
El Fénix se desplazó en la mañana del domingo a Sitges con la intención de repetir el resultado del año pasado en liga nacional, que le valió la tercera victoria de la temporada. Hubiera sido el primer triunfo en la División de Honor B. No fue posible por varios motivos. El primero, por el buen hacer de los locales, que con menos recursos delante, han sabido sacar petróleo de sus oportunidades. El segundo, aunque el orden ya es indiferente, por la falta de conquista en el saque de lateral. Un auténtico desastre que permitió tener, prácticamente, ni un solo balón de calidad para jugar. En tercer lugar, la enorme cantidad de golpes de castigo que cometieron los jugadores del Fénix. Este punto, con el agravante de ser sabedores del peligro que suponía el pié del 15 local. Y por último, y enlazando con el juego al pié, el intercambio de patadas. La mayoría de las veces el Fénix tuvo una poblada tercera cortina defensiva, pero ineficaz en el contraataque. Se podría añadir, además, la falta de contundencia a nivel individual tanto en ataque como en defensa.
Si hay algo se puede sacar de positivo del partido, ha sido que, a pesar del naufragio en muchos aspectos técnicos, el Fénix ha tenido el partido en sus manos.
El Sitges comenzó dominando el juego y el marcador. El Fénix defendía bien y el Sitges tenía posesión, pero no creaba peligro. Dos golpes de castigo en campo propio puso al Sitges por delante 6-0. El Fénix reaccionó y acortó distancias con otro. Pero la concentración y el saber hacer se quedaron en el autobús y, tras el saque de centro, otro golpe de castigo para el Sitges ponía un 9-3. El Fénix se lanzó al ataque, tuvo oportunidades para ensayar antes del descanso, para transformar un golpe fácil a palos y ponerse por delante o, al menos, acercarse en el marcador. Pero no supo.
La segunda comenzó con más dominio visitante, deslavazado y sin continuidad. Los locales seguían aferrados a poner el balón en nuestro campo y seguir viviendo de los golpes de castigo que el Fénix hacía tanto en defensa como en ataque. Así, en el minuto 13 el Sitges ponía el 12-3 en el marcador que, en ese momento, parecía insalvable.
Pero el Fénix, como siempre capaz de lo mejor y de lo peor, tiró del carro y el banquillo aportó frescura y más contundencia. Baselga se erigió en el hombre del partido y se unió a Ceresuela que hasta entonces era el mejor jugador zaragozano sobre el campo. Vicente aportó trabajo y ese carácter que a veces le falta a una delantera joven. Tras una buena serie de puntos de encuentro resueltos con velocidad, el balón le llegó a Juanjo en desplegado y puso el 12-10 tras el ensayo y la transformación. Quedaban 20 minutos y parecía que llamábamos a la puerta de la victoria. Poco después, una jugada similar, con buenas roturas defensivas delante, crearon espacio al exterior pero no se culminó. El Fénix siguió con el buen juego, pero la touche seguía inoperativa y los golpes se sucedían en contra. A falta de 3 minutos el Sitges ponía el definitivo 15-10. Tras una jugada larguísima, el Fénix llevó la angustia al respetable de Sitges, pero todo quedó en un susto.




