
El público llenaba poco a poco las gradas del CDM Pinares de Venecia. Una carrera y la resaca en el cementerio del día de Todos los Santos hacían que el acceso estuviera ligeramente complicado. Aún así, el público superó las expectativas y acudió como si fuera un partido en la cumbre. Además, demostró sus ganas de rugby y, como no, su constante apoyo al equipo.
Con una grada casi llena, el partido comienzó con un ligero dominio del Barcelona Universitari Club (BUC), especialmente en melé. Pero el Fénix contraatacaba con peligro y pronto estuvo a punto de conseguir un ensayo tras patada de Romain y cabalgada de Juanjo que acarició el ensayo con la punta de los dedos. A la vez comenzaban los problemas para la plantilla del Fénix: Ceresuela se retiraba con una rodilla tocada y Romain cojeando por una rotura de fibras.
Poco después, en el minuto 8, una jugada parecida acababa en el primer ensayo bajo palos de Thomas Armand, tras auto pase con el pie y recepción en carrera. 7-0 para los locales. El BUC siguió a la carga jugando principalmente cerca de los puntos de encuentro. En el minuto 10, el Fénix desperdiciaba una ocasión clara de poner el 10-0 en el marcador.
El BUC continuó dominando la melé y el Fénix sus saques de lateral. El Fénix encadenaba más juego, con buenos off load cerca de los puntos de encuentro y transformaciones en juego desplegado que creaban peligro. El BUC fuera no definía y rara vez ganaba la ventaja. Karmelo, Thomas, Juanjo, Pampa, Nico y Toni atrás fueron una muralla defensiva en primera y tercera cortina.
El Fénix parecía encontrar espacios más allá del 13 catalán. Los aprovechaba, pero no sería hasta el final de la primera parte cuando Juanjo conectara con Pampa que tras una buena carrera por la banda ensayaba poniendo el 12-0 antes del descanso.
En la segunda parte entraban Alberto Juarez y Vicente Pasamar. Poco después, Vasco. Juarez, un jugador que está con confianza, con fuerza y con muchas ganas comenzaba a manejar la melèe del BUC, hasta ahora, su única parcela dominante. El Fénix salió fuerte tras el descanso y en diez minutos puso tierra de por medio con un golpe bajo palos y un ensayo de Alex Pasamar tras salida de melé, también bajo palos. El marcador reflejaba un 22-0 a falta de 30 minutos para el final y la posibilidad, más que factible, de ganar con bonus. A partir de aquí, el BUC, equipo sobrado de pundonor, se fue acercando poco a poco al campo local. El Fénix defendía bien, pero delante había calidad. Un error por partida doble en una melé lo aprovechó el medio melé catalán para poner el 22-5.
El Fénix quería el bonus, el público, ejemplar, empujó al equipo y Pampa, que junto con Thomas, Alex Pasamar y Toni fueron los mejores del partido, rompío un placaje en campo propio, realizó un par de contrapiés y se plantó casi en 22 contraria donde fue frenado con falta. El Fénix sacó rápido a la mano, el balón voló hasta la banda, donde lo recibió Alex para ensayar de nuevo, esta vez cerca del banderín. El definitivo 27 – 5 subía al marcador.
El BUC, incansable, acechó la 22 local con peligro, pero la buena defensa del Fénix impidió que maquillaran el resultado.
La victoria con bonus, es la confirmación de la mejoría del equipo que gana confianza y se va adaptando a la categoría y la vista puesta, ya, en Valencia. Queda mucha liga, se está trabajando bien y hay muchos jugadores por debutar. El fondo de armario del equipo senior es enorme y los jugadores que ahora no juegan, con paciencia y trabajando duro, pronto lo harán. La receta siempre es la misma: trabajo, trabajo y trabajo. Al final, los resultados, tarde o temprano, llegan.




