‘OkupAcción’: la organización parapolicial que hace negocio del miedo en Aragón

Esta banda escuadrista, revestida de empresa, extiende sus actuaciones en Aragón entre denuncias de acoso, intimidación y coacciones contra personas vulnerables. Activistas por la vivienda alertan de métodos “mafiosos” y son evidentes sus vínculos con la ultraderecha y el negocio inmobiliario.

25 mayo, 2026. 07:00
José Antonio Ramos, gerente de la organización parapolicial Okupacción, en una foto compartida en sus redes sociales.

En los últimos tiempos, una organización parapolicial denominada Okupacción está extendiendo sus prácticas violentas en Aragón. Este medio ha tenido conocimiento de distintos episodios en los que miembros de este grupo han acudido a viviendas para ejercer acoso, intimidación y presión contra personas en situación de vulnerabilidad, actuando de manera extrajudicial y al margen de cualquier garantía legal.

El gerente de esta organización es José Antonio Ramos, quien además ha contado con apoyo mediático para difundir sus actuaciones y amplificar su discurso del miedo. Entre los medios que le han dado voz se encuentra Aragón TV, plataforma desde la que ha podido promocionar sus actividades y su narrativa securitaria.

“Un matón no es ningún interlocutor válido”

Aunque esta organización trata de presentarse con un barniz “legal” basado en la “mediación”, la realidad, contrastada en repetidas ocasiones por AraInfo, lo desmiente por completo. Un activista del movimiento por la vivienda describió un encuentro con Ramos, al otro lado de la puerta, como “de lo más desagradable y tenso” que ha sentido en su vida. Nuestro interlocutor señala que “su manera de proceder tiene rasgos tanto de un matón mafioso como de un maltratador”.

El activista explica que lo que Okupacción llama una solución “por las buenas” es, en realidad, un auténtico calvario basado en el acoso para las familias y personas que lo sufren. En su experiencia, ese tipo de “acuerdos por las buenas” suponen en realidad que “las personas inquilinas abandonen su domicilio debido a esa coacción y a esa política del miedo aplicada durante semanas o incluso meses, consiguiendo mediante la fuerza bruta, la extorsión y el atemorizamiento que las personas vulnerables renuncien a sus derechos y a las garantías jurídicas que tiene, ya que en ese momento nada les obligaba a abandonar su domicilio”. Si esto es lo que definen como “un acuerdo por las buenas”, podemos imaginar qué es lo que esta organización escuadrista entiende como una actuación "por las malas”.

En una de las experiencias relativas al modus operandi de José Antonio Ramos en la capital aragonesa, recabada entre activistas que han actuado para evitar alguno de sus desalojos al margen de la legalidad, explican que tuvieron que sostener a las personas inquilinas porque estaban “temblando de miedo y reprimiendo los sollozos” para que no fueran oídas desde el otro lado de la puerta. Mantuvieron silencio y tenían claro que no querían entablar una conversación con quien lanzaba amenazas más que veladas desde el otro lado. “Un matón no es ningún interlocutor válido”, remarcan.

“Aguantamos el tirón como pudimos: la rabia, la indignación, los nervios y, por qué no decirlo, la sensación de peligro y miedo por tener a apenas dos metros a una persona dispuesta a usar la violencia”. La situación estuvo “a punto de hacer mella por momentos”, pero, por suerte, eran un equipo de activistas convencidos y mantuvieron en todo momento su “plan de actuación”.

A pesar de la propaganda, en la que presumen de más de un 90% de eficacia, en todos los casos conocidos en los que han actuado plataformas de vivienda aragonesas, ya sea de forma directa o indirecta, la organización parapolicial no logró sus objetivos. “Ante nuestra firmeza para que nuestros compañeros no cayeran en sus trampas, tras unos minutos llenos de amenazas e intentos de manipulación que se nos hicieron eternos, el mafioso desistió”, relatan a AraInfo.

Vínculos con la ultraderecha

Como ocurre con muchas organizaciones de este tipo, quienes las dirigen mantienen vínculos evidentes con la ultraderecha. En el caso de Ramos, fue número dos en las listas de Vox para las elecciones municipales en Pinseque (Zaragoza).

