Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el XVI Informe ‘El Estado de la Pobreza en el Estado español’ de la European Anti Poverty Network (EAPN), de la que forma parte la Red Aragonesa de Entidades Sociales para la Inclusión, muestra una mejora de los principales indicadores de pobreza y exclusión social en Aragón durante 2025, “aunque persisten importantes dificultades económicas y desigualdades entre determinados grupos de población”.
La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE) se sitúa en el 19,1% de la población aragonesa, frente al 21% registrado el año anterior, lo que supone una reducción de 1,9 puntos porcentuales. Nuestro país mantiene así una situación más favorable que la media española, donde el AROPE alcanza el 25,7%.
La pobreza monetaria también disminuye, pasando del 15,1% al 13,6%, mientras que la pobreza severa se reduce del 6% al 4,2%. Por su parte, la carencia material y social severa (CMSS) desciende del 8,2% al 6,5%. Sin embargo, pese a esta evolución positiva, el riesgo de pobreza o exclusión social continúa por encima del nivel registrado en Aragón en 2015, cuando afectaba al 17,6% de la población.
La infancia continúa entre los grupos más afectados
Los niños, niñas y adolescentes siguen presentando un riesgo de pobreza o exclusión social superior al del conjunto de la población aragonesa. En 2025, el 24,8% de los menores de 18 años se encuentra en situación AROPE, frente al 28,7% registrado el año anterior. La pobreza infantil también disminuye, pasando del 22,5% al 17,5%. Pese a esta mejora, casi 1 de cada 4 menores continúa en riesgo de pobreza o exclusión social.
La situación resulta especialmente significativa en los hogares monoparentales, donde el AROPE alcanza el 53,9% y la pobreza monetaria el 53,7%, según los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida analizados por la Plataforma de Infancia.
El alquiler y el desempleo continúan siendo factores de vulnerabilidad
El 43,3% de las personas que viven de alquiler a precio de mercado se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, frente al 12,8% de quienes viven en propiedad. Aunque los indicadores mejoran respecto al año anterior, estas diferencias reflejan la importancia del coste de la vivienda en la situación económica de los hogares aragoneses.
Por su parte, el 46,2% de las personas desempleadas en Aragón se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, una proporción muy superior al conjunto de la población aragonesa (19,1%). “No obstante, disponer de un empleo tampoco garantiza necesariamente una situación de estabilidad económica, ya que los ingresos laborales pueden resultar insuficientes para afrontar los gastos y necesidades habituales del hogar”, subrayan desde la Red Aragonesa de Entidades Sociales para la Inclusión.
Tres de cada diez personas no pueden afrontar gastos imprevistos
La mejora de los indicadores generales convive con dificultades materiales persistentes: el 28,7% de la población aragonesa no puede afrontar gastos imprevistos, el 24,6 % no puede permitirse una semana de vacaciones al año, y el 11% no puede mantener su vivienda a una temperatura adecuada.
“Estos datos evidencian que superar el umbral estadístico de pobreza no garantiza necesariamente disponer de estabilidad económica, especialmente cuando los ingresos deben hacer frente a elevados gastos de vivienda y otras necesidades esenciales”, aseguran desde la Red Aragonesa de Entidades Sociales para la Inclusión.
Vulnerabilidad de la infancia, hogares monoparentales, personas desempleadas e inquilinas
Como conclusión, la Red Aragonesa de Entidades Sociales para la Inclusión señala que “los resultados de 2025 muestran una evolución positiva de la pobreza y la exclusión social en Aragón. Sin embargo, persisten situaciones de vulnerabilidad especialmente concentradas en la infancia, los hogares monoparentales, las personas desempleadas y quienes viven de alquiler”.
El análisis pone de manifiesto la importancia de considerar no solo los ingresos de los hogares, sino también su capacidad para afrontar los gastos habituales, las necesidades familiares y los imprevistos económicos.
“La mejora de las tasas de pobreza constituye un avance relevante, pero debe acompañarse de una atención continuada a las condiciones materiales de vida y a la estabilidad económica de las familias en Aragón”, concluyen.




