La localidad de Calatorao, en la Comarca de Valdejalón, continúa este miércoles conmocionada por el incendio que este martes se cobró la vida de dos personas en un taller mecánico situado en el casco urbano. Las víctimas son el bombero de la Diputación de Zaragoza (DPZ) Juan Luis Alonso Lete, de 56 años, y el trabajador del establecimiento Erno Schenaider, de 40 años. Ambos quedaron atrapados después de que se derrumbara un muro de la nave durante las labores de rescate.
Alonso Lete pertenecía al Servicio de Extinción de Incendios (SPEI) de la DPZ desde 2003 y estaba destinado en el parque de L’Almunia, residía en Zaragoza y acumulaba 23 años de servicio. Schenaider, de origen rumano, llevaba alrededor de dos décadas viviendo en el Estado español y tenía un fuerte arraigo en Calatorao, donde su familia llevaba más de veinte años.
Un rescate que terminó en tragedia
El aviso del incendio llegó a los servicios de emergencia a las 14:22 horas del martes. El fuego se había declarado en los Talleres Salanova, en el casco urbano de Calatorao, y desde los primeros momentos presentó una importante carga térmica y una rápida evolución.
Ante la magnitud de las llamas se movilizaron inicialmente efectivos de los parques de L’Almunia y Cariñena. Posteriormente se incorporaron dotaciones del parque de Tauste y un brazo articulado procedente de Calatayud. El despliegue respondió tanto a la intensidad del incendio como a la existencia de una persona en el interior de la nave.
Cuando los bomberos llegaron al lugar fueron informados de que había una persona en riesgo dentro del taller. Los efectivos accedieron al interior para intentar localizarla y ponerla a salvo. Durante esas maniobras se produjo el derrumbe de un muro que atrapó a Alonso Lete y al trabajador Erno Schenaider que se encontraba en la nave. El resto de integrantes del operativo consiguió ponerse a salvo.
La intervención del bombero se produjo, por tanto, en el marco de un intento de rescate. Según explicó el inspector jefe de Bomberos de la DPZ, Raúl Aguilar, el incendio había adquirido una dimensión considerable y presentaba una elevada carga térmica. Aguilar lamentó que un incendio de estas características, relativamente habitual dentro de las intervenciones de los servicios de extinción, terminara convirtiéndose en una tragedia con dos víctimas mortales.

Una enorme columna de humo y viviendas evacuadas
El incendio generó una densa columna de humo negro visible desde distintos puntos de la localidad y localidades próximas. La cercanía del taller a viviendas obligó a adoptar medidas preventivas ante el riesgo asociado tanto a las llamas como a la toxicidad del humo.
El Ayuntamiento de Calatorao pidió a la población que desalojara con calma las calles próximas a la zona afectada y que evitara acercarse al lugar del siniestro para no dificultar el trabajo de los equipos de emergencia ni exponerse a gases nocivos. A las viviendas cercanas se les recomendó mantener puertas y ventanas cerradas y desconectar los sistemas de ventilación y aire acondicionado.
Alrededor de un centenar de personas tuvieron que ser evacuadas de sus viviendas por precaución. Durante las horas posteriores al incendio los equipos de emergencia continuaron trabajando en el lugar, especialmente en las tareas de enfriamiento y refresco de la nave, cuyo interior quedó completamente calcinado.
El fuego quedó controlado durante la tarde, pero la intervención no terminó con la desaparición de las llamas. La elevada temperatura alcanzada en el interior y la existencia de puntos calientes hicieron necesario mantener el operativo para evitar reactivaciones y garantizar la seguridad del entorno. Las circunstancias concretas que provocaron el incendio permanecen pendientes de investigación.