Su relación con el partido de Santiago Abascal no termina ahí. En una publicación de su propia página web, fechada el 11 de mayo de 2026, reconocía haber recorrido “varias zonas de la ciudad afectadas por el fenómeno de la inquiokupación” y presumía de la “compañía del equipo municipal de Vox en Zaragoza” durante su paseo por el barrio de Delicias. En ese mismo texto señalaba también que medios como Aragón TV, Heraldo de Aragón, El Español y Aragón Digital les “acompañaron durante todo el camino”, adjuntando además las noticias publicadas por dichos medios como forma de promoción y legitimación de su actividad. La portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza, Eva Torres, participó de forma proactiva en el "publirreportaje" mostrando una simbiosis total entre la banda parapolicial y la ultraderecha institucional.

Otro de los escuadristas de esta organización es Sergio Mateo, exboxeador que también aparece junto a Ramos en diversas publicaciones en distintos medios de comunicación y en el perfil en redes sociales de la “empresa”. Mateo también acompañó a Ramos y Torres en su paseo propagandístico por Delicias.

Eva Torres, portavoz de Vox, con José Antonio Ramos y Sergio Mateo en una captura de un vídeo difundido por el partido ultraderechista

Primero fueron las palabras, luego vinieron los hechos

Este fenómeno no es nuevo. Otras organizaciones parapoliciales, como Desokupa, dirigida por Daniel Esteve, han sido promocionadas durante años en grandes platós televisivos del oligopolio mediático, contando con figuras como Ana Rosa Quintana o Susanna Griso como altavoces habituales. Algo similar ocurre con Apd Security Iberia, de Antonio Plana, impulsada mediáticamente desde programas como En Boca de Todos, presentado por Nacho Abad.

La estrategia de estas empresas suele repetir los mismos patrones: aprovecharse del miedo, sembrar racismo y manipular el debate sobre la vivienda. Bajo el término “ocupación” incluyen situaciones que nada tienen que ver con ello, como retrasos en pagos de alquiler o conflictos derivados de la precariedad económica. De este modo, se construye un clima de alarma social que permite a estos grupos hacer negocio a costa de la vulnerabilidad de la clase trabajadora, sirviendo siempre al rentismo y a empresas inmobiliarias sin escrúpulos.

En una de sus intervenciones en Aragón TV, Ramos recurrió abiertamente a discursos racistas para reforzar un imaginario criminalizador. Insistió en remarcar la nacionalidad marroquí de las personas contra las que actuaban y difundió supuestos antecedentes penales, siguiendo una estrategia de deshumanización similar a la utilizada en otros casos recientes, como el de Abderrahim, asesinado por un policía municipal fuera de servicio en Torrejón de Ardoz.

Sería imposible entender estas bandas escuadristas y el clima que las ampara sin la campaña que, durante años, de forma consciente y persistente, los grandes medios de comunicación han sostenido para tratar de criminalizar a las familias vulnerables y sacar del foco la terrible especulación económica que está detrás de fenómenos derivados de la emergencia habitacional, como los impagos de renta, las ocupaciones de inmuebles vacíos en manos del sector financiero e inmobiliario o los impagos de hipotecas.

Bulos para extender prejuicios y negocios inmobiliarios

Sin embargo, los datos desmontan el relato alarmista que alimenta este tipo de organizaciones. Según cifras oficiales del Ministerio del Interior, las denominadas “okupaciones” llevan dos años descendiendo y afectan únicamente al 0,057% de las viviendas. Además, la inmensa mayoría de las usurpaciones de vivienda tienen dos rasgos en común: se realizan sobre inmuebles vacíos propiedad de entidades financieras o inmobiliarias y las protagonizan familias que sufren exclusión residencial.

Aun así, este problema, sobredimensionado por la ultraderecha y las grandes empresas de comunicación, ha servido a empresas como la de Ramos para difundir miedo y captar clientes. En su propia web, el gerente de Okupacción afirmaba que “la inacción y permisividad de una ley” ha convertido la ocupación “en un tema de máxima actualidad y necesidad para muchas personas”. La realidad es que la mayoría de sus actuaciones conocidas se dirigen contra inquilinos e inquilinas que han entrado en situación de impago, algo que choca con su propaganda.

Otra característica frecuente entre los responsables de estas organizaciones es su vinculación con negocios inmobiliarios y empresas relacionadas con la vivienda. Daniel Esteve ya fue señalado por ello en el pasado. En el caso de Ramos, el BORME refleja que figura como socio y administrador único de varias sociedades, entre ellas Inversiones Ramos Cabrerizo SL, Inversiones Josfer74 SL, Inversiones Turiebro SL o Asesoría Inmobiliaria Aragonesa SL, entre otras.

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