de abajo. Eso es lo que Washington y la hiperreaccionaria oligarquía nativa no podía perdonarle. Y lo que hoy, no obstante los esfuerzos de los trásfugas e impostores de la Concertación por ocultarlo, comienzan a descubrir las nuevas generaciones de chilenos, intuyendo el héroe mítico que hay en Allende, aunque sea treinta años después del golpe.

Allende es hoy más vigente que nunca. Su ejemplo moral era ya notable cuando contrariamente a la norma y a lo que los amos del mundo consideran políticamente correcto actuó como presidente con absoluta lealtad al mandato que el pueblo le había entregado. Congruente hasta el final, al resistir con las armas en la mano el asalto de la soldadesca al Palacio Nacional, donde el voto mayoritario lo había llevado, se inscribió para siempre entre los grandes de nuestra América.

Desentrañar las claves que entrelazan al mismo compás el pensamiento de hombres presuntamente contradictorios en sus métodos, como Salvador Allende y Che Guevara, es tarea urgente para quienes luchan por ese otro mundo ético y solidario que ya se divisa en el horizonte.

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La última entrevista de Salvador Allende | Tres días antes del golpe de Estado, el sábado 8 de septiembre de 1973, Salvador Allende recibió al periodista francés Jacques Ségui en su casa de la calle Tomás Moro. La entrevista, centrada fundamentalmente en los agudos problemas económicos y políticos que atravesaba por entonces el gobierno de la Unidad Popular, sería la última que diera el presidente chileno a un canal de televisión. Previendo sin saberlo el trágico final que tendría el proyecto socialista chileno, Allende se expresó en algo más de tres minutos sobre la descarada intervención norteamericana, la oposición sediciosa que buscaba derrocarlo y sobre la posibilidad cierta de renunciar con el objetivo de librar al país de una guerra civil.

Puedes ver la entrevista en este enlace.

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Salvador Allende, un revolucionario para el siglo XXI | Selección de discursos por Mario Amorós |

Madrugada del 5 de septiembre de 1970.- "La victoria alcanzada por ustedes tiene una honda significación nacional. Desde aquí declaro, solemnemente, que respetaré los derechos de todos los chilenos. Pero también declaro, y quiero que lo sepan definitivamente, que al llegar a La Moneda, y siendo el pueblo Gobierno, cumpliremos el compromiso histórico que hemos contraído de convertir en realidad el programa de la Unidad Popular. (...) Por eso, esta noche, que pertenece a la historia, en este momento de júbilo, yo expreso mi emocionante reconocimiento a los hombres y mujeres, a los militantes de los partidos populares e integrantes de las fuerzas sociales que hicieron posible esta victoria que tiene proyecciones más allá de las fronteras de la propia patria. Para los que están en la pampa o en la estepa, para los que me escuchan en el litoral, para los que laboran en la precordillera, para la simple dueña de casa, para el catedrático universitario, para el joven estudiante, el pequeño comerciante o industrial, para el hombre y la mujer de Chile, para el joven de la tierra nuestra, para todos ellos, el compromiso que yo contraigo ante mi conciencia y ante el pueblo -actor fundamental de esta victoria- es ser auténticamente leal en la gran tarea común y colectiva. Lo he dicho: mi único anhelo es ser para ustedes el compañero Presidente. (...)

Tengo plena fe en que seremos los suficientemente fuertes, lo suficientemente serenos y fuertes, para abrir el camino venturoso hacia una vida distinta y mejor; para empezar a caminar por las esperanzadas alamedas del socialismo que el pueblo con sus propias manos va a construir".

4 de noviembre de 1970.- "Sin precedentes en el mundo, Chile acaba de dar una prueba extraordinaria de desarrollo político, haciendo posible que un movimiento anticapitalista asuma el poder por el libre ejercicio de los derechos ciudadanos. Lo asume para orientar al país hacia una nueva sociedad, más humana, en que las metas últimas son la racionalización de la actividad económica, la progresiva socialización de los medios productivos y la superación de la división de clases.

