El fascismo que se aproxima: tecnofascismo

12 mayo, 2026. 06:00

Un libro publicado en Estados Unidos, “The Technological Republic” de Alex C. Karp, uno de los dueños de Palantir, empresa de software del criadero de Silicon Valley, desgrana los principios de este tecno-fascismo, heredero directo del primigenio de Adolf Hitler, adaptado al siglo XXI.

Comencemos por dar datos de esta empresa, Palantir, con un valor en Bolsa que puede fluctuar sobre los 30.000 millones de dólares. Tiene 3000 empleados de 125.000 dólares al año de sueldo medio y unos ingresos del orden de 3000 millones de dólares/año.

Los accionistas de Palantir, además de los señores Karp y Thiel, son el grupo Vanguard y el fondo buitre Black Rock lo que garantiza beneficios a costa de la moralidad. Palantir, cuyo nombre proviene de la piedra mágica que sale en la novela “El señor de los anillos” y sus líneas principales de software tiene nombres tan de “superhéroes” como Gotham −la línea hacia el ejército y similar− y Metrópolis −la que se dirige a la banca y servicios financieros−, dan una idea aproximada del coeficiente ideológico de los accionistas.

Sus softwares “Gotham” son productos de contraterrorismo, antifraude, deportaciones masivas, vigilancias de fronteras, identificación de objetivos a eliminar… Y sus clientes son el Ministerio de Defensa estadounidense, la CIA y el FBI, las inteligencias militares, el Mando de Operaciones Especiales, la Marina o la Fuerza Aérea, todos de Estados Unidos. También algunos departamentos de Defensa de algunos países europeos y, sobre todo, Israel. El Mosad y el Ejército firmaron contratos con Palantir en 2024. Un software suyo, identifica, mediante la IA y algoritmos, objetivos a eliminar en Oriente Medio.  Ese fue el responsable de los impactos de tres Patriot contra la escuela de niños/niñas en Minab, Irán, con el resultado de 168 niños asesinados.

Hemos extractado el perfil de la empresa. Una sociedad de las que ponen los pelos de punta.

Pasemos al ideario de la empresa y de los dueños/accionistas. Todavía, los pelos citados se ponen más en punta cuando descubrimos la ideología que fomentan, pontifican y ensalzan.

Los 22 puntos principales que extractan, según ellos mismos, el prontuario del libro, no tienen desperdicio en el basurero del fascismo.

Sin abundar en citarlos, expresamente −para quien los quiera tener puede buscarlos en Internet o pedirlos, simplemente−, voy a traducirlos en sus ideas principales. Estos principios, herederos directos del NSDAP, aunque con ribetes del siglo XXI mediante la Inteligencia Artificial, pueden asustar a cualquier persona que tenga un mínimo de sentido común, sea progresista o conservadora.

  1. Las empresas tecnológicas de Silicon Valley tienen la obligación de ponerse al servicio de las empresas armamentísticas de los Estados Unidos.
  2. La tecnología tiene el problema actual de no estar suficientemente al servicio del ejército.
  3. Los modelos gratuitos, como el correo o Internet, son instrumentos a desbancar. La alternativa es ofrecer más seguridad vigilada.
  4. El poder duro es lo que importa. La diplomacia es pura palabrería y se debe sustituir por el poder.
  5. Se deben construir armas basadas en la IA y las debemos construir nosotros (Silicon Valley) porque, de lo contrario, otros lo harán.
  6. El servicio militar ha de ser obligatorio y universal.
  7. El ejército merece la mejor tecnología. Y los políticos de nuestro país deberían de tener más permisividad. Hay que dejar de pedir cuentas a quienes tienen el poder por sus posibles errores.
  8. La política debe de ser fría y técnica. El tiempo de los partidos inoperantes debe finalizar.
  9. Así como el siglo XX fue el siglo del poder atómico como disuasión, el siglo XXI es el de la IA. Quien controle la IA, controlará la guerra y, por lo tanto, el poder absoluto. Y las empresas tecnológicas de Silicon Valley tienen que tener un papel preponderante. La reflexión sobre este principio es inmediata: las empresas solo tienen accionistas y no cámaras de representantes. En las empresas solo manda el beneficio. Que ese poder omnímodo, o parte de ese poder, lo tengan determinadas empresas es algo peligrosísimo para el género humano.
  10. Afirma que Estados Unidos ha sido el generador de una paz mundial excepcionalmente larga. Se olvida de las docenas de guerras locales o regionales que han instigado o intervenido. La paz que describe es la paz de quienes NO han sido bombardeados, esto es, Estados Unidos y sus vasallos de Occidente.
  11. Una de las tesis centrales del libro: la neutralización y desarme de Alemania y de Japón fue un error y debe deshacerse. El pacifismo es el problema y no el rearme. Esta tesis central es uno de los pilares de este tecno-fascismo.
  12. Aplaude las actuaciones individualistas de multimillonarios de Silicon como, por ejemplo, las de Elon Musk y similares.
  13. Otra de las tesis fundamentales. Aboga por culturas mejores (superiores) y peores (inferiores). La cultura de América y, más ampliamente, de Occidente, es la superior. Es un principio del ideario supremacista. La cultura superior es la válida. Por supuesto, la superior es la de Estados Unidos. El pluralismo, el multipartidismo y la multipolaridad son puntos negativos a eliminar. Exalta la ideología de la cultura superior. Indirectamente, apoya que los multimillonarios de Silicon Valley tengan poder suficiente para hacer lo que quieran en el planeta. Están facultados y son de inteligencia superior.

Este es el fascismo que se acerca, el que representa esa mezcla de Trump, sionismo internacional, las empresas de Silicon Valley, los multimillonarios que concentran el poder financiero cada vez mayor y cada vez en menos manos, el poder armamentístico y como fondo, la IA, la Inteligencia Artificial sin límites, sin control en su vertiente armamentística que no sea el de la tecnología y el del beneficio.

Un tecno-fascismo que se apoya en un triángulo casi equilátero: la Inteligencia Artificial sin control, los centros de datos necesarios para desarrollarla y la industria armamentística para tener ese poder absoluto.

Si los y las ciudadanas de todo pelaje y condición no lo remediamos, incluso parte de esos dirigentes que, por el hecho de creerse en la cúspide, piensan que no va con ellos, que sus consecuencias, estremecedoras para la humanidad, no les afectarán, este es el universo próximo que nos quiere y puede acaecer.

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