La evolución favorable del El incendio forestal de La Fueva sigue activo y mantiene evacuado Morillo de Monclús, ha permitido estabilizar el fuego y autorizar el regreso de la treintena de personas que permanecían desalojadas de forma preventiva. Paralelamente, el gran incendio de Leciñena continúa activo, aunque los responsables del operativo destacan una evolución positiva tras una jornada marcada por la intensa labor de los equipos de extinción y una meteorología algo más favorable.
En total, 525 personas han participado durante la jornada en las labores de extinción de ambos incendios, en un dispositivo que integra medios del operativo INFOAR del Gobierno de Aragón, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), la Unidad Militar de Emergencias (UME), y efectivos de otros territorios. Según el balance provisional, el incendio de Morillo de Monclús ha afectado a unas 40 hectáreas, mientras que el de Leciñena alcanza ya en torno a las 2.800 hectáreas.
La decisión de rebajar el nivel de emergencia del incendio de A Fueva fue adoptada por el Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI), tras constatar la favorable evolución del fuego. La estabilización ha permitido también iniciar la retirada progresiva de la UME del operativo desplegado en Sobrarbe, aunque durante la noche han continuado trabajando brigadas terrestres en la vigilancia del perímetro y de los puntos calientes para evitar reproducciones.
Regreso a Morillo de Monclús tras un incendio que obligó a evacuar
El incendio de A Fueva se declaró durante la tarde del miércoles en una zona forestal próxima a Morillo de Monclús, obligando al desalojo preventivo del pequeño núcleo de población ante el rápido avance de las llamas favorecido por las altas temperaturas y el viento.
El operativo movilizó desde las primeras horas numerosos medios terrestres y aéreos, incluyendo hidroaviones, brigadas forestales, bomberos de la Diputación de Uesca, efectivos de la UME y medios desplazados desde otros territorios para proteger tanto las viviendas como el entorno forestal. La prioridad durante las primeras horas fue garantizar la seguridad de la población y evitar que el fuego alcanzara el casco urbano.
La estabilización del incendio supone un importante alivio para la población afectada, aunque el dispositivo mantendrá la vigilancia hasta asegurar completamente el perímetro y evitar posibles reactivaciones, especialmente ante el riesgo que siguen representando las elevadas temperaturas previstas para los próximos días.
📍 Helicóptero de coordinación #IFLaFueva pic.twitter.com/dt0jlcdme6
— INFOAR (@IIFFAragon) July 2, 2026
Continúa la lucha contra el gran incendio de Leciñena
La principal preocupación del operativo sigue centrada en el incendio de Leciñena, declarado el pasado lunes y que continúa sin darse por controlado. Aunque la evolución durante las últimas horas ha sido mejor que en jornadas anteriores gracias al aumento de la humedad y la disminución del viento durante la noche, el fuego mantiene varios frentes activos y todavía registra reproducciones puntuales.
Desde el inicio de la emergencia, las llamas han afectado ya a miles de hectáreas y los esfuerzos del operativo se concentran especialmente en impedir que el incendio penetre en el corazón de la sierra de Alcubierre, uno de los espacios naturales más valiosos del país aragonés por su riqueza forestal, faunística y paisajística.
Durante la jornada se produjeron algunos rebrotes en distintos sectores del perímetro, especialmente en la cola del incendio, aunque los responsables del dispositivo mantienen un moderado optimismo gracias al importante despliegue de medios terrestres y aéreos. La carretera A-129 entre Leciñena y Alcubierre continúa cortada, mientras que la A-1211 ya ha podido reabrirse al tráfico.
Desde el Gobierno de Aragón insisten en que la evolución dependerá en gran medida de las condiciones meteorológicas de las próximas horas, especialmente del comportamiento del viento y de la llegada del episodio de altas temperaturas previsto para el fin de semana y el comienzo de la próxima semana, que podría complicar nuevamente las labores de extinción.
Agricultoras, ganaderos y voluntariado, un apoyo decisivo sobre el terreno
Junto al amplio e imprescindible despliegue de los servicios públicos de extinción, la respuesta de la población local ha vuelto a resultar muy importante durante las primeras horas del incendio. Numerosos agricultores y ganaderos de Leciñena, Robres, Alcubierre y otros municipios próximos acudieron con sus tractores y aperos agrícolas para abrir franjas de protección, ensanchar cortafuegos y tratar de frenar el avance de las llamas hacia explotaciones, núcleos habitados y masas forestales.
Muchos de ellos interrumpieron la campaña de cosecha para ponerse a disposición del operativo desde el primer momento. Su conocimiento del terreno y la rapidez de actuación permitieron crear líneas de defensa que, según han destacado alcaldes y representantes del sector agrario, fueron fundamentales para ralentizar el avance del fuego en algunos de los momentos más complicados de la emergencia.
A ese esfuerzo se sumó el apoyo del voluntariado y del vecindario de los municipios afectados, que colaboró facilitando avituallamiento, agua, alimentos y apoyo logístico a los equipos desplazados, además de atender las necesidades de las personas evacuadas. Las muestras de solidaridad llegadas desde distintos puntos de Aragón han acompañado durante estos días a un dispositivo de extinción que ha movilizado a centenares de profesionales de diferentes administraciones.
