Por mucho que el librepensamiento, por definición, no atienda a los vaivenes del lamentable espectáculo en que ha derivado la gestión de la política, algunos acontecimientos que alimentan los titulares de la actualidad, producen un cabreo monumental. Un cabreo que se reparte por igual entre la clase política y los medios de comunicación.
Cierto es que la actualidad es una cosa y la realidad otra que a veces, tienen poco en común. La actualidad es un relato que se construye día a día y que desde hace ya demasiado tiempo, en España se centra exclusivamente en el ataque/defensa del Palacio de la Moncloa. La simplificación de las realidades es una estrategia hacia el autoritarismo.
Tal como dice Byung-Chul Han, el orden terrestre ha sido sustituido por el orden digital. El orden digital hace que el mundo sea menos tangible al informatizarlo. Actualmente, los no objetos están entrando en nuestro entorno por todos lados y desplazando a los objetos. Y esto se produce también en la convivencia humana, contaminada por la falsedad que se ha convertido en alimento de masas. Masas hambrientas que no saben que falsedad e ignorancia no sacian nunca.
La política, tal como se pensaba después de la IIGM, ha mutado en "NO política". Una actividad en la que el comercio mundial, una tecno-oligarquía globalizada y toda una casta de desaprensivos empresarios (desde el hijo del presidente de USA hasta el mancebo de la Presidenta madrileña) han asaltado ante el retroceso de la ética social. Una virtud, nunca especialmente abundante, que a penas bastaba para mantener un estándar democrático, eso sí, solo en algunas zonas del planeta que ahora corren el riesgo de seguir el mismo trato esclavizador.
Volviendo al cabreo librepensador, tiene que ver con la reciente investigación a empresas de energías renovables que se sospecha participaban de la trama de corrupción de los casos Abalos-Koldo-Cedrán (AKC). Y aquí se abren un sinfín de interrogantes.
Tal parece que no se estén investigando las irregularidades en la implantación de renovables y todas sus industrias derivadas por las irregularidades en sí mismas, sino más bien en cuanto a que sus negocios hayan coincidido con los investigados AKC. De ser cierto esto se deduciría que Forestalia y otras empresas del sector podrían seguir haciendo lo que bien les pareciera con tal no coincidir con los intereses de los presuntos corruptos que ahora están en el frente de la campaña de sitio al castillo de la Moncloa.
Sin duda, es una buena noticia que se persiga la corrupción y las relaciones entre intereses políticos y económicos cuando se alejan de la legalidad, allá donde se encuentren. Es una seña de calidad democrática que sin embargo, parece que no deja de tener un cierto sesgo de oportunidad.
No se sabe muy bien a qué se debe, si será una moda u otro azar de los mass media, pero en los últimos tiempos todas las maldades (acoso sexual, corrupción,..) se focalizan a la izquierda del arco parlamentario. Se debería caer en la cuenta de que, por encima de las tendencias políticas están las humanas y que la codicia, el ansia de poder y el supremacismo (de ambos sexos) es transversal a toda la sociedad. La maldad y el vicio se reparten por igual. La casta, es la casta y una veces se viste de pana y otras con traje azul.
Per si no llega a la calle está realidad, puede ser que mucha gente tome la parte por el todo y al grito de "todos son iguales", "solo el pueblo salva al pueblo", "España se rompe" o cualquier otra simpleza conceptual, opte por elegir al más macarra del Parlamento para que gestione la Res Pública.
Bien es verdad que quien maneja los tiempos, la mayor o menor prisa con que se resuelva uno u otro caso en los juzgados o cómo se convoquen las elecciones autonómicas con sus sainetes de una integridad política que nadie cree, condiciona la opinión de las personas. Decidir cuando se pregunta es una parte importante de la respuesta.
A más de uno le puede parecer que otros casos de corrupción, al menos igual de flagrantes, al otro lado del hemiciclo gritón de la Carrera de San Jerónimo, hayan dejado de ser importantes. Solo unos reducidos medios se hacen eco de las falsedades y abusos de las derechas extremas. Los mismos que suelen publicar la opinión de una parte de la sociedad que lleva años denunciando que un modelo productivo basado en la explotación del planeta y sus habitantes es un camino hacia ninguna parte. Un sitio sin mapa en el que prima el beneficio pornográfico de quienes se siente dueños de cuanto les rodea porque han firmado el pacto de sangre con la cleptocracia mundial.
En Aragón hasta su más decano Heraldo sabía quien está en el meollo de Forestalia. Porque desde que las energías (mal llamadas) renovables han ido colonizando el paisaje aragonés se sabe quienes y cómo están haciendo negocio sobre la alfombra roja que les han tendido todos los inquilinos del Pignatelli cuya mayor interés no parece ser la gestión de lo publico si no la perpetuación de su estatus en base a seguir las directrices de las oligarquías mañas.
En materia de planificación, dialogo con los territorios y gestión del reto de la transición energética en base a las ciencias físicas y humanas, han suspendido todos los consejeros que en la Aljafería han sido. Ninguno de ellos ha tenido la capacidad, el valor o la altura de miras de captar la importancia de este momento crucial para la humanidad y también para Aragón que lleva camino de ser territorio de sacrificio aunque su presidente lo presente como de promisión.
El neoliberalismo triunfante, ese que le dice al pobre que es pobre porque no se esfuerza, tiene la capacidad, la intención y los medios para teledirigir las voluntades de una masa crítica suficiente como para que los campos de la democracia produzcan autoritarismo. En eso los medios de comunicación, copartícipes en la creación de imaginario colectivo, tienen un reto importante que deberían evaluar adecuadamente. De escribir desde la esperanza en una humanidad emancipada a dar por buena su explotación sin mayores reparos hay una línea muy fina que separa a la gente de bien de la inmundicia.





