El Fénix vence al Sitges, sin convencer

El Sitges, que en la primera parte apenas cruzó la línea de 40 de los de Alfredo Benedí, se fue al descanso con un 10 – 12 a favor. Su full back, el amigo Malcom Van Steeden, tiene un pié que más parece la coz de un pura sangre. No solo eso, tiene una visión de juego al pie que él solito es capaz de encerrar a todo un equipo atrás. El sábado, a punto estuvo de amargar la fiesta del Fénix. Él y sus catorce guerreros que lo acompañan en la batalla que nunca dan por perdida. El Sitges, un equipo correoso, disciplinado, combativo, que pesa kilates y no kilos y dispuesto siempre a llegar al final con el aliento en la nuca del rival está perfectamente dirigido desde el banquillo. Ojo al Sitges que, como el Fénix, ha venido para quedarse en DHB.

22 diciembre, 2014. 07:02

Foto: Diego Díaz [Arainfo]
Foto: Diego Díaz (AraInfo) [Galería]
El Fénix venía de jugar tres partidos intensísimos y de un desgaste físico brutal que se preveía iba a pasar factura. Aun así, sobre el terreno, que no el papel, se siente superior a un Sitges más pequeño físicamente, que no se lanza al ataque con más determinación porque el esfuerzo lo hace en defensa. Pero ni sobre el terreno, ni sobre el papel, el Fénix ha sido en los últimos cuatro partidos oficiales disputados contra el Sitges superior. Quizás, en el primer partido en la ciudad costera catalana, hace apenas un año, pero en una división inferior, el Fénix se sintió superior, gracias en parte a una providencial tromba de agua que le hizo sentirse como en casa. Aún así, el balance es positivo para el equipo maño: 3 victorias a 1. Pero el esfuerzo, el trabajo, las situaciones de partido a salvar, son tantas, que el Sitges, posiblemente, sea uno de los rivales más complicados para batir en la liga.

Como muestra un botón. El Sitges, que en la primera parte apenas cruzó la línea de 40 de los de Alfredo Benedí, se fue al descanso con un 10 – 12 a favor. Su full back, el amigo Malcom Van Steeden, tiene un pié que más parece la coz de un pura sangre. No solo eso, tiene una visión de juego al pie que él solito es capaz de encerrar a todo un equipo atrás. El sábado, a punto estuvo de amargar la fiesta del Fénix. Él y sus catorce guerreros que lo acompañan en la batalla que nunca dan por perdida. El Sitges, un equipo correoso, disciplinado, combativo, que pesa kilates y no kilos y dispuesto siempre a llegar al final con el aliento en la nuca del rival está perfectamente dirigido desde el banquillo. Ojo al Sitges que, como el Fénix, ha venido para quedarse en DHB.

En la primera parte el Fénix dominó, tuvo posesión, territorio, pero le matan las prisas y sus propios errores. La melèe, demasiado rígida por parte del juez del encuentro, le costó varios disgustos al equipo maño. Precisamente, uno de los pilares donde iba a cimentar la victoria. El Sitges tuvo tres golpes en 40 metros del Fénix y no falló ninguno. Se puso 0-9.

El Feńix seguía a la carga y, tras marrar un golpe, hay melèe a cinco metros de la zona de marca del Sitges y Romain, sale de 8 como una flecha para poner, tras conversión de Juanjo, el 7- 9 momentáneo. Dos minutos después, el apertura catalán, con un drop majestuoso (dos hubo en la tarde de ayer) pone el 7-12. El Fénix sigue dominando y, fruto de ello, aprovecha un golpe de castigo para poner el 10-12.

Tras el descanso el Fénix sale a por todas. Domina, domina, pisa continuamente 22 del Sitges y, por fin, en el minuto 10 Thomas Armand se va de su par y luego del último defensor para ensayar y, tras nueva transformación de Juanjo, poner el 17 -12. Aquí, el partido parecía que se rompía. Los refrescos en delantera surtían efecto y el camino hacia el bonus parecía despejado. Digo, parecía. El Fénix siguió en su línea, dominando estáticas y pisando campo contrario. Tuvo una oportunidad de ampliar diferencias con un golpe de castigo muy factible de transformar, pero fue errado. La impaciencia, la peor enemiga de este equipo, fue haciendo mella. También el cansancio. El Sitges, poco a poco se fue sacudiendo el dominio y se echó hacia delante. Tanto, que en el minuto 30 igualó el partido a 17 puntos.

El Fénix vuelve a la carga. Dominio, pisa 22 contraria y golpe a favor muy fácil. La grada canta victoria cuando el balón vuela… pero el balón no entra. El trabajo colectivo da sus frutos y a la tercera va la vencida. Esta vez sí, Juanjo conecta un buen chut que nos da la victoria.

El Sitges se tiró a por el partido en los últimos cinco minutos, pero, a pesar de la voluntad del Fénix por tirarlo a la basura, no pudo llevarse el triunfo.

El resultado final: 20 – 17 que acerca al equipo de Zaragoza a la mitad de tabla, sin despegarse de sus perseguidores.

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