La Fundación Franz Weber ha denunciado esta mañana la convocatoria de un encierro infantil en la plaza de toros de Zaragoza que se ofrecería bajo dos nombres: "encierro de minibueyes" y "encierro de mansos" según diferente cartelería, previsto para el martes 13.
La ONG internacional explica que estas actividades buscan adoctrinar a las generaciones más jóvenes, de hecho su propuesta está indicada para la franja de 0 a 12 años, con el objetivo de normalizar en el futuro otras prácticas relacionadas con la tauromaquia.
A ello se suma el "barniz educativo" de las mismas con lemas como "creando afición entre los más pequeños" o su participación directa como si fuera algo aséptico. FFW recuerda los incidentes ocurridos el mes pasado en Calatayud en una convocatoria similar: uno de los bóvidos corrió por varias calles de la localidad, llegando a poner en peligro a familias y transeúntes totalmente ajenos e incluso deteniendo bruscamente tráfico rodado.
En este punto la fundación también se dirigen a las personas adultas: "no existe una libertad absoluta para trasladar a los hijos a este tipo de actividades, por mucho que refuerce la afición a la tauromaquia de los familiares, ya que se expone a los menores a riesgos claros".
Esta queja se produce después de la nueva advertencia del Comité de los Derechos del Niño, que en sus Observaciones Finales publicadas el 6 de febrero instó a España a vetar la participación de niñas, niños y adolescentes en la tauromaquia: "Preocupado por el hecho de que los niños sigan presenciando la violencia y la muerte de los participantes durante las fiestas taurinas populares que se celebran en todo el Estado parte, el Comité reitera sus recomendaciones anteriores y recomienda que el Estado parte, tanto a nivel estatal como de las comunidades autónomas, establezca la edad mínima de 18 años para participar en eventos, festivales y escuelas taurinas, sin excepción, y lleve a cabo actividades de sensibilización entre los funcionarios públicos, los medios de comunicación y la población en general sobre los efectos negativos que tiene en los niños, incluidos los espectadores, la violencia asociada a las corridas de toros"
"La observación se dirige a todas las administraciones públicas y desde FFW señalan a la Diputación de Zaragoza por su papel en la propiedad de la plaza", sostiene la entidad.
De este modo piden una reflexión profunda sobre las políticas de apoyo institucional y económico a la tauromaquia, dadas las advertencias internacionales.
Diferentes especialistas han advertido acerca de la exposición de las personas menores de edad a contenidos violentos, comprobando alteraciones en su comportamiento y midiendo diferentes niveles de agresividad y ansiedad posterior. "Además del evidente riesgo de que el niño sufra angustia e incluso efectos traumáticos originados por la exposición de escenas de agresiones violentas hacia humanos y animales", añaden desde la fundación.





