Las asociaciones vecinales y medioambientales del Distrito Sur de la capital del país han manifestado públicamente su oposición al nuevo incremento de la superficie destinada al recinto ferial de las Fiestas del Pilar de Zaragoza en Valdespartera. Las entidades subrayan que no están en contra de las fiestas, las ferias ni los conciertos, pero rechazan que “año tras año, sea el mismo barrio el que tenga que asumir una parte desproporcionada de sus impactos” mientras continúa ocupándose con cemento, zahorra y hormigón un espacio que, según recuerdan, estaba llamado a ser también un lugar para el disfrute cotidiano de quienes viven en la zona.
“No estamos en contra de las fiestas. No estamos en contra de las ferias, de los conciertos ni de que Zaragoza disfrute de sus fiestas mayores. Somos un distrito joven y, por supuesto, también disfrutamos de los Pilares”, señalan las asociaciones. El problema, añaden, es que el recinto continúa creciendo a costa de un espacio que los vecinos y vecinas utilizan durante todo el año.
En este sentido, cuestionan el crecimiento anunciado del recinto, con más atracciones, mejoras para los feriantes y una nueva ampliación de la superficie asfaltada. “¿Hasta cuándo va a crecer el recinto y hasta dónde vamos a reducir el espacio que los vecinos podemos disfrutar durante los 365 días del año?”, cuestionan.
“No queremos más cemento: queremos recuperar el parque Libro de la Selva”
Las entidades recuerdan que muchas familias compraron o alquilaron sus viviendas en Valdespartera dentro de un proyecto de barrio que contemplaba “una importante presencia de zonas verdes, espacios públicos y amplias calles arboladas y equipamientos deportivos”. Entre las expectativas generadas se encontraba también la creación de un espacio verde en el entorno del actual recinto ferial, el denominado parque Libro de la Selva.
“Ese parque nunca se materializó como se nos presentó”, lamentan. Para las asociaciones, esta situación constituye “una promesa incumplida” y evidencia un cambio de modelo de barrio que “ha terminado priorizando otros usos sobre las necesidades de quienes residimos aquí durante todo el año”.
El Distrito Sur considera que Zaragoza ya cuenta con “demasiados espacios urbanos degradados por el cemento y el hormigón” y advierte de que no es necesario continuar aumentando las superficies impermeabilizadas, especialmente en un contexto de incremento de las temperaturas y de episodios meteorológicos extremos.
“Lo que necesitamos es recuperar espacio para el barrio, no seguir perdiéndolo”, sostienen.
Frente a la pretensión de ampliar la superficie acondicionada para que el recinto ferial pueda continuar creciendo, las entidades vecinales consideran que “debe ser exactamente al contrario”: recuperar el espacio previsto para el barrio y avanzar hacia su renaturalización.
Zaragoza quiere ser Capital Verde Europea mientras sigue asfaltando
Las asociaciones consideran difícil de entender que Zaragoza aspire a convertirse en Capital Verde Europea 2028 mientras continúa extendiendo superficies duras en sus barrios. Recuerdan que la ciudad ha sido seleccionada como finalista para ese reconocimiento europeo defendiendo, entre otras cuestiones, un modelo basado en la renaturalización urbana, la descarbonización, la adaptación al cambio climático y la mejora de la calidad de vida.
“Una ciudad verde no puede limitarse a hablar de renaturalización mientras continúa sellando el suelo”, advierten.
A su juicio, una ciudad preparada para el cambio climático necesita “más árboles, más sombra, más vegetación, más suelo permeable y menos superficies capaces de acumular calor”. Y Valdespartera, subrayan, “conoce perfectamente lo que significa vivir con temperaturas extremas”, algo que aseguran haber vuelto a comprobar durante este mismo verano.
Las entidades recuerdan que las previsiones climáticas apuntan a episodios de calor extremo cada vez más frecuentes e intensos, por lo que consideran que la adaptación climática debería convertirse en una prioridad de la planificación municipal.
“Cada metro cuadrado que hoy impermeabilizamos es un metro cuadrado que dejamos de utilizar para adaptar nuestra ciudad al clima que ya estamos sufriendo”, señalan.
“El calor no es un buen sabor de boca”
Las asociaciones vecinales muestran además su sorpresa ante una afirmación recogida en un artículo publicado el 26 de agosto de 2026 en Heraldo de Aragón, según la cual las temperaturas elevadas del pasado octubre habían dejado “buen sabor de boca” entre los feriantes.
Las entidades entienden que unas temperaturas agradables puedan favorecer la actividad económica y la asistencia a las fiestas, pero consideran necesario “mirar un poco más allá”. “El calor extremo no es una oportunidad económica. Tiene un impacto negativo en la economía y en nuestra salud”, sostienen.
