Añón de Moncayo ya es un museo al aire libre. Desde este jueves, las calles del municipio zaragozano acogen los retratos fotográficos de gran formato de ‘Mujer Mural’, un proyecto de sensibilización en materia de igualdad de trato y no discriminación que busca reconocer, empoderar y dar visibilidad a las mujeres que viven en pequeños municipios rurales.
La iniciativa, impulsada por la Asociación 36 mm, ha transformado una calle central de la localidad en una exposición urbana protagonizada por sus propias vecinas. En esta edición, el proyecto ha contado con la participación de 25 personas en el taller previo y ha retratado a trece mujeres de Añón de Moncayo, cuyas imágenes ya forman parte del paisaje cotidiano del pueblo.
‘Mujer Mural’ utiliza la fotografía contemporánea y la participación comunitaria como herramientas para poner en valor historias, experiencias y formas de vida que habitualmente permanecen fuera de los grandes focos mediáticos. El proceso comenzó con un taller participativo abierto a la comunidad, en el que se reflexionó sobre cómo la imagen puede ayudar a visibilizar realidades poco representadas y a reconocer historias, personas y territorios que no siempre ocupan un lugar central en el relato público.
Durante estos encuentros, las participantes compartieron fotografías personales, recuerdos y experiencias vitales, generando un proceso colectivo de reconocimiento. Posteriormente, fueron los vecinos y vecinas del municipio quienes decidieron qué protagonistas representarían el alma del pueblo. Las mujeres retratadas aparecen de forma individual, en parejas o en pequeños grupos, en función de los vínculos, historias o valores que encarnan.
Tras las sesiones fotográficas profesionales, los retratos se han impreso en gran formato y se han instalado en el espacio público, convirtiendo Añón de Moncayo en una exposición permanente al aire libre. De este modo, la población se convierte en narradora de su propia historia y las mujeres rurales ocupan las calles desde el reconocimiento, la memoria y la creación contemporánea.
Además de la instalación de los murales, el proyecto incluirá la producción de un vídeo documental que recogerá la experiencia y el impacto generado en las localidades participantes.
‘Mujer Mural’ nació en 2024 en la localidad de Arándiga y, tras la buena acogida de esta primera experiencia, se ha desarrollado también en otros municipios aragoneses como Tauste y La Muela. En 2026, el proyecto da un paso más allá al conectar por primera vez dos territorios a través de la fotografía, la memoria colectiva y el reconocimiento del papel de las mujeres rurales.

Dos pueblos unidos por la memoria y la fotografía
Esta nueva edición se desarrolla en el municipio aragonés de Añón de Moncayo y en Beratón, en Soria. Ambas localidades comparten historia, territorio y formas de vida. Antiguamente, Añón y Beratón estaban conectados por una senda que facilitaba la relación entre sus habitantes. Con el paso del tiempo, ese camino aunque está habilitado, dejó de utilizarse como vía de tránsito habitual y actualmente la conexión entre ambos pueblos suele realizarse por carretera, con un recorrido aproximado de una hora.
A partir de esta relación histórica, ‘Mujer Mural’ plantea la fotografía como una forma de reconstruir ese nexo simbólico entre ambos municipios. El proyecto establece un diálogo entre las habitantes de Añón y Beratón y propone una mirada compartida sobre la vida en el medio rural, la memoria de los pueblos y el papel fundamental de las mujeres en el mantenimiento de sus comunidades.
En Beratón, el proyecto cuenta con 50 participantes en el taller y 25 mujeres fotografiadas. La instalación de los retratos tendrá lugar el 19 de junio y la inauguración se celebrará el 20 de junio. Además, como elemento común de esta edición, se editará un catálogo conjunto con los retratos murales de las protagonistas de ambos municipios, del que se producirán 400 ejemplares.
En el marco de esta edición, Beratón recuperará además una antigua tradición local, la Fiesta de la Enramada, una costumbre festiva y de galanteo vinculada al entorno de la festividad de Santiago Apóstol, el 25 de julio. La tradición consistía en que los mozos cortaban durante la noche ramas verdes y flores para adornar la vivienda de la joven a la que pretendían, como símbolo de cortejo. Su recuperación refuerza la dimensión del proyecto como herramienta para activar la memoria colectiva y el patrimonio cultural inmaterial de los pueblos. Con ‘Mujer Mural’, ambas localidades se suman así a una iniciativa que sitúa a las mujeres rurales en el centro del relato y convierte el espacio público en un lugar de homenaje, memoria y creación contemporánea.
Un proyecto reconocido por el Ministerio de Cultura
La edición 2026 de Mujer Mural cuenta con el apoyo de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes, a través de la Subdirección General de Artes Visuales y Creación Contemporánea del Ministerio español de Cultura, tras haber sido seleccionada en la convocatoria de Ayudas para la Promoción de la Fotografía. El proyecto fue elegido entre cerca de 200 propuestas presentadas y obtuvo la cuarta mejor valoración, un reconocimiento que refuerza su singularidad como iniciativa artística y social vinculada al medio rural.
Entre los aspectos especialmente valorados por el comité evaluador destacan la lucha contra la despoblación, la conexión entre territorios, la visibilización del papel de las mujeres rurales y la reivindicación del entorno rural como espacio de creación, memoria y cultura contemporánea. Además, existe la voluntad de integrar esta exposición en el futuro Centro Nacional de Fotografía que se ubicará en la ciudad de Soria.