Juan Luis Alonso Lete, 23 años al servicio de la DPZ
La identidad del bombero fallecido ha permitido conocer también parte de su trayectoria profesional y personal. Juan Luis Alonso Lete, vecino de Zaragoza, llevaba desde 2003 integrado en el Servicio de Extinción de Incendios de la Diputación de Zaragoza. Su destino era el parque de L’Almunia, desde donde participaba en las intervenciones de emergencia en el territorio.
Tenía 56 años, estaba casado y era padre de una hija. Su fallecimiento ha provocado una profunda conmoción entre sus compañeros y en el conjunto del servicio provincial, después de más de dos décadas dedicadas a la atención de emergencias.
La trayectoria de Alonso Lete queda además marcada por el contexto especialmente duro que está viviendo el personal dedicado a la extinción de incendios en Aragón. Su muerte se produce apenas unos días después del fallecimiento de un militar de la Unidad Militar de Emergencias (UME) durante las labores de extinción del incendio forestal de Las Peñas de Riglos, pues se da la circunstancia de que el militar era también originario de L’Almunia.
Erno Schenaider, una vida arraigada en Calatorao
Junto al bombero perdió la vida Erno Schenaider, trabajador del taller mecánico. Tenía 40 años y era de origen rumano, aunque llevaba aproximadamente veinte años viviendo en el Estado español y mantenía un fuerte vínculo con Aragón y con Calatorao.
Según la información difundida este miércoles, su familia llevaba más de dos décadas asentada en la localidad. Estaba casado y tenía hijos. Su fallecimiento ha causado igualmente una fuerte conmoción entre el vecindario, que conocía y apreciaba a Schenaider.
La tragedia, por tanto, afecta directamente a dos familias y a dos comunidades profesionales y sociales estrechamente vinculadas a Calatorao: la de un trabajador del servicio público de emergencias que acudió al incendio para rescatar a una persona y la de un trabajador del propio establecimiento afectado por las llamas.
Tres días de luto oficial
La Diputación de Zaragoza ha decretado tres días de luto oficial por el fallecimiento del bombero y del trabajador. Durante este periodo las banderas de la institución provincial ondean a media asta. El Ayuntamiento de Calatorao también ha establecido tres días de luto en el municipio.
El presidente de la DPZ, Juan Antonio Sánchez Quero, se desplazó hasta el lugar del siniestro y expresó sus condolencias a las familias de las dos personas fallecidas. La institución ha puesto además a disposición de la familia de Alonso Lete la posibilidad de instalar la capilla ardiente en el parque de Bomberos de L’Almunia o en el salón de plenos de la Diputación.
Desde diferentes instituciones y colectivos se han sucedido durante las últimas horas los mensajes de pesar y reconocimiento hacia las víctimas y sus familias. La tragedia ha golpeado especialmente al cuerpo de bomberos, que ha perdido a uno de sus integrantes durante una intervención en la que trataba precisamente de salvar la vida de otra persona.
Un servicio público sometido al máximo riesgo
La tragedia de Calatorao vuelve a poner en primer plano la exposición al riesgo que afrontan diariamente los servicios de extinción y emergencias. En este caso, además, la víctima perteneciente al SPEI perdió la vida mientras realizaba una de las tareas más esenciales de su profesión: acceder a una instalación siniestrada para intentar rescatar a una persona atrapada.
El incendio, inicialmente localizado en una nave industrial, adquirió rápidamente una dimensión suficiente para requerir la movilización de efectivos de varios parques y medios especializados. La combinación de una elevada carga térmica, humo tóxico, presencia de una persona atrapada y riesgo de colapso estructural convirtió la intervención en una situación de extrema peligrosidad.
La muerte de Juan Luis Alonso Lete y Erno Schenaider deja así a Calatorao ante una jornada de duelo y a sus familias ante una pérdida irreparable. Mientras continúan las labores necesarias para garantizar la seguridad de la zona afectada, la localidad guarda silencio por dos vidas truncadas en un incendio que, en cuestión de minutos, pasó de ser una emergencia urbana a convertirse en una tragedia.





