Había que echarse al agua. Y vaya si Torrero se ha echado. Más de 200 embarcaciones y cientos de personas han convertido este domingo el Canal Imperial en una larga, disparatada y reivindicativa serpiente flotante. Piraguas, hinchables, barcas artesanales y cualquier invento capaz de aguantar sobre el agua —al menos durante un rato— han protagonizado una de las Bajadas del Canal más multitudinarias que se recuerdan.
A eso de las 10:00 horas comenzaba el ritual desde la pasarela del Rincón de Goya. Por delante, varios kilómetros de navegación hasta el Parque de La Paz. Algunas tripulaciones iban sobradas de experiencia; otras se estrenaban. Mucha chavalería, familias enteras y alumnado de colegios públicos que ha cambiado por unas horas las aulas por el Canal sin olvidarse de defender la educación pública.
También numerosas familias palestinas, con sus banderas al viento, y familias saharauis. “Palestina libre” y “Sáhara libre” han resonado entre puente y puente. Porque en la Bajada se viene a remar, a mojarse, a reírse y, desde hace 44 ediciones, también a reivindicar.
Cuatro horas de barcas y dos horas sacándolas del agua
A las 12:00 horas las primeras embarcaciones alcanzaban ya el puente del Parque de La Paz. Allí esperaba otra pequeña guerrilla, esta en tierra firme: personas voluntarias del barrio ayudando a desembarcar a mayores, peques y todo tipo de artilugios flotantes.
Y todavía quedaba Bajada para rato. Durante dos horas prácticamente sin descanso fueron llegando tripulaciones. Unas enteras; otras bastante más mojadas de lo previsto. Pasadas las 14:00 horas aparecían las últimas. La barca de Bomberos marcaba el final de una comitiva que había empleado más de cuatro horas en recorrer el Canal.
Los puentes tampoco se han limitado a mirar. Cubiertos de pancartas, un año más han puesto palabras a las luchas que navegaban por el Canal: Aragón sin desahucios, refugios climáticos, sanidad y educación públicas, Palestina libre, Sáhara libre, defensa de los Pinares de Venecia y rechazo a la especulación, entre muchas otras.
También ha navegado la gente del Centro Social Okupado Kike Mur, amenazado por los planes municipales para la antigua cárcel de Torrero, y los bomberos forestales, recién salidos de su conflicto laboral. Y entre tantas reivindicaciones también ha habido espacio para el recuerdo: Juanote, el bombero fallecido este verano, ha estado presente en la Bajada.
Y entre remo y remo han sonado gritos de “Aragón ye nación, autodeterminación”, consignas antifascistas y críticas a la gestión de PP y Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza y el Gobierno de Aragón.

“Canal navegable hasta el mar”
Pero si hay una reivindicación que lleva 44 ediciones subida a todas las barcas es la del propio Canal. “Canal navegable hasta el mar, porque no reblaremos hasta conseguirlo”, proclama el manifiesto de este año. Las entidades organizadoras recuerdan que navegan por un espacio que constituye un “rico patrimonio histórico, social, medioambiental, monumental, paisajístico” y que, pese a ello, denuncian que continúa sin recibir la atención adecuada de las administraciones. Frente a los homenajes institucionales a Pignatelli, reclaman algo bastante más tangible: mantener limpio el Canal, cuidar los árboles que lo abrazan, alejar el tráfico rodado de sus orillas y recuperar sus espacios.
La aspiración tampoco es nueva: convertir el Canal en “un eje verde vertebrador del sur de la ciudad” y “un paseo ciudadano”. La propia Bajada, explican, ha terminado convirtiéndose con los años en “un acto de concienciación y de rebeldía”, además de una expresión de la autogestión, el trabajo colectivo y el “¡Orgullo de barrio!”. Un orgullo que ya había llenado el Parque de La Paz la víspera, con lafiesta organizada por las asociaciones vecinales y la FABZ.
Autogestión es, precisamente, lo que hace posible semejante tinglado. Detrás están, un año más, las asociaciones vecinales La Paz y Venecia y la Asociación Cultural El Cantero. Cada tercer domingo de septiembre, el tejido vecinal organiza la navegación, acompaña el recorrido, recibe a las embarcaciones y, cuando todo termina, continúa la fiesta.