En este sentido, apuntan que es “el calor que agrava el riesgo de incendios forestales, que puede dificultar su extinción, que intensifica los episodios extremos y que tiene consecuencias directas sobre nuestra salud”. También recuerdan el coste humano de las altas temperaturas y las muertes prematuras relacionadas con el calor en Aragón y en el Estado español.
Por ello consideran “especialmente contradictorio” utilizar temperaturas anormalmente elevadas como un argumento positivo para justificar una mayor ocupación de suelo duro en un barrio que, según señalan, ya soporta temperaturas muy elevadas y ruidos por el aeropuerto y la Z-40.
“Frente al cambio climático, seguir incrementando las superficies de cemento, zahorra y asfalto es caminar en la dirección contraria a la que necesitamos”, afirman.
Las asociaciones inciden en que el problema no es únicamente estético. Las superficies duras acumulan calor durante el día y lo liberan lentamente durante la noche, contribuyendo al efecto de isla de calor urbana.
Por ello preguntan al Ayuntamiento de Zaragoza: “¿Qué sentido tiene hablar de adaptación climática mientras se aumenta la superficie impermeabilizada de uno de los espacios de nuestra ciudad que más necesita sombra, vegetación y suelo permeable?”. Además, recuerdan que se trata de un terreno en el que existen riesgos geológicos que deben ser considerados.
La ampliación de superficies duras del recinto ferial, sostienen, “no puede plantearse únicamente desde la comodidad de los vehículos, la facilidad de montaje o las necesidades de las instalaciones feriales”. En Valdespartera, cualquier nueva actuación debe tener en cuenta “las características geológicas e hidrogeológicas del terreno y las condiciones específicas de estabilidad del subsuelo”.
Las entidades citan el ‘Estudio de riesgos naturales en los terrenos de la orla sudoeste de suelo urbanizable’, realizado el 1 de junio de 1998 por miembros del Departamento de Geología de la Universidad de Zaragoza e incorporado a la Memoria del Plan General de Ordenación Urbana de Zaragoza. El documento recoge en el entorno de Valdespartera la presencia de materiales yesíferos y depósitos cuaternarios asociados a procesos de disolución del yeso, que pueden generar huecos en el subsuelo y dar lugar a fenómenos de subsidencia, hundimientos o formación de dolinas.
El propio documento, recuerdan, señala la necesidad de tener en cuenta estas condiciones en la planificación urbanística y en el diseño de las obras, especialmente cuando se modifican las condiciones de drenaje, se concentran cargas o se impermeabiliza el terreno.
“Por tanto, no estamos hablando de una preocupación abstracta ni de una oposición genérica a cualquier actuación. Estamos hablando de unas características geológicas del territorio que deben ser tenidas en cuenta antes de seguir transformándolo”, explican.
La impermeabilización del suelo mediante asfalto, hormigón u otras superficies rígidas puede modificar la circulación natural del agua y concentrar la escorrentía en determinados puntos. En un terreno con materiales solubles y antecedentes de procesos de disolución, consideran “imprescindible conocer con detalle qué consecuencias puede tener cualquier nueva actuación”.
“La seguridad no puede darse por supuesta. Debe demostrarse”
Tampoco comparten que la respuesta a que una zona se embarre y resulte incómoda para los feriantes cuando llueve sea simplemente sellarla más. “Que un terreno acumule agua o se deteriore durante episodios de lluvia no demuestra que necesite más cemento. Demuestra que es necesario estudiar cómo funciona ese suelo y aplicar soluciones compatibles con sus características”, reiteran.
Su planteamiento queda resumido en tres situaciones: “Si llueve, necesitamos gestionar el agua de manera adecuada. Si hace calor, necesitamos sombra, vegetación y suelo permeable. Si el terreno presenta riesgos geológicos, necesitamos estudios rigurosos, prevención y transparencia”.
Y añaden: “Si queremos una ciudad resiliente, necesitamos suelo vivo, planificación responsable y actuaciones que no agraven los problemas que la propia documentación urbanística ya identifica”.
“Primero, los grandes conciertos deben salir de Valdespartera”
Las entidades vecinales llevan tiempo reclamando una solución al que consideran el principal problema generado por el recinto durante las fiestas: el ruido.
“Nuestra propuesta es clara: los grandes conciertos y las carpas de mayor impacto acústico deben trasladarse a espacios preparados para acoger este tipo de eventos, como la Feria de Muestras, la zona Expo u otros emplazamientos que permitan rotar estas actividades por la ciudad”, plantean.
“Valdespartera también tiene derecho al descanso”, recuerdan. Las personas que viven en el barrio, señalan, deben poder “dormir, trabajar, estudiar, cuidar de nuestras familias y vivir en nuestro barrio durante todo el año”.
Por ello consideran que esta debería ser la prioridad antes de seguir ampliando el recinto: “Primero llevemos fuera del barrio aquello que genera un mayor impacto acústico. Después podremos hablar de cómo organizar el resto de las actividades”.
