
El Fénix recibía en el Velódromo a uno de los grandes del rugby estatal. El CAU Valencia. Lo hacía con muchas bajas en sus filas y demasiados debutantes en la categoría como para plantar cara a un rival de la entidad de los ches. Hasta 6 juveniles, cuatro de ellos de primer año, entraban en la convocatoria. Los chicos no lo hicieron mal, pero les hace falta mucho rodaje para poder competir al nivel que exige esta liga.
Los maños comenzaron bien, con dos golpes inocentes, pero con consistencia. El Fénix tenía el balón, dominaba la touche y el CAU tenía problemas con su conquista. Se enlazaban fases de juego de dentro hacia afuera y los visitantes no creaban peligro sin balón. El Fénix tampoco con balón, pero se sentía cómodo en el campo. Como en las grandes tardes. Pero la primera nube pasó por los pinares de Torrero cuando los valencianos desahogaron el juego hasta el último tercio de campo. Allí es donde el Fénix se encuentra con los mayores problemas que, a veces vienen desde el inicio de la conquista y a veces no. Malos apoyos internos en defensa, malos cambios de defensor o, simplemente, errores de placaje a nivel individual.
En dos minutos cayeron dos ensayos. Era el minuto 23 de la primera parte y el Fénix, sin desinflarse, pasó a ser un equipo débil en defensa. Se aguantó como se pudo hasta el final con un 0 – 22 en contra.
La delantera viene compitiendo a buen nivel, y aunque no domina como el año pasado, está en el partido. Habitualmente, de tú a tú. Jorge Farled, Diego Ceresuela, Alex Pasamar, que volvía a su puesto natural, Jorge Asensio, Eduardo Baselga y, sobretodo Liviu Nitoae están con confianza y haciendo un buen trabajo. Pero en la segunda parte el CAU sacó a relucir toda su maquinaria ofensiva. Movimientos muy rápidos de balón de punta a punta, toma de intervalos por el centro, oleadas de ataque en dos cortinas y mucha explosividad en las piernas de sus jugadores. El Fénix se desinfló, bajó los brazos y fue una caricatura de sí mismo. Hasta siete ensayos encajó.
Hoy, tras tres jornadas, lleva casi tantos puntos en contra como en toda la temporada pasada. El nivel es muy alto y el equipo acusa las bajas. El deporte da tantas alegrías como decepciones, pero hay que mantenerse firme. Quedan 15 partidos y seguro que el Fénix, con una estructura amateur, tendrá tardes parecidas. Hay que apretar los puños y mirar hacia adelante. Las oportunidades hay que aprovecharlas y esta, jugar en DHB, ha costado mucho esfuerzo e ilusión. No hay que desaprovecharlo.
El resultado es claro y contundente: 0-65 para los visitantes que agradaron al público de Zaragoza, ávido de rugby de nivel.