“Más agua para los patos y no para los centros de datos”

Este año buena parte de las miradas se han dirigido también unos metros más allá del cauce. La defensa de los Pinares de Venecia ocupa un lugar destacado en el manifiesto.
Las asociaciones cargan contra los proyectos vinculados a la ampliación del Parque de Atracciones y los nuevos viales previstos en su entorno. Reclaman una figura de protección para el Pinar, su reconocimiento como “arboleda de interés social” y recursos anuales para su mejora, mantenimiento y regeneración.
La oposición al centro de datos de Microsoft proyectado junto a Puerto Venecia también ha encontrado hueco en las barcas. El manifiesto recoge las críticas de la Plataforma Salvemos los Pinares de Venecia al consumo de agua y energía, la tramitación de estos proyectos y sus posibles afecciones, y llama a sumarse a las movilizaciones.
La Bajada lo ha resumido de manera bastante más sencilla. “Más agua para los patos y no para los centros de datos” ha sido uno de los lemas más escuchados durante la mañana.
Y del agua se pasará de nuevo al asfalto. La reivindicación tendrá continuidad el próximo domingo 27 de septiembre, con la manifestación convocada a las 12:00 horas desde la plaza de las Canteras bajo el lema “Ni centros de datos ni viales para el Parque de Atracciones”. Una semana después de llenar el Canal de barcas, la llamada es a llenar las calles en defensa de los Pinares de Venecia.
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Palestina también navega por Torrero
Si una solidaridad ha resultado especialmente visible este domingo ha sido la palestina. Banderas en las embarcaciones, en las orillas y en los puentes; familias palestinas participando en la Bajada y gritos contra el genocidio han acompañado buena parte del recorrido.
Palestina ocupa también un lugar especial en los corazones del Torrero solidario. En su manifiesto, las asociaciones denuncian el sufrimiento de la población palestina, reclaman la ruptura de relaciones con Israel y gritan, alto y claro: “¡Viva la lucha del pueblo palestino!”.
No ha sido la única denuncia. El texto reclama más medios humanos y materiales para los dispositivos contra incendios; defiende la continuidad del CSO Kike Mur frente a la amenaza de desalojo; y denuncia las carencias que las asociaciones observan en la enseñanza y la sanidad públicas.
El manifiesto también carga contra los gobiernos de PP y Vox y acusa al Ayuntamiento de Zaragoza y al Gobierno de Aragón de “ningunear” al movimiento vecinal, imponer decisiones y evitar la participación ciudadana. Son algunas de las “nubes muy negras” que, según las entidades organizadoras, sobrevuelan actualmente el ambiente político y social.
Y quedan muchas más, reconocen: memoria democrática, inmigración, vivienda, parques y zonas verdes. Por eso el texto desemboca en una llamada a participar en las asambleas, organizarse y construir “un tejido vecinal cada vez más fuerte, informado y con capacidad de respuesta a los atropellos y a la imposición”. “Vienen malos tiempos, pero desde la República Independiente de Torrero les vamos a hacer frente”.
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Y después de remar, al Parque de La Paz
Porque tampoco todo iba a ser remar. Con las últimas embarcaciones fuera del agua, la Bajada ha cambiado el Canal por el Parque de La Paz. Allí, tripulaciones, familias, voluntariado y vecindario han continuado una jornada que había comenzado cuatro horas antes en el Rincón de Goya: rancho popular, bocadillos, barras y música en directo hasta bien entrada la tarde.
Fiesta y reivindicación. Chapuzones y pancartas. Peques estrenándose y veteranos que llevan media vida bajando. 200 embarcaciones y un barrio entero empeñado en demostrar, por cuadragésimo cuarta vez, que la autogestión también flota. Y si alguna barca se hunde por el camino, se saca del agua, se arregla y el tercer domingo de septiembre se vuelve a intentar. Canal navegable hasta el mar. Porque Torrero, de momento, no parece dispuesto a reblar.




