El desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que llevaba más de siete décadas viviendo en su casa del barrio madrileño de Retiro, fue mucho más que el lanzamiento de una vecina de su vivienda. La mañana del 23 de septiembre, un amplio dispositivo policial utilizó todo tipo de violencia para desahuciarla mientras decenas de personas trataban de impedir que Mari Carmen abandonara el que había sido su hogar desde 1956. Finalmente, entregaron su casa al fondo buitre Urbagestión Desarrollo e Inversión S.L. y tuvo que salir de ella en camilla.
Pero la lucha de una mujer de 87 años, expulsada de la vivienda en la que había vivido durante 71 años, ha provocado una reacción que ha desbordado el propio caso.
“Maricarmen, no estás sola”
La defensa de Maricarmen corrió como la pólvora. Las imágenes del desahucio, la actuación policial y la movilización de cientos de personas frente a su vivienda hicieron que el caso dejara de ser únicamente el de una vecina del barrio de Retiro para convertirse en el símbolo de un conflicto mucho más amplio: quién puede vivir en sus barrios y quién queda expulsado de ellos.
Durante los días posteriores se sucedieron las concentraciones y movilizaciones en diferentes puntos del Estado. Y Madrid volvió a mirar hacia la Puerta del Sol, que se ha vuelto a llenar de tiendas de campaña, pancartas y solidaridad 15 años después del 15M, mientras los sindicatos de inquilinas exigen al Gobierno medidas estructurales contra los desahucios y la especulación con la vivienda.
Al grito de “Maricarmen, no estás sola”, comenzó una acampada que recuerda inevitablemente a aquel 15M que, hace 15 años, llenó las plazas de todo el país. Esta vez, las tiendas de campaña vuelven a ocupar el centro de Madrid, pero con una reivindicación concreta: el derecho a la vivienda frente a un mercado capitalista que la trata como un bien de mercado y no como un derecho fundamental.
AraInfo estuvo presente en la Puerta del Sol y allí pudimos comprobar cómo la plaza se iba llenando de personas, tiendas de campaña, pancartas, comida y bebida. Una organización colectiva que convirtió la Puerta del Sol en un punto de encuentro para quienes llevan años sufriendo alquileres elevados, contratos temporales, expulsiones de sus barrios o amenazas de desahucio.
Sobre el suelo, las tiendas de campaña o en pancartas podían leerse mensajes como “Ni una Maricarmen más”, “Madrid será la tumba del rentismo”, “Los buitres en los bosques, no en nuestros bloques” o “Ellos por dinero, nosotras por amor”.
El mensaje que atravesaba la plaza era claro: la vivienda no puede ser un bien de mercado, sino un derecho básico.
“Esto tenía que estallar tarde o temprano”
Entre las personas que participan en la acampada hay perfiles muy diferentes. Jóvenes que no consiguen independizarse, personas mayores preocupadas por perder sus viviendas, vecinas que llevan décadas viendo transformarse sus barrios y familias que destinan una parte cada vez mayor de sus ingresos al alquiler.
“Llevamos con la estafa de la vivienda años y años sin que los gobiernos hayan dado solución. Ahora hemos salido a las calles a señalarles, a decir que no hay vuelta atrás y que esto es un problema estructural”, explica a AraInfo una joven vecina de Malasaña.
Su barrio es uno de los ejemplos de las transformaciones urbanas que atraviesan Madrid. La subida de los alquileres, la proliferación de viviendas destinadas a usos turísticos y temporales y la sustitución progresiva del comercio y del vecindario tradicional han convertido la gentrificación en una preocupación cotidiana para muchas personas.
“Estamos viviendo un desborde”
Durante la cobertura de AraInfo también pudimos conversar con Víctor, del Sindicato de Inquilinas de Madrid. Desde la Puerta del Sol, describe una movilización que, según explica, ha superado las expectativas de la propia organización.
“Estamos viviendo un desborde. Hay aquí en esta plaza más de 1.000 personas, muchísima gente acampada que nos está diciendo que esto es insoportable”, señala.
Para el Sindicato de Inquilinas, el caso de Maricarmen no debe resolverse únicamente encontrando una solución individual para ella. Su reivindicación es que lo sucedido sirva para modificar las reglas que permiten que otras personas puedan acabar en una situación similar.
“No se puede aguantar más la situación de vivir con ansiedad, con angustia y eso es lo que se está aquí volcando ahora: esta rabia de la sociedad que dice al Gobierno que se tienen que tomar medidas estructurales”, explica Víctor.
“Esto no va de cuánto de pobre eres para que no te desahucien”, añade. “Esto va de que Urbagestión, Blaston, que estas empresas no pueden seguir comprando viviendas y utilizando la vivienda como un negocio”.
“Por eso creemos que la gente ya estaba harta y hacía falta un chispazo, y lo estamos viviendo ahora en directo”, sentencia con ilusión.
“Hay que tomar medidas estructurales. No se puede seguir utilizando la vivienda como un negocio”, explica Víctor, del Sindicato de Inquilinas de Madrid a @arainfonoticias, desde la Puerta del Sol( Hilo) pic.twitter.com/Sxkx4yRxyM
— Álex Plana 🔻⚒️ (@aplana_) September 27, 2026
“Allí Ayuso está muy cómoda”
Este domingo, además, la música volvió a ocupar la Puerta del Sol. Biznaga actuó en la acampada en defensa del derecho a la vivienda y aprovechó su intervención para reivindicar también la memoria antifranquista de este espacio: “Allí Ayuso está muy cómoda. Pero allí se ha torturado a demócratas, feministas, trabajadoras… Recordémoslo”.
Una actuación que se sumó a las distintas expresiones de solidaridad que durante estos días han convertido la plaza en un espacio de encuentro, organización y protesta.
Biznaga recuerda la represión franquista en la Puerta del Sol: “Allí Ayuso está muy cómoda. Pero allí se ha torturado a demócratas, feministas, trabajadoras…. Recordémoslo” pic.twitter.com/gHpNeyeKAE
— Carlota Estefanía Ramírez (@carlotaeramirez) September 27, 2026
La sombra del decreto
Este martes, el Consejo de Ministros tiene previsto abordar el decreto de vivienda. La propuesta del Sindicato de Inquilinas está sobre la mesa, pero en la Puerta del Sol también hay dudas y cierto escepticismo sobre el alcance que pueda tener. No son pocas las voces que recuerdan que, pese a los anuncios y las medidas aprobadas durante los últimos años, el Gobierno no ha impulsado hasta ahora las transformaciones estructurales que, a juicio de los colectivos de inquilinas, son necesarias para poner freno a la escalada de los alquileres, los desahucios y la especulación con la vivienda.
Muchas personas comentan también que este decreto puede servir como un arma desmovilizadora, quedándose las medidas anunciadas lejos de sus reivindicaciones o sin llegar a cumplirse.
Al margen de las distintas opiniones, hay una idea central: la lucha da sus frutos. La presión en las calles ha conseguido que el caso de Maricarmen llegue hasta el Consejo de Ministros y que el debate sobre el modelo de vivienda vuelva a ocupar el centro de la agenda política.
Por eso, anuncian que seguirán organizándose, parando desahucios y defendiendo el derecho a la vivienda. En la Puerta del Sol, la respuesta ya está en marcha. Las tiendas siguen levantadas. Las pancartas siguen en el suelo. Y el grito continúa resonando en cada paso que se da: “Maricarmen, no estás sola”.




