La contestación social en la Plana de Uesca frente a las plantas de biogás de Lupiñén-Ortilla y Esquedas reabre el debate sobre la escala y planificación de estas infraestructuras. La suma de ambos proyectos supondría procesar en la comarca unas 366.500 toneladas anuales de residuos.
El Partido Verde de Uesca, que formalizó alegaciones al proyecto de Lupiñén-Ortilla respalda “el malestar vecinal” y urge al Gobierno de Aragóni a “analizar de forma conjunta el impacto real sobre la zona antes de conceder cualquier autorización”.
Las alegaciones del Partido Verde señalan riesgos directos para la zona: el peligro de contaminar el agua potable con nitratos, la incógnita sobre dónde irán a parar miles de toneladas de restos digestados, el trasiego diario de camiones pesados por carreteras locales y la amenaza al hábitat del cernícalo primilla en el entorno del castillo de Algás.
“No tiene sentido evaluar cada planta de forma aislada mientras los impactos se suman sobre los mismos pueblos. El Gobierno de Aragón está tramitando esto a golpe de iniciativa privada, sin planificar y de forma caótica”, denuncia Silvia Mellado, coportavoz de la formación verde.
Por su parte, el coportavoz Jorge Luis Bail señala que “creemos en el biogás como herramienta de economía circular, pero no a cualquier precio ni a cualquier escala. Exigimos saber de dónde saldrá tanta materia orgánica, cómo se va a gestionar y qué factura pagará el territorio”.
Finalmente, el Partido Verde exige estimar las alegaciones presentadas y “paralizar la aprobación de proyectos de biogás en Aragón” hasta que la DGA “cuente con una planificación y regulación territorial específicas”.