La implicación del mundo rural en este tipo de emergencias vuelve a evidenciar el papel esencial que desempeñan agricultoras y ganaderos como primeros conocedores y cuidadores del territorio, una labor que numerosas organizaciones agrarias y entidades locales reclaman que sea reconocida también mediante políticas públicas de prevención y gestión del paisaje durante todo el año.
La sierra de Alcubierre, un enclave de alto valor ecológico amenazado por las llamas
La evolución del incendio de Leciñena mantiene en máxima alerta al operativo por el riesgo de que las llamas penetren en el corazón de la sierra de Alcubierre, uno de los espacios naturales más singulares del centro de Aragón. Este sistema montañoso constituye un importante corredor ecológico entre el valle del Ebro y las sierras prepirenaicas, además de albergar extensas masas de pino carrasco, coscojares, sabinares, matorrales mediterráneos y una destacada biodiversidad adaptada a un medio especialmente frágil.
La zona es refugio de numerosas especies de aves rapaces, esteparias y forestales, además de mamíferos y reptiles característicos de los ecosistemas mediterráneos continentales. Junto a su riqueza ambiental, la sierra desempeña un papel fundamental en la regulación hídrica, la conservación del suelo y la conectividad ecológica entre diferentes espacios naturales.
Los incendios de gran intensidad como el que permanece activo estos días no solo destruyen la cubierta vegetal, sino que alteran profundamente los ecosistemas durante años. La pérdida de suelo fértil, el incremento del riesgo de erosión, la desaparición temporal de hábitats y la mayor vulnerabilidad frente a futuros episodios de sequía son algunas de las consecuencias que preocupan a especialistas y entidades conservacionistas.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la adaptación de los montes al cambio climático, la necesidad de reforzar la gestión forestal preventiva y la importancia de mantener un medio rural vivo, con actividad agrícola, ganadera y silvícola capaz de reducir la acumulación de combustible vegetal y aumentar la resiliencia del territorio frente a incendios cada vez más virulentos.
A Fueva, un mosaico de bosques, cultivos y barrancos de gran riqueza ecológica
El incendio de Morillo de Monclús ha puesto en riesgo una de las zonas de mayor valor paisajístico y ecológico del Sobrarbe. La val de A Fueva constituye un amplio mosaico agroforestal donde conviven campos de cereal, pastos, bosques mediterráneos y de transición hacia el prepirineo, conformando un paisaje de elevada diversidad biológica que actúa como corredor natural entre la val de la Cinca y las sierras prepirenaicas.
En la redolada de Morillo de Monclús y Formigals predominan los pinares de pino carrasco y pino silvestre en las cotas más elevadas, acompañados por carrascales, quejigales, bojedas y una rica vegetación de ribera en barrancos y pequeños cursos de agua. Estos hábitats albergan especies emblemáticas de la fauna pirenaica y prepirenaica, como el milano real, el alimoche, el águila real, el jabalí o el corzo, además de una notable diversidad de anfibios, reptiles e insectos polinizadores.
La conservación de este paisaje depende en gran medida del mantenimiento de la actividad agrícola y ganadera tradicional. Los cultivos de secano, los pastos y el aprovechamiento forestal contribuyen a crear discontinuidades en la vegetación que pueden dificultar la propagación de los grandes incendios. Por el contrario, el abandono progresivo del medio rural y la acumulación de combustible vegetal favorecen incendios cada vez más intensos y difíciles de controlar.
Además de su riqueza natural, Morillo de Monclús conserva un importante patrimonio histórico, con la iglesia románica de San Cristóbal, declarada Bien de Interés Cultural, y los restos del antiguo castillo de los Mur, testigos de la historia medieval de A Fueva. La rápida actuación del operativo de extinción evitó que las llamas alcanzaran el núcleo urbano y afectaran a este patrimonio, además de permitir el regreso de la población evacuada apenas un día después de declararse el incendio.
La DGA da por estabilizado el incendio tras cuatro días de intenso trabajo
El Gobierno de Aragón ha comunicado a primera hora de este viernes, que el incendio forestal de Leciñena ha quedado estabilizado durante la tarde del jueves tras cuatro jornadas de intenso trabajo sobre el terreno, una evolución que permitió al Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) rebajar el nivel de emergencia y comenzar la retirada progresiva de parte de los medios extraordinarios movilizados. No obstante, el operativo mantiene un amplio dispositivo de vigilancia y refresco del perímetro para evitar reproducciones mientras se completa la fase de control del incendio.
Las condiciones meteorológicas más favorables registradas durante las últimas horas, con un descenso del viento y un aumento de la humedad, facilitaron la consolidación del perímetro. Los trabajos se centraron en extinguir los puntos calientes y asegurar las zonas más sensibles, especialmente aquellas próximas a la masa forestal de la sierra de Alcubierre, cuya protección había sido el principal objetivo desde el inicio de la emergencia.
El Gobierno de Aragón ha destacado “la coordinación entre el operativo INFOAR, la Unidad Militar de Emergencias (UME), el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, las diputaciones provinciales, los cuerpos de seguridad y los medios desplazados desde varias comunidades autónomas”, un despliegue que ha permitido contener uno de los incendios forestales más importantes registrados este verano, por ahora, en Aragón.
Aunque la estabilización supone un paso decisivo, los responsables de la extinción recuerdan que el incendio “todavía no puede darse por extinguido” y que durante los próximos días continuará la vigilancia del perímetro, especialmente ante la previsión de nuevas jornadas de altas temperaturas y el riesgo de posibles reactivaciones.




