
Stéphane Enjalran | El Sindicato Nacional Autónomo de Empleados de Correos (SNAP) creado en 2013 tras una victoriosa huelga en el sector, es hoy atacado en la persona de su presidente Mourad Nekkache. Desde su creación, el sindicato nunca ha conseguido la legalización del ministerio, despreciando las leyes argelinas y los convenios internacionales. Después de una conferencia de prensa pública, denunciando esencialmente esta situación, ha sido suspendido por la administración el 31 de julio de 2014. Mourad Nekkache ha pasado por el consejo de disciplina el 21 de agosto. Una sentada fue organizada ante la dirección de correos de Boumèrdes. A día de hoy, todavía esperamos las “conclusiones” de este consejo que ha demostrado ser totalmente una parodia contra M. Nekkache.
El sindicato autónomo del grupo Sonelgaz (SNATEG) está igualmente en el punto de mira. Sonelgaz es un pilar de la economía argelina, es por lo tanto un sector muy sensible y con grandes intereses del poder. El 17 de julio, Ammar Khodja, encargado de comunicación del comité ejecutivo de SNATEG, fue despedido por haber redactado un comunicado de prensa que trataba de un paro laboral en la sede de la empresa de Boumèrdes. El movimiento perseguía denunciar el despido abusivo de un trabajador de la empresa. El 2 de agosto, igualmente, M. Boukhalfa, presidente fundador del sindicato ha sido despedido por pertenencia a un sindicato “ilegal” es decir no reconocido. El Snateg ha realizado igualmente las gestiones legales para obtener la legalización, el sindicato cumple todos los criterios, pero como con el Snap, el poder desprecia la ley buscando todos los pretextos más falaces para no conceder la legalización.
Desprecio del poder argelino
Desde ambos sindicatos constatan que desde los estamentos de poder argelinos se desprecian las leyes y los convenios internacionales relativas el derecho laboral. Continúan pisoteando la libertad de expresión de las y los que no le obedecen sin rechistar y, persigue las libertades de los ciudadanos y en general, acosando a los sindicatos autónomos con los medios más perversos.
En consecuencia, la Red Internacional de Solidaridad y de Luchas condena firmemente estos abusos intolerables. El poder argelino debe saber que el mundo le mira y que por todas partes la solidaridad se expresa contra las y los que reprime.
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Stéphane Enjalran es militante de Union Syndicale Solidaires | Traducción Francisco Ponzán




