Siguiendo con el análisis del proyecto Shift de transformación de la economía francesa, al tratar la fertilización de los cultivos (1), se nos recuerda que el Nitrógeno (N) tiene un papel determinante en los sistemas agrícolas y alimentarios, y que, a pesar de ser abundante en el aire (un 78% de su volumen, como N2), las plantas no pueden asimilarlo como tal, sino en forma mineral nítrica (NO3-) o amoniacal (NH4+).
Las plantas leguminosas son capaces, a través de una simbiosis con las bacterias del suelo del género Rhizobium, de convertir ese nitrógeno del aire en aprovechable por la planta, y de este modo las leguminosas constituyen la principal entrada natural de nitrógeno en los sistemas agrícolas.
En la situación francesa actual, la fertilización nitrogenada de los cultivos se realiza con fertilizantes de síntesis en un 80% de las situaciones, obtenidos a partir de gas natural, como materia prima y como combustible. Además de la dependencia de este gas fósil, los fertilizantes generados son fuente de importantes emisiones de Geis (gases de efecto invernadero), como contaminación atmosférica (amoniaco y óxidos de nitrógeno) y acuática (eutrofización y contaminación por nitratos de aguas subterráneas o superficiales).
También se aplican como fertilizantes subproductos ligados al nitrógeno, como las deyecciones animales (estiércoles y purines), lodos de depuradoras, composts y digestatos. Estos materiales tienen que sufrir una fase natural de mineralización por los microorganismos del suelo, antes de estar disponibles para las plantas.
De acuerdo con lo señalado anteriormente, la ampliación del cultivo de leguminosas reducirá la dependencia de los fertilizantes de síntesis. Puede hacerse mediante una rotación, que tras una leguminosa sigue otro cultivo, o con cultivos asociados como el de un cereal y una leguminosa.
Las leguminosas forrajeras (alfalfa, trébol, esparceta,..) pueden fijar entre 150 y 200 kg de Nitrógeno por hectárea y año, mientras que las leguminosas de grano (soja, lentejas, garbanzos,..) entre 50 y 130 kg de Nitrógeno. El potencial de expansión de estos cultivos es enorme, dado que hasta ahora sólo suponían en Francia un 4% de la superficie cultivada y un 15% en forma de praderas, y se trataba básicamente de cultivos ecológicos.
Además del aporte de Nitrógeno, las leguminosas proporcionan otros servicios ecosistémicos: mejora de la salud de los suelos, diversificación de paisajes, atracción de los insectos polinizadores, aumento de autonomía proteica para las explotaciones ganaderas y fuente de alimentos proteicos, bien para alimentación humana o del ganado.
En relación con el nitrógeno del suelo, expone también el interés de cultivos intermedios o cubiertas vegetales para prevenir la polución nítrica del agua, o producir una biomasa para valorizar como material energético.
Como otras fuentes de Nitrógeno, además de las deyecciones animales, cita las excreta humanas, especialmente la orina, pero el sistema actual de tratamiento de las aguas sucias no revaloriza mas que pequeñas cantidades de Nitrógeno. La mejora del sistema actual sería muy costosa y con un probable cuestionamiento social. En cuanto a los sistemas de metanización, además del biogás, se genera un digestato rico en Nitrógeno: de 3 a 7 kg de Nitrógeno por tonelada de materia tratada.
El desarrollo del cultivo de leguminosas obligaría a adaptar los silos de almacenamiento, hasta ahora destinado a los cereales, y al desarrollo de otras estructuras como: trituradoras para la valorización de la soja, instalaciones de secado y empacado de leguminosas de las praderas (trébol, alfalfa,...), unidades de limpieza, de triaje y calibrado de las semillas, etc.
También comenta la necesidad de reforzar la inversión en el proceso de selección de variedades para poder adaptarse a todas las situaciones de cultivo.
El desarrollo de las leguminosas, lleva consigo el de los conocimientos y el "savoir faire" esenciales para su gestión y su valoración, dado que el abandono de estos cultivos en las décadas pasadas ha llevado a la pérdida de ese conocimiento. De ahí la importancia del aprendizaje autónomo, lectura de artículos especializados, intercambio de experiencias, asistencia a jornadas, etc. Imprescindible la divulgación de los resultados experimentales y de la investigación, referencias de las empresas y de los Institutos Técnicos específicos para incorporar a una base de conocimientos.
Desde el punto de vista de la alimentación, la cadena de producción señala la necesidad de superar el desafío de una evolución de la cultura culinaria francesa, poco inclinada al consumo de las legumbres (soja, lentejas, habas, ...) por lo que habría que movilizar la restauración colectiva pública (comedores escolares, restauración médico-social,...) y privada (restaurantes de empresa...) para asegurar el consumo de la nueva producción de legumbres.
El estudio de Poux, X. Aubert P.M. (2) de 2018, ya proponía la consecución de una autosuficiencia europea en proteínas mediante la supresión total de las importaciones de proteína vegetal (especialmente, soja) y oleaginosas, y que el aporte del nitrógeno por las leguminosas modificaría la distribución de los cultivos y el peso de cada uno de ellos en el conjunto total, con una reducción en el conjunto, de los cereales, aumento de las leguminosas (proteaginosas y forrajeras), y reduciendo también el maíz destinado a alimentación animal (ensilajes). En la producción ganadera intensiva (porcino y avicultura), la menor disponibilidad de proteína vegetal y de cereales, conduciría a una reducción de los censos. También produciría reducción en el censo de rumiantes.
(1) Reussir la Transition dans l´incertitude: La Methode Shift en 20 Chantiers. Rapport final, Avril 2026.
(2) Poux, X. Aubert P.M. (2018). An agroecological Europe in 2050: multifunctional agriculture for healthy eating. Findings from Ten Years For Agroecology (TYFA) modelling exercise. Iddri-AscA, Study N.º 09/18, Paris, France.





