Tras el compromiso de la consejera de Educación, Mayte Pérez, de “prestar especial atención a la Escuela Rural”, STEA-i le plantea una serie de propuestas a tener en cuenta para concretar las medidas que repercutan en la mejora de la misma.
A juicio de este sindicato, uno de los mayores problemas que tiene la escuela rural en Aragón es la continuidad de los equipos docentes. "El elevado número de profesorado interino que conforman los claustros, en muchos CRAs tan sólo el equipo directivo o parte de él son definitivos, y el sistema de elección de plazas aplicado, implica que sea muy difícil darles continuidad, impidiendo así la permanencia, estabilidad y participación del profesorado del medio rural en programas de innovación compensatoria, seña de identidad de la escuela rural aragonesa en épocas anteriores", apuntan.
Por otra parte, para STEA-i esta situación se traduce en la "desvinculación" del profesorado con el medio donde desarrolla su tarea docente que "es cada vez mayor", propiciando "el desconocimiento de la realidad donde se traslada su acción educativa y un desapego de los problemas que viven nuestros pueblos".
"En general -añaden-, se genera una falta de ilusión entre el profesorado en la mejora de su práctica docente, desvinculada a la vez del entorno donde se desarrolla". En este sentido, sostienen que solamente la existencia de un profesorado estable "permitirá una verdadera independencia, facilitará la motivación y ayudará a la renovación pedagógica".
Para ello desde STEA-i reivindican la adopción de una serie de medidas que pasarían por:
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1º.- Disminución al mínimo imprescindible el índice de interinidad docente como sistema de provisión de puestos docentes a través de la celebración de oposiciones con un número de plazas ofertadas real y trasparente, con temarios y criterios claros e inamovibles desde su convocatoria (enero).
Equiparar las condiciones del profesorado interino con el fijo: trienios, sexenios, contratación día 1 de septiembre hasta que se reduzca su número al mínimo imprescindible para cubrir bajas, permisos, excedencias o comisiones de servicio, que deberían ser las mínimas y concedidas bajo los criterios de publicidad, capacidad y mérito.
La disminución de interinidades favorecería la vuelta del profesorado provisional, facilitando la permanencia en sus puestos de destino hasta que se obtuviese plaza definitiva en el concurso de traslados, siempre que fuese a voluntad propia.
2º.- Revisión y reconocimiento de puestos de difícil desempeño, incluyendo aquellos de escuelas rurales por su localización geográfica, obteniendo una puntuación mayor conforme mayores hayan sido los años de permanencia en ese puesto de trabajo a efectos de concurso de traslados.
3º.- Coordinación de parte de las Administraciones para facilitar que los docentes fijen su residencia en las localidades donde obtengan su destino. Para que esto fuese posible, sería necesario que los ayuntamientos se implicasen en mejorar las condiciones de habitabilidad de las casas de maestros que se localizan en nuestros pueblos: adecentamiento, calefacción,... que mediante el cobro de un alquiler mínimo, que asegurase su mantenimiento, permitiese al profesorado que así lo desee vivir en condiciones dignas en ellas. Hay localidades en las que es imposible establecer el domicilio puesto que no hay viviendas disponibles.
4º.- Fomentar la recuperación de recursos personales y materiales en la Escuela Rural (transporte escolar, inclusión en programas de innovación compensatoria....).
5º.- Reorientación de los CRIETs a su concepción inicial y extensión de esta figura a las provincias de Huesca y Zaragoza.
6º.- Recuperar los anteriores CPRs, como centros que facilitaban a los docentes compartir experiencias y materiales en la zona rural.
7º.- Incluir en la formación inicial del profesorado aspectos con los que se enfrenta el docente al llegar a la zona rural relacionados con: programación internivelar, aulas unitarias, funcionamiento de los CRAs, CRIETs...





