Restauraciones, nuevos usos, protección jurídica y movilización ciudadana muestran las distintas vías que han permitido garantizar la conservación de los bienes de la Lista Verde de Hispania Nostra.
Desde una construcción ligada a las actividades tradicionales como el Lavadero de Lana del Jiloca, en Calamocha, hasta la Ermita de San Martín de Terraza, en Ribagorza, el patrimonio aragonés reúne ejemplos muy distintos de bienes que han conseguido superar una situación de amenaza, y Aragón cuenta ya con 24 bienes en la Lista Verde.
La Lista Verde reconoce aquellos bienes culturales y naturales que, tras haber formado parte de la Lista Roja por encontrarse en riesgo, han logrado superar esa situación gracias a las actuaciones desarrolladas para garantizar su conservación. Creada como parte del sistema de protección y seguimiento del patrimonio de Hispania Nostra, pone el foco en los casos en los que la intervención de administraciones, propietarios, asociaciones, profesionales o ciudadanos ha permitido eliminar la amenaza existente y cambiar el futuro de un bien.
Estos casos muestran que el deterioro del patrimonio no tiene por qué constituir un proceso irreversible. Detrás de cada incorporación a la Lista Verde existen circunstancias y soluciones diferentes, desde intervenciones de restauración y consolidación hasta cambios en la protección jurídica, recuperación de usos, actuaciones promovidas por las administraciones o iniciativas impulsadas por asociaciones y colectivos ciudadanos.

La movilización que hace posible la recuperación
Detrás de muchos de los bienes que forman ahora parte de la Lista Verde existe un proceso de movilización que ha permitido reunir voluntades, recursos y actuaciones en torno a su conservación. Administraciones, propietarios, asociaciones, especialistas y ciudadanía han contribuido, de distintas maneras, a que enclaves que atravesaban situaciones de deterioro o abandono puedan afrontar su futuro desde una perspectiva diferente. La participación ciudadana ha desempeñado un papel especialmente relevante en algunos de estos procesos.
“Cada incorporación a la Lista Verde es la constatación de que la recuperación del patrimonio es posible. Los bienes que forman parte de ella muestran que, cuando administraciones, propietarios, asociaciones y ciudadanía trabajan conjuntamente, se pueden revertir situaciones de deterioro y garantizar que nuestro patrimonio llegue a las generaciones futuras”, señala Araceli Pereda, presidenta de Hispania Nostra.
La Lista Verde permite así reconocer los resultados de las actuaciones realizadas, dar visibilidad a quienes las hacen posibles y mostrar ejemplos concretos de recuperación que pueden servir de referencia para otros bienes amenazados. Cada incorporación supone conservar un elemento del patrimonio y preservar también la memoria, el paisaje y la identidad asociados a él.
50 años defendiendo el patrimonio como responsabilidad compartida
Este balance adquiere especial significado en 2026, año en el que Hispania Nostra celebra su 50 aniversario. Desde su fundación en 1976, la asociación ha defendido la consideración del patrimonio cultural y natural como una riqueza colectiva cuya conservación requiere la implicación tanto de las administraciones y los propietarios como de asociaciones, profesionales y ciudadanía.