Chile reúne las condiciones fundamentales que, utilizadas con prudencia y flexibilidad, permitirán edificar la sociedad nueva, basada en la nueva economía. La Unidad Popular hace suyo este lema no como una consigna ["el camino al socialismo en democracia, pluralismo y libertad"], sino como su vía natural. Chile, en su singularidad, cuenta con las instituciones sociales y políticas necesarias para materializar la transición del atraso y de la dependencia, al desarrollo y a la autonomía, por la vía socialista".

"Digan que aquí la Historia experimenta un nuevo giro. Que aquí un pueblo entero alcanzó a tomar en sus manos la dirección de su destino para caminar por la vía democrática hacia el Socialismo. (...) Este Chile en primavera y en fiesta, siente, como una de sus aspiraciones más hondas, el deseo de que cada hombre del mundo sienta en nosotros a su hermano".

21 de mayo de 1971. Primer Mensaje Presidencial al Congreso Pleno.- "Aquí estoy para incitarles a la hazaña de reconstruir la nación chilena tal cual la soñamos. Un Chile en que todos los niños empiecen su vida en igualdad de condiciones, por la atención médica que reciben, por la educación que se les suministra, por lo que comen. Un Chile en el que la capacidad creadora de cada hombre y de cada mujer encuentre cómo florecer, no en contra de los demás, sino en favor de una vida mejor para todos".

"Pisamos un camino nuevo; marchamos sin guía por un terreno desconocido; apenas teniendo como brújula nuestra fidelidad al humanismo de todas las épocas - particularmente al humanismo marxista- y teniendo como norte el proyecto de la sociedad que deseamos, inspirada en los anhelos más hondamente enraizados en el pueblo chileno. (...) Caminamos hacia el socialismo no por amor académico a un cuerpo doctrinario. (...) Vamos al socialismo por el rechazo voluntario, a través del voto popular, del sistema capitalista y dependiente cuyo saldo es una sociedad crudamente desigualitaria estratificada en clases antagónicas, deformada por la injusticia social y degradada por el deterioro de las bases mismas de la solidaridad humana".

"Por esta meta combate el pueblo. Con la legitimidad que da el respeto a los valores democráticos. Con la seguridad que da un programa. Con la fortaleza de ser mayoría. Con la pasión del revolucionario. Venceremos".

11 de julio de 1971. Día de la nacionalización de la gran minería del cobre.- "Los trabajadores del cobre no serán dueños de las minas para beneficio exclusivo de ellos, son dueños de las minas en cuanto las minas les pertenecen al pueblo, y los trabajadores del cobre forman parte del pueblo, y los trabajadores del cobre tienen que entender, lo saben y lo van a vivir, que el esfuerzo de ellos estará destinado a hacer posible que cambie la vida del niño y la mujer chilena, que el esfuerzo de ellos y el cobre estarán destinados al progreso de la patria, y al sudar trabajando en el fondo de la mina están haciéndolo por un Chile distinto, por una sociedad nueva, por el camino que abrimos hacia el socialismo".

2 de diciembre de 1971. Despedida a Fidel Castro.- "Quienes pretenden sacarnos del camino que nos hemos trazado, quienes mintiendo y calumniando hablan de que en Chile no hay libertad, se ha suprimido el derecho de información, está en peligro la prensa, son los que mixtifican para poder, engañando, encontrar apoyo en determinados sectores, y son los conjurados en el ansia turbia de oponerse a la voluntad popular, y yo les digo a ustedes, compañeros, compañeros de tantos años, se lo digo con calma, con absoluta tranquilidad: yo no tengo pasta de apóstol ni tengo pasta de Mesías, no tengo condiciones de mártir, soy un luchador social que cumple una tarea, la tarea que el pueblo me ha dado; pero que lo entiendan aquellos que quieren retrotraer la historia y desconocer a la voluntad mayoritaria de Chile: sin tener carne de mártir, no daré un paso atrás; que lo sepan: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera".

