Jóvenes debaten en Ribagorza cómo construir futuro desde la autoorganización en el medio rural

Anticapitalistas Aragón organiza en Graus un encuentro con integrantes de Àgora Pallaresa para compartir experiencias de lucha y abordar problemas como el acceso a la vivienda, la tierra y la implicación colectiva

08 noviembre, 2026. 10:26
Un instante de la jornada celebrada en Graus. | Foto: Anticapitalistas Aragón

El Espacio Pirineos de Graus acogió el pasado viernes 30 de octubre la charla-debate “Perspectivas de futuro de la juventud ribagorzana”, organizada por Anticapitalistas Aragón. El encuentro reunió a jóvenes de Ribagorza y del Pallars para reflexionar sobre las posibilidades de desarrollar proyectos de vida en el medio rural y sobre el papel de la autoorganización en la construcción de alternativas sostenibles.

La jornada, moderada por Nur, contó con la participación de integrantes de Àgora Pallaresa, que compartieron su experiencia de organización colectiva y defensa del territorio. Su trayectoria sirvió para abordar algunos de los retos que afrontan las comunidades rurales y para plantear herramientas que permitan construir un futuro desde los propios pueblos.

Àgora Pallaresa: renovar las formas de lucha y ampliar las reivindicaciones

Àgora Pallaresa surgió hace aproximadamente cinco años a partir de la Plataforma Unitaria contra la Autopista Eléctrica, una coordinadora de asociaciones y personas de Aragón y Catalunya que lleva más de tres décadas defendiendo el territorio frente a los macroproyectos energéticos.

La incorporación de jóvenes que habían abandonado la ciudad para construir sus vidas en el medio rural abrió un proceso de transformación que no estuvo exento de conflictos. Las nuevas generaciones cuestionaron las dinámicas de un asamblearismo condicionado por liderazgos tóxicos y por la falta de rigor democrático, así como unas formas de lucha centradas exclusivamente en la oposición a proyectos concretos.

Frente a ello, apostaron por formular propuestas en positivo y abordar las causas estructurales de los conflictos territoriales: un modelo capitalista que, como señalaron, necesita explotar a las personas y los territorios para sostenerse.

El proceso permitió combinar la experiencia del antiguo activismo en la lucha administrativa y judicial con una renovación de las formas de organización. Además, las reivindicaciones se ampliaron hacia cuestiones esenciales para el futuro de las comarcas, como la soberanía alimentaria, el acceso a la vivienda y la construcción de alternativas comunitarias.

Àgora Pallaresa se organiza a través de grupos de trabajo. Uno de ellos mantiene la coordinación con la plataforma en la defensa del territorio frente al extractivismo. Otro impulsa un grupo de consumo que, en colaboración con productores locales, ha conseguido preparar hasta 25 cestas de productos agroecológicos, facilitando que numerosas personas puedan dejar de comprar en supermercados.

El colectivo se ha consolidado también como un espacio de debate que organiza, desde hace cuatro años, encuentros cada otoño sobre cuestiones como la defensa del territorio, la creación de comunidad frente al extractivismo, las soberanías energética y alimentaria y, este año, la gestión del agua.

Crear comunidad frente a las amenazas sobre el territorio

Durante la charla se destacó la importancia de construir espacios de debate acogedores, donde las personas puedan sentirse cómodas y participar libremente. Una característica que, según explicaron, ha permitido ampliar la base social de Àgora Pallaresa.

También subrayaron la necesidad de abrirse a otros colectivos y de establecer alianzas entre el ecologismo, el activismo territorial y el sindicalismo agrario. En este sentido, tomaron como referencia experiencias como les Soulevements de la Terre, en Francia, y Revoltes de la Terra, en Catalunya, aunque señalaron las dificultades para trasladar esta fórmula a Aragón ante la ausencia de un sindicalismo campesino semejante al existente en el territorio francés.

La constancia fue otra de las claves señaladas. En un medio rural marcado por la escasez de personas y recursos, las asambleas periódicas, los grupos de trabajo y las jornadas de debate han permitido mantener la actividad y consolidar un espacio de organización colectiva.

