
Esta tarde, a las 20.00 horas en la plaza de España de Zaragoza, han convocado una concentración "en solidaridad con José Antúnez, Javier Guerrero y con las y los presos en huelga de hambre de las cárceles griegas", tal y como afirman en el cartel de la convocatoria.
José Antúnez Becerra, de 58 años, lleva en huelga de hambre desde el 23 de enero de este año y mantuvo a partir del día 6 de marzo una huelga de sed que duró 5 días. A sus casi 60 años de edad (lleva cerca de 40 en prisión) no tiene fecha de salida hasta el 2029 y no hay ningún permiso a la vista. Ante esta situación, definida por el propio preso como de "cadena perpetua encubierta", Antúnez ha decidido llevar su lucha "hasta las últimas consecuencias".
La Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT) y el Observatorio del Sistema Penal y de Derechos Humanos de la Universidad de Barcelona (OSPDH) denunciaron este lunes, según recoge Diagonal, que el 19 de marzo la Administración penitenciaria catalana impidió que dos de sus miembros se comunicaran con el preso Antúnez. Según publicó La Directa, Antúnez fue trasladado al Hospital Penitenciario de Terrassa al empeorar más su salud.
Antúnez fue miembro de la COPEL (Coordinadora de presos en lucha) y es miembro de la campaña 'Cárcel=Tortura'. Según Diagonal, ahora se enfrenta a condenas que suman cerca de 30 años más. La mayor de ellas es en relación al motín de Quatre Camins en 2004, por un supuesto delito de intento de homicidio al subdirector de la prisión. “Él manifiesta que no participó en las agresiones”, subrayan desde la CPDT, recordando que varios funcionarios han sido condenados por torturas infligidas como venganza contra los participantes del motín.
Por su parte, Javier Guerrero comenzó también una huelga de hambre, el 11 de diciembre de 2014, en la prisión de A Lama, en Pontevedra, en protesta por "las condiciones en la cárcel, la represión hacia los presos y el alargamiento de las condenas". Según publica tokata.info, desde que el 5 de enero fue ingresado en enfermería, no le dejan recibir visitas de familiares ni hablar por teléfono con nadie.




