La Red de Agua Pública de Aragón (RAPA) vuelve a poner el foco en la depuración de las aguas residuales de Zaragoza y reclama información sobre el grado de ejecución de las distintas actuaciones previstas para mejorar el sistema de saneamiento de la capital aragonesa. La organización ciudadana advierte de que, mientras continúa el debate político sobre otras cuestiones, permanecen sin respuesta numerosos interrogantes sobre unas infraestructuras que afectan directamente a la calidad de las aguas del Ebro y, por extensión, a buena parte de la población de Aragón e incluso de algunas comarcas catalanas situadas aguas abajo.
La RAPA da continuidad así a las cuestiones planteadas a finales de agosto sobre la situación de la depuración de Zaragoza y recuerda que el sistema continúa acumulando actuaciones pendientes, estudios y compromisos cuya ejecución o resultados, sostiene, no están siendo suficientemente bien comunicados por las administraciones responsables.
“Continuando lo que se dijo el pasado 24 de agosto y dada la escasez de información disponible, traemos a la opinión pública la realidad de la depuración de las aguas residuales de Zaragoza”, señala la organización, que considera que “los movimientos ciudadanos tendrán que suplir la falta de difusión institucional y periodística”. A su juicio, “tácita o explícitamente se elude una cosa tan seria como la salud del Ebro aguas abajo” de donde vive más de la mitad de nuestro país, además de las gentes de Ribera d'Ebre, Terra Alta, Baix Ebre y Montsià.
El plan integral de saneamiento, todavía sin información pública
Uno de los primeros interrogantes que plantea la RAPA tiene que ver con los compromisos adquiridos por el Ayuntamiento de Zaragoza y Ecociudad Zaragoza en relación con la concesión de la EDAR de La Cartuja. Según recuerda, durante este mes de septiembre Ecociudad debía presentar un plan integral del sistema de saneamiento, pero “de momento no hay noticias que recojan nada al respecto de este tema de importancia presente y futura”.
La organización considera que la depuración de las aguas residuales de Zaragoza lleva demasiado tiempo instalada en una suerte de futuro permanente. “Parece que la depuración de las aguas de Zaragoza es un tema permanentemente pendiente”, apuntan, criticando que la solución de los problemas actuales se continúe desplazando hacia “un futuro indeterminado”.
Un medidor de vertidos que debía incorporarse al SAIH
Otro de los asuntos sobre los que reclama información es el sistema de medición de la calidad del vertido de la EDAR de La Cartuja. El Ayuntamiento de Zaragoza tiene aprobada la colocación de un dispositivo destinado a medir de forma continua la calidad del vertido de la depuradora, cuyos datos deberían incorporarse al Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) de la Confederación Hidrográfica del Ebro.
La actuación debía estar implantada en junio de 2026, aunque el periodo de seguimiento y comprobación de la unidad podía prolongarse hasta finales de año. Sin embargo, la RAPA señala que los datos no aparecen actualmente ni en la página web de la CHE ni en la del Ayuntamiento de Zaragoza. “Así que nuestra pregunta es si está instalado o no”, resume la organización.

El problema de los colectores de la margen izquierda
La RAPA también recupera uno de los problemas que considera más relevantes del sistema de saneamiento zaragozano: la entrada de agua del Ebro en los colectores de la margen izquierda cuando el río aumenta su caudal.
Según explican, cuando el Ebro va crecido se produce la entrada de agua a través de las clapetas de los aliviaderos situados en las orillas del río. Si los sistemas de cierre funcionaran correctamente, esta situación no debería producirse. Cuando el agua del río entra en los colectores, estos pueden inundarse y las aguas residuales que deberían dirigirse desde la margen izquierda hacia la margen derecha para llegar a la EDAR de La Cartuja tienen que ser vertidas directamente al Ebro.
La organización advierte además de las dificultades que supondría para la propia depuradora recibir un caudal extraordinario compuesto por agua residual y agua del río, señalando que incluso la baja temperatura del agua de llegada podría reducir la eficiencia de los lechos bacterianos.
“Este problema, perfectamente conocido por todos, precisa de un estudio, de una monitorización para definir su tratamiento que sin duda es técnicamente complicado y con un coste económico importante, pero igualmente necesario para poder acometer soluciones”, sostiene la RAPA, que apunta entre ellas a la mejora de los sistemas antirretorno para impedir que el agua del río penetre en los aliviaderos.
El estudio forma parte de un PERTE dotado con 1,5 millones de euros por el Gobierno del Estado español a través del MITECO y con fondos europeos. El proyecto contempla la monitorización del 80% de los aliviaderos y de 30 puntos de la red general. La instalación debía estar finalizada en junio de 2026 y los resultados de la monitorización deberían concluirse a finales de este año. “¿Cuánto de esto se ha ejecutado hasta el momento?”, pregunta la RAPA.
Las obras del Vado, otra actuación pendiente
La organización ciudadana señala asimismo que la situación de los vertidos directos al Ebro desde la margen izquierda podría paliarse parcialmente mediante las obras previstas en la Estación de Bombeo del Vado, encargada de trasladar las aguas residuales de la margen izquierda hacia la derecha.
