La asociación Aspanoa ha dado un nuevo paso en su apuesta por la investigación oncológica pediátrica con el impulso de dos proyectos innovadores destinados a mejorar tanto la supervivencia como la atención de los niños y niñas con cáncer en Aragón. Ambas iniciativas se desarrollarán en colaboración con la Universidad de Zaragoza y el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón, dentro del programa “Impulso con Aspanoa”, y cuentan con una financiación de 10.000 euros cada una.
Las nuevas líneas de investigación abordan dos dimensiones clave en la lucha contra el cáncer infantil: por un lado, el desarrollo de soluciones biomédicas para mejorar la eficacia de los tratamientos; y por otro, la humanización de la atención sanitaria a través de herramientas tecnológicas que faciliten la comunicación entre pacientes, familias y personal médico.
Un modelo pionero para entender la leucemia mieloide aguda infantil
Uno de los proyectos se centra en la leucemia mieloide aguda (LMA), una enfermedad poco frecuente pero especialmente compleja que afecta a unos 45 menores cada año en el Estado español. A pesar de los avances en oncología pediátrica, esta patología sigue presentando recaídas frecuentes y mantiene una tasa de supervivencia del 71%, sensiblemente inferior a la de la leucemia linfoblástica aguda, que alcanza el 90%.
Una de las principales dificultades radica en la limitada eficacia de las terapias CAR-T en este tipo de leucemia. Estas terapias, consideradas revolucionarias, encuentran obstáculos para acceder al nicho leucémico en la médula ósea infantil, un entorno biológico especialmente complejo y distinto al de las personas adultas.
Para afrontar este reto, el equipo investigador desarrollará el primer modelo pediátrico “bone marrow on chip” específico para LMA infantil. Se trata de una plataforma microfluídica capaz de reproducir con gran precisión las condiciones biomecánicas y bioquímicas de la médula ósea de un niño o niña con leucemia, incluyendo factores como la rigidez del tejido, su mineralización, la densidad del colágeno o la organización celular.
Este modelo permitirá observar en tiempo real cómo las células CAR-T intentan infiltrarse en las células leucémicas, aportando información clave sobre las barreras que limitan actualmente su eficacia. El objetivo a medio plazo es adaptar estos tratamientos a las características específicas de la infancia, mejorando así su efectividad y reduciendo efectos secundarios.
El proyecto está liderado por las investigadoras María José Gómez Benito y Lydia Hörndler Gil, integrantes del grupo Multiescala en Ingeniería Mecánica y Biológica (M2BE) del I3A, en colaboración con el Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Universitario Miguel Servet de la capital del país.

Inteligencia artificial para humanizar la atención
El segundo proyecto se sitúa en un terreno menos visible pero igualmente decisivo: la comunicación entre profesionales sanitarios, pacientes pediátricos y sus familias. La iniciativa busca facilitar la comprensión de la información clínica en un contexto especialmente delicado, donde influyen factores como la edad, el nivel de desarrollo y el impacto emocional del diagnóstico.
Coordinado por los investigadores Jorge Sierra Pérez y Jorge Gracia del Río, este trabajo parte del proyecto europeo 4D Picture, actualmente en marcha en la Universidad de Zaragoza, que tiene como objetivo mejorar el acceso a la información clínica para favorecer una toma de decisiones informada.
La adaptación al ámbito pediátrico implica un desafío añadido: explicar procesos médicos complejos a niños y niñas con distintos niveles de comprensión. En este contexto, las familias desempeñan un papel central como mediadoras en la información y la toma de decisiones.
El equipo desarrollará un sistema basado en inteligencia artificial capaz de analizar, simplificar y adaptar la información clínica al nivel cognitivo de cada menor y su entorno familiar. Para ello, empleará técnicas de procesamiento del lenguaje natural y modelos lingüísticos entrenados con materiales propios de la oncología pediátrica, como cuentos o recursos didácticos, además de entrevistas con pacientes, familiares y profesionales del Hospital Infantil Miguel Servet de Zaragoza.
La herramienta aspira a trasladar la información médica a un lenguaje accesible mediante metáforas y recursos narrativos propios de la infancia, convirtiéndose en un apoyo práctico para el día a día asistencial.

Tres años de impulso a la investigación
Con estas dos nuevas iniciativas, la Cátedra Aspanoa de la Universidad de Zaragoza alcanza siete proyectos financiados en sus tres años de trayectoria. El programa “Impulso con Aspanoa” concentra buena parte de esta actividad, junto al apoyo a trabajos de fin de grado y máster relacionados con la oncología pediátrica.
Durante la presentación de los proyectos en la sede del I3A, el presidente de Aspanoa, Gabriel Tirado, destacó la importancia de la colaboración para avanzar en la investigación. También agradeció el apoyo de la empresa aragonesa Apartamentos 3000, que ha cofinanciado la cátedra en los dos últimos años con cerca de 20.000 euros de los 50.000 invertidos.

Referente investigador y compromiso social
El Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón, creado en 2002, se ha consolidado como uno de los principales referentes en investigación tecnológica en Aragón, con más de 500 profesionales y 35 grupos de investigación en ámbitos como la ingeniería biomédica o las tecnologías de la información.
Por su parte, Aspanoa mantiene un papel clave en el acompañamiento a las familias y en la financiación de la investigación. Solo el pasado año, la asociación atendió a 206 menores con cáncer y sus entornos familiares. Actualmente, destina 420.000 euros a diez proyectos científicos desarrollados íntegramente en laboratorios aragoneses, situándose como la entidad que más recursos dedica a la investigación del cáncer infantil.
Dos proyectos, dos enfoques complementarios y un mismo objetivo: que la ciencia y los cuidados avancen de la mano para mejorar la vida —y las expectativas de vida— de los niños y niñas con cáncer. Porque, a veces, la innovación no solo está en el laboratorio, sino también en cómo se cuentan las cosas.




