Este sábado se conocía la noticia: La Fiscalía solicita juzgar como atentado la protesta con la escultura de tuppers realizada por Marea Verde en la calle Alfonso de Zaragoza, la misma calle donde vive la consejera de Educación, Dolores Serrat.
La Fiscalía ha recurrido el auto en el que el magistrado del Juzgado de Instrucción número 9 de Zaragoza ordena juzgar como presuntos autores de una falta a las cinco personas identificadas por la Policía en la protesta realizada el pasado 12 de enero, y ha pedido a la Audiencia Provincial que considere que los hechos son constitutivos de un delito de atentado o, al menos, de coacciones. De esta forma la Fiscalía sigue las directrices marcadas por la Fiscalía General del Estado sobre los escraches.
El Código Penal castiga con penas de cuatro a seis años de prisión y multas de seis a doce meses a quienes "intimiden gravemente" a autoridades "cuando se hallen ejecutando las funciones de sus cargos o con ocasión de ellas".
"Ya sabemos del carácter cínico y paranoico de la consejera y los suyos, pero esto empieza a ser grave" responde Marea Verde ante la noticia. "Si el juez no ve indicios de delito, los policías que declararon no vieron nada de violencia, declararon que los lemas escritos no tenían carácter ofensivo, y la señora consejera no estaba en casa… ¿cómo se puede entender que el fiscal considere el acto como atentado?".
Marea Verde considera que "ya hubiera sido injusto multar a las personas allí presentes por un acto pacífico y fue grave que se llevaran a declarar a cinco personas aleatoriamente ante el juez; parece increíble que se quiera llevar a un juicio de faltas, pero lo que resulta increíble y alucinante es que el señor fiscal quiera considerar esto como atentado, y mucho más cuando la asociación de jueces y el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Gonzalo Moliner, han postulado a favor de escraches (un grado mayor de protesta que una escultura de tuppers) al afirmar que los escraches son un ejemplo de libertad de manifestación”.
"El partido de la consejera puede inundarnos de propaganda electoral nuestros domicilios, puede presentarse a las elecciones incumpliendo todas y cada una de sus promesas, puede mentir todo lo que le da la gana, pero la escultura tupper no solo ya no es acoso, sino atentado ¿Qué será lo siguiente?" alerta Marea Verde.
Marea Verde expesa que "atentado es no permitir el derecho a manifestarse pacíficamente por una calle peatonal (se nos ha impedido por tres veces una manifestación por la calle Alfonso), cuando la mayoría de las manifestaciones de Zaragoza suelen terminar en la plaza del Pilar". "Y es que ya conocemos cómo actúa este gobierno: guante de seda con los poderosos, puño de hierro contra los indefensos" añade.
En este sentido, Marea Verde denuncia que, mientras dura este proceso, "no se han solucionado temas con el de las becas de comedor, sino todo lo contrario" y reclama el fin de la criminalización, "somos un movimiento social de toda la comunidad educativa que lucha, defiende y trabaja en defensa de nuestros derechos y de una educación pública". Por último Marea Verde anuncia que "la paciencia se nos ha terminado, y que fruto de ello serán las próximas movilizaciones, empezando por la inminente huelga de este jueves 9 de mayo".





