La madrugada de este sábado 28 al domingo 29 de marzo vuelve el cambio al horario de verano. A las 2:00 horas (en Aragón), los relojes se adelantarán una hora y pasarán a ser las 3:00 horas, por lo que se dormirá una hora menos.
Con este ajuste, los días se alargarán progresivamente, con amaneceres y atardeceres más tardíos, una dinámica que se mantendrá hasta el próximo cambio al horario de invierno, previsto para el último domingo de octubre.
Un debate abierto y sin resolución
El cambio horario sigue generando debate desde hace años. Su principal justificación, el ahorro energético, ha sido cuestionada por numerosos estudios que concluyen que su impacto es mínimo. A esto se suman las advertencias de distintas asociaciones científicas sobre sus efectos negativos en la salud, especialmente en los biorritmos de menores y personas mayores.
En 2018, la Comisión Europea impulsó una consulta pública en la que el 84% de las personas participantes se mostró a favor de eliminar el cambio de hora. Sin embargo, la falta de consenso entre los Estados miembros frenó la iniciativa, que quedó aplazada sin fecha concreta.
2026 como horizonte… pero sin decisión
El calendario vigente, recogido en el Boletín Oficial del Estado (BOE), establece los cambios de hora hasta 2026. Esto sitúa, en principio, el último cambio en el domingo 25 de octubre de ese año, cuando se regresaría al horario de invierno.
En los últimos meses, el Gobierno español ha reactivado el debate. El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, cuestionó públicamente la utilidad de este sistema y defendió su eliminación: “Cambiar la hora dos veces al año ya no tiene sentido. Apenas ayuda a ahorrar energía y tiene un impacto negativo en la salud y en la vida de la gente”.
En esa línea, el Gobierno español ha trasladado a la Unión Europea su intención de acabar con el cambio horario a partir de 2026. La Comisión Europea, por su parte, ha mostrado disposición a facilitar un acuerdo común entre los Estados miembros, aunque por el momento no existe una decisión firme.
Sin acuerdo sobre qué horario adoptar
Uno de los principales obstáculos sigue siendo decidir con qué horario se quedaría cada estado de forma permanente: el de verano o el de invierno.
El origen del cambio horario se remonta a la crisis del petróleo de los años 70, cuando varios países adoptaron esta medida para optimizar el uso de la luz solar y reducir el consumo energético. En el caso del Estado español, se implantó en 1974 y posteriormente se armonizó con la normativa europea.
Décadas después, el debate sigue abierto. El comité de "personas expertas" designado por el Gobierno español no alcanzó un consenso sobre qué opción sería más adecuada, y la decisión continúa en manos de la Unión Europea.
Por ahora, y una primavera más, la realidad es que el reloj vuelve a adelantarse una hora. Sin cambios a la vista inmediatos, el llamado “eterno debate” sobre el horario continúa.





