La Red de Agua Pública de Aragón (RAPA) recuerda que ya en octubre de 2017 y en noviembre de 2018 publicaba “las cosas que pasaban en torno al embalse de Montearagón con una mezcla entre sorpresa y preocupación por la falta de control y planificación económica de esta obra”.
“Hay que decir que antes de embalsar agua, esta obra ha almacenado sobrecostes y más sobrecostes debidos a fallos en el diseño y ejecución de esta infraestructura que siempre se ha considerado clave para el abastecimiento de agua de la capital oscense pero, por lo que se ve, nunca se había pensado en la obra civil que debería acercar el agua del Flumen a los oscenses”, recalcan.
A juicio de la RAPA “al triunfalismo de algunos medios aragoneses por tener el embalse lleno habría que añadir una pequeña ficha que recogiera esta obra del Pacto del Agua que de pacto no tuvo nada y que no fue nada más que una lista de obras a mayor gloria del creciente del regadío, la política trasvasista y el negocio del hormigón”, con somarderia aseguran que “comparte pódium Montearagón con otras obras como El Val, inservible y contaminado, La Loteta, que debía de abastecer Zaragoza y solo sirve de stadium de windsurf, o el mismísimo embalse de Yesa que esta en el top-10 de la acumulación de sobrecostes ante el ignorancia aragonesa que, como el Ebro, prefiere guardar silencio al pasar por el Pilar”.
“Esta obra, que no tuvo ninguna oposición social, fue aprobado en 1981. Colocó la primera piedra Josep Borrell cuando era ministro de obras públicas y entre deslizamientos y otras contratiempos, cuando se pensaba que se terminaría en 2006, hubo que volver a obrar en 2018 para resolver los problemas de estabilidad”, recuerdan desde la Red de Agua Pública de Aragón.

Un presupuesto multiplicado por cuatro
Describen desde la RAPA como “compite este embalse en la multiplicación de costes con el embalse de Yesa. Los dos han pasado ya de multiplicar por cuatro su presupuesto. Algo que debería preocupar no solo a sus beneficiarios que, por el principio de recuperación de costes, deberían asumir la parte que les corresponda del gasto público por el uso del agua, sino también el resto de la ciudadanía que debería estar más atenta al gasto público”.
“Tampoco deja de ser curioso que, con todo el tiempo transcurrido desde que empezó el proyecto que siempre se justificó para el abastecimiento de agua de boca de Uesca, no se haya realizado en paralelo la infraestructura que debiera hacer posible el cumplimiento de su función. No es hasta mayo de 2025 que la CHE anuncia la información pública del Proyecto 05/23 de abastecimiento de agua a Uesca. Conducción desde embalse de Montearagón y nueva ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable)”, recalcan desde la entidad ciudadana.
Motearagón está lleno, pero el agua no llega a Uesca
Asimismo, señalan que “llegado a este momento en que la naturaleza ha hecho la última y definitiva prueba de llenado del embalse, la realidad es que se tiene el agua embalsada, pero no la posibilidad de que llegue a Uesca”.
“No queremos ni pensar el disgusto que se podría llevar algún ultra-político murciano si se asomara por la Plana de Uesca y viera todo un embalse desaguando sin más ni más y sumándose a esa, para él incompresible, costumbre de dejar que los ríos desemboquen en el mar”, relatan con humor fino aragonés.
Como resumen, aseguran que “cabría recapacitar sobre cómo algunos medios de comunicación fraccionan la realidad y muestran una actualidad que refleja solo algunas parcelas de esa realidad que parece remisa a mostrarse a la ciudadanía en su totalidad. Un colectivo, por otro lado, que no parece demasiado preocupado por conocerla y que se muestra cómodo con la dieta de espectacularidad cotidiana”.
“Tal vez si alguien se hiciera preguntas podría indagar sobre quién lleva la cuenta de los sobrecostes de las infraestructuras hidráulicas y de si ese gasto tiene lógica y necesidad en este escenario marcado por lo límites del planeta. Parece que cuando se trata de dinero público nadie hace cuentas. Ni las cuentas del agua ni del ferrocarril ni de tantos servicios públicos que deberían tener un balance coste-beneficio mucho más exigente”, concluyen desde la Red de Agua Pública de Aragón.





