Luiz Inácio Lula da Silva se impone a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil y se encamina a un histórico cuarto mandato no consecutivo. Con el 96,76% de las secciones electorales escrutadas, el presidente brasileño suma 64.060.863 votos, el 51,75%, frente a los 59.720.297 sufragios, el 48,25%, obtenidos por el senador ultraderechista e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La diferencia alcanza los 4.340.566 votos, una ventaja de 3,50 puntos porcentuales.
A sus 80 años, Lula consolida una trayectoria política excepcional en Brasil. Tras gobernar el país entre 2003 y 2010 y regresar a la Presidencia en 2023, el dirigente del Partido de los Trabajadores afronta ahora la posibilidad de iniciar en enero de 2027 su cuarto mandato, prolongando su presencia al frente del Gobierno brasileño hasta 2030.
Denuncias de ataques bolsonaristas y boicot al transporte público
La jornada electoral ha estado marcada por las denuncias de maniobras para obstaculizar la participación. La justicia ha ordenado retrasar dos horas el cierre de las urnas ante las denuncias de boicot al transporte público atribuido a sectores de la derecha, una medida destinada a garantizar que la ciudadanía pudiera ejercer su derecho al voto.
Por su parte, Lula ha denunciado ataques de sectores bolsonaristas contra sus seguidores y militantes del Partido de los Trabajadores (PT), en una jornada de máxima tensión política y con el país pendiente del desenlace electoral.
Según han informado varios medios, durante la jornada electoral las denuncias por la reducción de autobuses se concentraron especialmente en São Paulo y Salvador de Bahía, territorios con un importante respaldo electoral a Lula. En esta última ciudad, la justicia ordenó detener al secretario municipal de Movilidad, Pablo Souza, del partido conservador União Brasil, por la falta de transporte público gratuito. El Partido de los Trabajadores llegó a denunciar un intento de golpe electoral.
Lula cerró la campaña convencido de su victoria
El sábado 24 de octubre, Lula reunió a miles de simpatizantes en Río de Janeiro en el último gran acto de campaña antes de la segunda vuelta. A sus 80 años y en busca de un cuarto mandato presidencial no consecutivo, el dirigente progresista recorrió la emblemática playa de Copacabana acompañado por una multitud vestida de rojo y una enorme bandera brasileña.
“Estoy seguro de que vamos a ganar las elecciones. Pueden anotar ahí: mañana seré elegido presidente de la República otra vez”, declaró Lula ante los periodistas antes de iniciar la marcha. El candidato del Partido de los Trabajadores se mostró convencido de poder imponerse a Flávio Bolsonaro, senador ultraderechista e hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro.
La segunda vuelta llegaba después de unos resultados muy ajustados en las elecciones del 4 de octubre. Flávio Bolsonaro había encabezado la primera vuelta con el 47,03% de los votos, frente al 45,16% obtenido por Lula. Una diferencia de apenas 1,87 puntos que convirtió la movilización del electorado en uno de los factores centrales de la disputa por la Presidencia de Brasil.
[HABRÁ AMPLIACIÓN]



