Esta obra cuenta una historia acerca de una época, acerca de un lugar pero sobre todo una historia acerca del amor... Un hombre está caminando por un cable a 300 metros de altura hacia la torre Eiffel. La muchedumbre sin aliento se amontona y murmura ante cada uno de sus pasos... Pero... ¿Quién es ese hombre?
La gente no entiende qué es lo que hace este hombre y por qué lo hace. Solo un anciano que pasa por la zona sabe por qué el funambulista arriesga su vida sin miedo a la muerte, porque ésta ya se llevó lo que más quería.
París, 1892, en la ciudad de grandes artistas y grandes inventos que hacían maravillar al mundo, una joven estrella del famoso cabaret Folies Bergére y un joven limpiador de cristales están a punto de conocerse, encuentro que cambiará sus vidas.
Este pequeño cuento se inspira en los juguetes Pollock, en la estética decadente, en la música de Édith Piaf, en acordeones y en los pequeños detalles. El escenario que espera al espectador es un conjunto de maletas... Las maletas se abren a una ciudad, París, que esconde una pequeña y triste historia. La escenografía, que la compañía ha tardado más de un año en montar, se basa en la estética vanguardista y en la confección artesanal. Hay un poco de "objet trouvé" y otro poco de casa de muñecas hecha a mano. Al fondo una tela hace de pantalla sobre la que, con un juego de luces, se proyectan las figuras, siguiendo la tradición del teatro de sombras.
Café de las Artes no sólo es una compañía con espectáculos en gira, sino que regenta su propio teatro en Santander, en el que además ofrecen cursos de circo y teatro. Su propulsora, Alicia Trueba, se formó en la escuela de Marcel Marceau en París, ciudad en la que vivió diez años.




