A las 14:15 de este domingo, el Ayuntamiento de Zaragoza ha dado por extinguido el incendio en la planta de Saica situada en el zaragozano barrio del Picarral. Según el propio consistorio, "los Bomberos de Zaragoza se han retirado de la zona, al finalizar el servicio".
Concluye así un espectacular incendio, visible desde toda la ciudad, que mantuvo en vilo a los vecinos y vecinas del barrio, así como a quienes habitan al este de la planta, como el barrio de La Jota, ya que el fuerte cierzo reinante este sábado empujaba en esa dirección una impresionante columna de humo negro. El siniestro se ha solventado sin daños personales directos y la rápida actuación impidió que las llamas se trasladaran desde la zona de almacén al resto de las instalaciones de la empresa papelera, una de las principales industrias aragonesas.
La estrategia del servicio de bomberos municipal fue confinar el incendio y los acontecimientos se han sucedido según lo previsto en las tareas de extinción, en las que participaron decenas de efectivos. El único "pero" fueron las evidentes (e innecesarias) contradicciones a la hora de comunicar y alertar sobre la naturaleza del humo y la existencia de plásticos entre el material consumido por las llamas.
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Un barrio unido a la industria y la lucha vecinal
El incendio ha puesto de relieve el peligro que supone la existencia de industrias como Saica o Tereos en un área urbana residencial. El origen de este obrero y popular barrio del Picarral no se entendería precisamente sin estas y otras industrias —hoy desaparecidas o trasladadas—.
Entonces, las barriadas se construían para acoger el proceso de migración desde el campo a las grandes ciudades, precisamente para ocupar los puestos de trabajo que las empresas industriales necesitaban. La falta de regulación urbanística y de compromiso con la salud pública por parte de las administraciones de la dictadura franquista dio lugar a barrios como el Picarral, donde las fábricas y los talleres se entremezclaban con las viviendas y, además, sufrían una importante escasez de servicios.
No es de extrañar que precisamente este barrio fuera el que viera nacer la primera asociación vecinal de la capital aragonesa y que protagonizara no pocas luchas por la mejora de las condiciones de vida.

La persistencia de grandes industrias en el Picarral
Pero, décadas después, muy pocas personas comprenden cómo se siguen manteniendo industrias como las citadas en un ámbito residencial. Así, en paralelo a la conmoción por el aparatoso incendio, se han sucedido reacciones en favor del traslado de dichas empresas.
En este sentido se expresó Elena Tomás, portavoz de Zaragoza en Común en el Ayuntamiento de Zaragoza, quien manifestó la misma tarde del incendio: "Nos alegramos de que el incendio en la planta de Saica se haya saldado sin daños personales. Pero esto vuelve a demostrar lo que los vecinos llevan años diciendo: una fábrica así no puede seguir en mitad de un barrio. Hay que sacarla ya".
En la misma línea, en declaraciones a AraInfo cuando las llamas aún estaban vivas en la planta, Ana Lasierra, presidenta de la Asociación Vecinal Picarral-Salvador Allende, fue tajante: "No pintan nada estas empresas dentro del casco urbano". Es necesario recordar las importantes movilizaciones vecinales durante los últimos años contra la construcción —en suelos recalificados recientemente por el Ayuntamiento de Zaragoza— de una depuradora de la planta de Tereos —dedicada a la producción de celulosa—, que dejan a las claras la falta de una estrategia municipal que tenga como objetivo el traslado de estas plantas industriales.
Por su parte, este domingo por la mañana, Chunta Aragonesista emitió un comunicado, del que este Diario Libre d’Aragón se ha hecho eco, en el que solicitaba al Ayuntamiento de Zaragoza "impulsar de manera urgente una revisión de la planificación urbanística vigente, con el objetivo de garantizar la progresiva reubicación de aquellas actividades industriales que puedan suponer un riesgo para la población fuera del entorno urbano consolidado". El presidente de CHA en Zaragoza, Chuaquín Bernal, añade que “Zaragoza debe garantizar el derecho de todas las personas a vivir en barrios seguros, saludables y libres de riesgos evitables".