Las molestias, advierten, no se limitan al ruido. Durante las fiestas aumentan también “los residuos, los desplazamientos, la ocupación del espacio público, la suciedad y las molestias derivadas de la concentración de miles de personas”.
Las asociaciones dejan claro que no responsabilizan a quienes acuden a disfrutar de las fiestas: “No culpamos a quienes vienen a disfrutar de las fiestas. Disfrutar del Pilar es perfectamente legítimo y forma parte de nuestra ciudad”. “El problema es un modelo de planificación que concentra todos los impactos sobre un mismo barrio”, subrayan.
Las fiestas del Pilar deben llegar a todos los barrios
Frente a este modelo, las entidades vecinales plantean una alternativa: “Que las fiestas sean realmente de toda Zaragoza”. Y proponen que “los conciertos, actividades culturales y propuestas festivas se distribuyan por los barrios”, de manera que se compartan “los beneficios económicos, culturales y sociales de las fiestas” y también, apuntan, “sus impactos negativos”.
“No es justo que unos barrios disfruten de las fiestas mientras otros soportan durante semanas el ruido, la suciedad, la ocupación del espacio público, los problemas de movilidad y la transformación temporal de su entorno”, reiteran.
A su juicio, la descentralización permitiría acercar la cultura y la celebración a muchas más personas, dinamizar los barrios y reducir la concentración de actividades en unos pocos espacios. “Los Pilares son de Zaragoza. No deberían ser patrimonio de unos pocos emplazamientos”, reivindican.
Un barrio no puede ser un recinto ferial durante quince días
Las asociaciones recuerdan que el Recinto Ferial de Valdespartera “ya es un espacio de enormes dimensiones” y que el propio Ayuntamiento de Zaragoza ha ido ampliándolo y reorganizándolo durante los últimos años.
En 2024, apuntan, se amplió la superficie del Espacio Zity “a más de 35.000 metros cuadrados” y con capacidad para “más de 30.000 personas”. A ello se suman las Ferias, la Fiesta de la Cerveza y el Circo, “lo que incrementa considerablemente el espacio destinado a las fiestas”.
Ahora, señalan, se plantea seguir creciendo. Pero las entidades recuerdan una cuestión que consideran fundamental: “Valdespartera y barrios colindantes no vive quince días al año. Aquí vivimos 365 días”. “Aquí están nuestras casas, nuestros colegios, nuestros comercios, nuestros parques y nuestras vidas”, subrayan. Por eso, resumen, “ya hemos asumido suficiente”.
“No queremos que la solución a cada problema de las fiestas sea ocupar un poco más de suelo de Valdespartera”, afirman. “No queremos más cemento. No queremos perder más espacio público. No queremos más ruido. No queremos más suciedad”.
Tampoco quieren que “el espacio verde que se proyectó para nuestro barrio termine desapareciendo definitivamente bajo las necesidades de un recinto que funciona unas semanas al año”. “Queremos recuperar el espacio para las personas. Queremos más árboles y más sombra. Queremos suelo permeable. Queremos un entorno seguro. Queremos poder dormir”, enumeran.
Afirman que “queremos que Zaragoza pueda celebrar sus fiestas sin que para ello tenga que renunciar a ser la ciudad verde, saludable y resiliente que dice querer ser. Las fiestas son de todos. Valdespartera y barrios colindantes también”, reivindican, y recuerdan asimismo que el pasado año prepararon un vídeo para explicar sus reivindicaciones, que vuelven a plantear ahora.
Por todo ello, las asociaciones vecinales y medioambientales del Distrito Sur reclaman al Ayuntamiento de Zaragoza: “Paralizar cualquier ampliación de la superficie asfaltada o impermeabilizada del recinto ferial. Recuperar el proyecto de parque y la integración verde del entorno del recinto ferial. Trasladar los grandes conciertos y las carpas de mayor impacto acústico a la Feria de Muestras, la zona Expo u otros espacios adecuados y, cuando sea posible, rotarlos por diferentes barrios de Zaragoza”.
Igualmente, exigen “elaborar un plan de distribución de las actividades del Pilar por los distintos barrios de la ciudad. Actualizar y hacer públicos los estudios ambientales e hidrogeológicos necesarios antes de cualquier nueva actuación sobre el terreno, tal y como las entidades vecinales vienen reclamando desde hace años sin haber obtenido una respuesta suficiente. Priorizar soluciones basadas en suelo permeable, arbolado y sombra frente al asfaltado y la impermeabilización. Establecer medidas eficaces para reducir el impacto acústico, la suciedad, los residuos y las molestias que soporta el barrio durante las fiestas. Y garantizar que quienes viven en Valdespartera y barrios colindantes puedan disfrutar de su derecho al descanso y a una buena calidad de vida durante todo el año”.
“Las fiestas son de todos. El espacio público también. Valdespartera y barrios colindantes no pueden seguir pagando el precio”, concluyen las asociaciones.