El proyecto contaba con autorización ambiental y autorización de la CHE desde febrero de 2026, pero las obras fueron retrasadas a la espera de que disminuyera el caudal del Ebro. El plazo previsto de ejecución era de doce meses. La RAPA reclama conocer “cuál es el estado de estas obras” y qué calendario se maneja actualmente para su ejecución.
El convenio con Industrias Químicas de Zaragoza
Otro de los focos de preocupación se sitúa en el convenio suscrito entre Veolia, el Ayuntamiento de Zaragoza e Industrias Químicas de Zaragoza (IQZ).
La RAPA recuerda que IQZ cuenta con autorización del INAGA para realizar un vertido con un volumen y una composición determinados. Estos vertidos llegan al colector de la margen izquierda, donde se mezclan con los procedentes de otras empresas antes de ser bombeados hacia la margen derecha y, finalmente, a la EDAR de La Cartuja.
El problema, según explica la organización, reside en que la concentración de los componentes del vertido de IQZ depende del caudal existente en el colector en cada momento. De este modo, la composición que llega a la depuradora puede experimentar importantes variaciones, dificultando que el sistema de tratamiento pueda adaptarse adecuadamente.
El convenio entre las tres entidades buscaba precisamente que IQZ adaptara sus vertidos al caudal disponible en el colector, reteniendo volumen cuando este fuera bajo para evitar la llegada a la depuradora de concentraciones elevadas de sulfatos.
“La variabilidad no permite que el tratamiento sea el adecuado, se pone en peligro la propia integridad de la depuradora y el río Ebro acaba siendo la víctima final de esta situación”, afirma la RAPA, que considera especialmente llamativo que se trate de problemas conocidos desde el inicio de la actividad empresarial y reclama mayor capacidad de decisión por parte de las administraciones responsables de la gestión del agua.
La organización quiere conocer ahora la efectividad real del convenio y si la depuradora continúa sufriendo las consecuencias de estos vertidos.
El sistema ‘Actifló’: pendiente de conocer su efectividad
Como medida complementaria y de carácter paliativo estaba prevista también la implantación de un sistema denominado “Actifló” en la EDAR de La Cartuja. La RAPA recuerda que esta actuación debía estar finalizada en 2027 y que su coste debía ser asumido por Veolia como una de las contrapartidas vinculadas a la prórroga de la gestión de la depuradora concedida por el Ayuntamiento de Zaragoza.
“¿Se han iniciado las obras, en qué situación se encuentran? ¿Cuándo se espera su puesta en servicio?”, pregunta la organización.
Incertidumbre también sobre el proyecto de depuración de TEREOS
La RAPA extiende sus interrogantes a la margen izquierda del Ebro y, en concreto, al proyecto de la empresa TEREOS para instalar una depuradora destinada a realizar un tratamiento previo de sus vertidos antes de incorporarlos al colector municipal.
Durante la pasada primavera, la empresa estaba tramitando ante el INAGA la correspondiente Autorización Ambiental. Ecociudad Zaragoza había valorado positivamente el proyecto desde el punto de vista técnico, aunque no entraba en las cuestiones urbanísticas, que requieren una recalificación del terreno. La tramitación también implicaba al área de Urbanismo del Ayuntamiento de Zaragoza y a Medio Ambiente municipal por el control de las emisiones atmosféricas de la empresa.
La RAPA afirma desconocer en qué punto se encuentra actualmente el procedimiento y recuerda que el proyecto generó contestación entre el vecindario del barrio afectado por las molestias asociadas a la presencia de una instalación industrial de estas características en una zona eminentemente residencial.
La RAPA reclama evaluar el modelo de gestión de la EDAR de La Cartuja
Ante este conjunto de cuestiones, la organización plantea la necesidad de ir más allá de actuaciones puntuales y realizar una evaluación completa del funcionamiento de la EDAR de La Cartuja desde su puesta en marcha.
“Como colofón a cuanto se ha expresado cabría plantearse la necesidad de una evaluación completa, verdadera y sin apriorismos de todo el periodo de vida de la EDAR de La Cartuja que permita valorar si el modelo elegido para su gestión ha sido el idóneo o si la gestión directa hubiera podido servir con más eficacia a los vecinos de Zaragoza y a la salud de toda la cuenca aguas abajo”, sostiene la RAPA.
La Red de Agua Pública de Aragón sitúa esta reclamación en un debate más amplio sobre la gestión de los servicios públicos de agua y saneamiento. Recuerda que, a partir de 2008 y ante las dificultades de autofinanciación de las administraciones locales, se impulsaron procesos de privatización (o bajo el eufemismo de colaboración público-privada) de servicios básicos, transformándolos en actividades sometidas a las lógicas del mercado.
Desde entonces, señala la organización, la RAPA ha reclamado al Gobierno de Aragón, al Gobierno del Estado español, a las diputaciones y especialmente a los ayuntamientos “una actitud proactiva en su gestión para desarrollar todas las competencias que le son propias”.
“Entendemos, ahora como entonces, que es preciso fortalecer lo público sobre los intereses que comportan modelos de gestión privada explícitos o encubiertos mediante estrategias de una dudosa colaboración público-privadas”, concluyen desde la Red de Agua Pública de Aragón.





