
Por vía respiratoria, digestiva y a través de la piel, la población está expuesta de manera constante a sustancias químicas que alteran el sistema hormonal. Los llamados alteradores hormonales o disruptores endocrinos (EDC) están presentes en alimentos, envases, textiles, cosméticos o artículos infantiles. Por ello, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Fodesam, Greenpeace, SEO-BirdLife, Fundación Vivosano, WWF, los sindicatos CCOO y UGT y la asociación de consumidores CECU exigen medidas y políticas urgentes para reducir la exposición de la población y el medio ambiente a esos tóxicos. Su petición se suma a la de 3.800 investigadores y profesionales de la salud pública.
En una carta remitida a la ministra de Sanidad, Ana Mato, y al titular de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, los firmantes expresan su "honda preocupación" por los efectos sobre la salud humana y ambiental causados por los EDC. "Están relacionados con problemas de salud reproductiva (infertilidad, malformaciones congénitas), tumores y otras enfermedades en órganos hormono-dependientes (mama, próstata, testículo, tiroides), enfermedades metabólicas (diabetes, obesidad), enfermedades inmunológicas y alteraciones en el desarrollo del sistema neurológico, entre otras", advierten.
La preocupación es compartida por la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS), que reúne a doce sociedades científicas y 3.800 profesionales y científicos del campo de la Salud Pública. En un escrito reciente, destacaban que numerosos estudios han mostrado la presencia de decenas de EDC en la población, incluyendo mujeres embarazadas y niños. "En el Estado español los niveles corporales o concentraciones en el organismo de las personas de ciertos EDC (la llamada ‘contaminación interna’) son muy superiores a los de otros países" alertan.
Por ello "es urgente implantar políticas para reducir el riesgo que los alteradores hormonales causan en la salud, incluyendo formación de profesionales sanitarios y del ámbito educativo, en particular de aquellos en contacto con mujeres embarazadas y niños; información ciudadana sobre medidas para reducir la exposición a EDC; eliminación del uso de EDC en contratas y compras públicas (Ej. mantenimiento de edificios y carreteras, jardinería, guarderías, colegios, etc.); prohibición de la exposición laboral a EDC de trabajadoras embarazadas y lactantes; campaña de prevención de la exposición laboral a EDC; prohibición de EDC en materiales y productos en contacto con alimentos y en artículos y productos de uso infantil; apoyar la investigación sobre exposición a EDC en España y cómo prevenirla."




