“Paramos. Porque estamos hartas de sostener un sistema que nos exige cuidar, acompañar y garantizar derechos mientras nos niega los nuestros”. Con esta contundencia comienza el manifiesto del sector social de CGT Aragón, que ha anunciado su participación en la huelga general del próximo miércoles 11 de noviembre para denunciar las condiciones laborales de quienes trabajan en los servicios sociales y reclamar unas condiciones de trabajo y de vida dignas. En Zaragoza, realiza una convocatoria a las 17:30 horas en la plaza de Aragón.
Bajo el lema “Vuestro negocio, nuestra miseria”, el sector hace un llamamiento a las trabajadoras y trabajadores de este ámbito para sumarse a la movilización.
El manifiesto pone el foco en una realidad que atraviesa numerosos ámbitos de atención y acompañamiento social: discapacidad, infancia, personas mayores, salud mental, migraciones, dependencia, igualdad, juventud, sinhogarismo y atención a mujeres víctimas de violencia de género, entre otros. Un trabajo esencial para sostener la vida y garantizar derechos que, sin embargo, se desarrolla en condiciones marcadas por los salarios insuficientes, la temporalidad y precariedad contractual, las plantillas bajo mínimos, la sobrecarga laboral y el desgaste físico y emocional.
“Nuestra precariedad no es casual ni inevitable: es estructural”, denuncian, resumiendo una de las principales reivindicaciones del sector con una frase contundente: “La vocación no paga las facturas. El compromiso no justifica la explotación”.
Una precariedad con raíz patriarcal y de clase
CGT Aragón señala que las condiciones laborales del sector social tienen una raíz “profundamente patriarcal y de clase”. Se trata de un ámbito altamente feminizado, donde los trabajos relacionados con los cuidados y el sostenimiento de la vida continúan siendo “invisibilizados, infravalorados y mal pagados”.
Los y las trabajadoras denuncian que no están dispuestas a seguir pagando “con nuestra salud, nuestro tiempo y nuestra autonomía” los costes de un sistema que convierte los cuidados en una obligación individual, en lugar de asumirlos como una responsabilidad colectiva.
“No queremos cuidar sin derechos, acompañar desde el agotamiento ni sostenerlo todo mientras cada vez tenemos menos”, proclama CGT Aragón. Una denuncia que sitúa la huelga también en el terreno de la lucha feminista y de clase, frente a un modelo que se beneficia de la infravaloración de los trabajos que sostienen la vida.
Empresas e instituciones, responsables de la precariedad
El Sector Social de CGT Aragón señala directamente a las empresas que bloquean la negociación de los convenios en nuestro país y a las instituciones que, según denuncia, permiten y fomentan esta situación.
El manifiesto responsabiliza también a quienes externalizan servicios, imponen pliegos insuficientes, mantienen dotaciones mínimas y no garantizan los recursos ni las plantillas necesarias para desarrollar adecuadamente la atención social. La reivindicación se dirige, por tanto, tanto contra las empresas que se benefician de estas condiciones como contra las administraciones que tienen la responsabilidad de garantizar unos servicios y unas condiciones laborales dignas.
“Señalamos que esta huelga también va contra quienes se benefician de nuestra precariedad y tienen la responsabilidad de cambiarla”, advierte el texto.
Salarios dignos y vivienda: trabajar para vivir, no para sobrevivir
La movilización también vincula las reivindicaciones laborales con las dificultades cotidianas para llegar a fin de mes, emanciparse o acceder a una vivienda digna. El manifiesto sindical rechaza que estas situaciones se interpreten como problemas individuales y las identifica como “una consecuencia de la explotación”.
“La vivienda es un derecho, no un negocio. Nuestro trabajo debe permitirnos vivir, no simplemente sobrevivir”, reivindica el sector, que recuerda que los salarios y las condiciones laborales determinan directamente las posibilidades de desarrollar una vida digna.
Defender los derechos laborales es defender los servicios sociales
El apoyo a la huelga general no se plantea únicamente como una reivindicación de las condiciones de quienes trabajan en el sector. CGT Aragón subraya que la precariedad de las plantillas repercute directamente en las personas que reciben atención y acompañamiento.
“Paramos también por las personas a las que acompañamos”, explica el manifiesto. Cuando faltan profesionales, se recortan recursos y los beneficios empresariales se anteponen a las necesidades humanas, advierte, “se deterioran los cuidados y se vulneran derechos”.
El sindicato rechaza que se haga negocio tanto con las vidas de quienes trabajan en los servicios sociales como con las de las personas que necesitan apoyo. Por ello, reivindica que la defensa de los derechos laborales es inseparable de la defensa de unos servicios sociales “públicos, universales, accesibles y dignos”.
Entre sus principales exigencias figuran salarios dignos, estabilidad laboral, plantillas suficientes, tiempo para vivir y servicios sociales de calidad.
Llamamiento a la organización colectiva
El manifiesto concluye con una llamada a romper el aislamiento, perder el miedo y fortalecer la organización colectiva. El sector social de CGT Aragón anima a participar con independencia del ámbito de trabajo, el tipo de contrato o la afiliación sindical.
“Da igual dónde trabajes, qué contrato tengas o si estás afiliada a un sindicato: la precariedad nos atraviesa y nuestra fuerza está en la organización colectiva”, subraya, y recalcan que “frente a la precariedad, organización. Frente a la explotación, solidaridad. Frente al individualismo, apoyo mutuo. Frente al patriarcado y al capitalismo, lucha feminista y de clase”.
“El 11N paramos por nuestros derechos, por nuestros cuidados, por una vivienda digna y por unas vidas que merezcan ser vividas”, concluyen desde el sector social de CGT Aragón, que reivindica la fuerza de la organización colectiva frente a la explotación: “Que no nos falte la fuerza para organizarnos ni nos sobre el miedo para luchar”.




