
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elevado a más 4.000 personas las que han muerto como consecuencia del ébola en siete países, aunque prácticamente todos han fallecido en Liberia, Sierra Leona y Guinea Conakry, donde la epidemia empezó el pasado marzo. En concreto, según el balance, han fallecido 4.033 de los 8.399 casos confirmados en siete países.
En Liberia y Sierra Leona, los dos países más golpeados por la fiebre hemorrágica, el ébola está arraigando en las capitales, Monrovia y Freetown, pese a los esfuerzos nacionales e internacionales desplegados para atajar los contagios.
Con más de 2.200 muertos y cerca de 4.000 casos, Liberia se ha convertido ya en el epicentro mundial del ébola, donde el virus solo ha comenzado a descender entre el personal sanitario, según informan las autoridades sanitarias.
Sierra Leona, donde ya han fallecido unas 880 personas, sufrió una escalada de casos tras el cierre de tres días decretado por el Gobierno el pasado septiembre, y alcanzó su máximo de muertes en un solo día hace una semana, con 121.
En Guinea, cuna del brote de ébola más mortífero de la historia, el caos desatado "impregna ya cada aspecto de la vida de las personas", alertó el director de la Oficina de Políticas de Desarrollo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el español Magdy Martínez-Solimán.
La economía de este país había comenzado a crecer tras una prolongada inestabilidad política, pero esa tendencia ha vuelto a contraerse con la expansión del virus, que ha causado 768 muertos, según los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud.
La lista de la OMS incluye también muertos en Nigeria (ocho) y Estados Unidos, donde esta semana falleció un liberiano que había desarrollado los síntomas tras llegar a Texas. Senegal cuenta con un único caso, al igual que el Estado español, que entra por primera vez en el balance.
Para la OMS, resulta "alarmante" el nivel de contagios entre los trabajadores del sector sanitario: 233 ya han muerto por la enfermedad.