18 de octubre de 1972 .- "No ha habido una sola industria paralizada: ni el cobre ni el hierro ni el salitre ni el petróleo ni el carbón. La inmensa mayoría de las industrias de este país caminan. (...) ¿Qué Gobierno podría reemplazar al nuestro? ¿Podría haber un Gobierno más amplio, más democrático? ¿O tendría que haber una dictadura implacable?".

4 de diciembre de 1972. Discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas.- "Vengo de Chile, un país pequeño pero donde hoy cualquier ciudadano es libre de expresarse como mejor prefiera, de irrestricta tolerancia cultural, religiosa e ideológica, donde la discriminación racial no tiene cabida. Un país con una clase obrera unida en una sola organización sindical, donde el sufragio universal y secreto es el vehículo de definición de un régimen multipartidista, con un parlamento de actividad ininterrumpida desde su creación hace 160 años, donde los tribunales de justicia son independientes del Ejecutivo, en que desde 1833 sólo una vez se ha cambiado la Carta Constitucional, sin que ésta prácticamente haya jamás dejado de ser aplicada. Un país de cerca de 10 millones de habitantes que en una generación ha dado dos Premios Nobel de Literatura, Gabriela Mistral y Pablo Neruda, ambos hijos de modestos trabajadores. Historia, tierra y hombre se funden en un gran sentido nacional".

(...) Cientos de miles de chilenos me despidieron con fervor, al salir de mi patria, y me entregaron el mensaje que he traído a esta Asamblea Mundial. Estoy seguro que ustedes, representantes de las naciones de la tierra, sabrán comprender mis palabras. Es nuestra confianza en nosotros lo que incrementa nuestra fe en los grandes valores de la humanidad, en la certeza de que esos valores tendrán que prevalecer. ¡No podrán ser destruidos!".

21 de mayo de 1973. Tercer Mensaje Presidencial al Congreso Pleno.- "El Gobierno Popular apela a la conciencia y sentido de clase de todos los trabajadores. Sus logros sociales, sus libertades políticas, sus organizaciones, su poder para desafiar a la fuerza del capitalismo nacional e imperialista, su capacidad para edificar la nueva sociedad, son grandes instrumentos. La reacción nacional e internacional pueden destruirlos. Pretenden arrasar las conquistas de los trabajadores. Ante una amenaza tan real y presente, los trabajadores no permitirán que se les use. Sus reivindicaciones económicas no pueden ser utilizadas por la burguesía contra el Gobierno y el proceso revolucionario. La disciplina social y el esfuerzo consciente deben marcar la ruta del trabajo. Chile exige mayor producción, mayor productividad. Los anhelos, la capacidad creadora, el talento artístico, la voluntad revolucionaria, la vivencia del propio paisaje, se vierten en el crisol de la Patria. En ese gran crisol se funden la entrega y el anhelo del joven, la mujer y el hombre. En sus brazos, los brazos del pueblo, está Chile y su futuro. Venceremos".

24 de agosto de 1973.- "La Cámara de Diputados ha aprobado, con los votos de la oposición, un acuerdo político destinado a desprestigiar al país en el extranjero y crear confusión interna. Facilitará con ello la intención sediciosa de determinados sectores. (...) El inmérito acuerdo aprobado no tiene validez jurídica alguna para el fin perseguido, ni vincula a nadie. Pero contiene el símbolo de la renuncia por parte de algunos sectores a los valores cívicos más esenciales de nuestra democracia. (...) Hoy cuando la reacción embiste de frente contra la razón del derecho y amenaza de muerte a las libertades, cuando los trabajadores reivindican con fuerza una nueva sociedad, los chilenos pueden estar seguros de que el Presidente de la República, junto al pueblo, cumplirá sin vacilaciones con su deber, para asegurar así la plena realidad de la democracia y las libertades dentro del proceso revolucionario. Para esta noble tarea convoco a los trabajadores, a todos los demócratas y patriotas de Chile".

11 de septiembre de 1973.- "Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo, siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal. El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar pero tampoco puede humillarse. Trabajadores de mi patria: tengo en fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores! Estas son mis últimas palabras. Tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que por lo menos será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición".

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