La experiencia de Àgora Pallaresa demuestra, según se expuso en Graus, que es posible generar un ecosistema de iniciativas que favorezca una relación diferente con la tierra y el consumo, al tiempo que permite agrupar fuerzas para afrontar las amenazas sobre el territorio.

Además, el colectivo ha contribuido a dar legitimidad a una nueva juventud neorrural que, pese a no haber nacido en los pueblos en los que ha elegido vivir, está dispuesta a defenderlos e impulsar proyectos que generen comunidad, faciliten el acceso a la vivienda y reivindiquen servicios y oportunidades de futuro desde el respeto al entorno y la biodiversidad.

Vivienda, tierras y dificultades para implicarse en las luchas rurales

El debate posterior permitió identificar algunos de los problemas más acuciantes de La Ribagorza. Entre ellos, la dificultad de conseguir que la población de los pueblos se implique en las luchas colectivas. La tendencia a “no significarse” fue señalada como una consecuencia de décadas de represión y de un caciquismo que continúa presente en el medio rural.

El acceso a la vivienda ocupó también un lugar destacado. En las zonas sometidas a una fuerte presión turística, como Benás y el norte de la comarca, la situación alcanza una gravedad comparable a la de las grandes ciudades. Un problema que comienza a extenderse hacia el sur y que ya se percibe con preocupación en Graus.

A ello se suma la dificultad de acceder a la tierra, que limita las posibilidades de la juventud para incorporarse al sector primario. Frente a los tópicos sobre la falta de interés por el medio rural, durante el encuentro se constató que existe gente joven que desearía abandonar las ciudades para desarrollar su proyecto de vida en los pueblos, incluso vinculándose a la actividad agraria.

Sin embargo, el acceso a la tierra continúa siendo una barrera. Se señalaron situaciones en las que habitantes de los propios territorios adquieren terrenos para evitar que sean comprados por personas de fuera, así como la creciente preocupación por la concentración de tierras en manos de grandes empresas, que compran herencias enteras y van acumulando propiedades.

Ante esta realidad, las personas participantes defendieron la necesidad de establecer un diálogo con la población originaria de los pueblos, superar los temores a la confrontación y derribar las barreras que dificultan la construcción de comunidad.

Un horizonte ecosocialista para los pueblos

Por parte de Anticapitalistas Aragón, que cuenta con militantes en Ribagorza, se compartieron las luchas que se desarrollan en el territorio, entre ellas la defensa de la escuela pública, la lucha contra el extractivismo, el feminismo y el movimiento por la vivienda.

La organización defendió un horizonte ecosocialista frente a un modelo que expolia los recursos de los territorios y los convierte en espacios destinados al turismo masivo. Una alternativa que sitúe en el centro a quienes habitan, construyen y defienden los pueblos.

El encuentro concluyó con una reflexión sobre cómo afrontar los conflictos cuando las amenazas ya están sobre el terreno y se han perdido las vías legales, a partir de una reciente derrota judicial frente a uno de los macroproyectos energéticos que amenazan al Pallars Jussà.

La respuesta de uno de los integrantes de Àgora Pallaresa resumió el espíritu de la jornada: “Tenemos que lograr que, aunque perdamos, ganemos ensanchando nuestra base”.

Una idea que apunta a la importancia de la organización colectiva y de los espacios de encuentro para afrontar un futuro lleno de incertidumbres, pero también de posibilidades.

Abrir Brecha prolonga el encuentro con unas jornadas de convivencia

La charla-debate tuvo continuidad durante el fin de semana con las jornadas de convivencia de Abrir Brecha en Aragón, celebradas en La Aldea Puy de Cinca, en el municipio de Secastilla.

Desde el viernes hasta el lunes, las jornadas permitieron continuar el debate sobre cuestiones fundamentales para la juventud, como la vivienda, el antirracismo y el antifascismo, combinando la reflexión política con actividades de convivencia.

El programa incluyó un taller de pancartas para preparar la Huelga General del 11 de noviembre y una charla sobre marxismo queer a cargo de Ira.

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