La instalación en un aula “hace ya tiempo” de una pantalla táctil “de dimensiones muy reducidas”, ha causado malestar entre algunas familias del colegio y así lo han traslado a la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado (FAPAR). Las dimensiones de esta aula son de apenas 6,8 x 3 metros “y en ella se encuentran once alumnos y alumnas de distintas edades con una pantalla de 66 pulgadas a una distancia de 70cm para alguna de las mesas”.
“Nos encontramos ante un problema de espacio y de salud. La disposición del aula hace imposible alejar el mobiliario lo suficiente para no comprometer el bienestar visual de los niños y niñas. Las familias han avisado reiteradamente al centro, a la inspección, al Servicio territorial y al Departamento de Educación de la DGA, sin que hasta la fecha se haya resuelto el problema”, destacan desde FAPAR.
Desde la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnado, señalan que “al contrario, las respuestas recibidas van en dirección contraria al sentido común”. Y replican una de las respuestas de la administración educativa aragonesa: ”En cuanto a la ergonomía y la experiencia de uso, se han seguido las recomendaciones de fabricantes líderes en monitores interactivos, que establecen una distancia óptima de visualización que asegure un ángulo de visión confortable y evite fatiga ocular. Además, estudios técnicos y normas ISO 9241 sobre ergonomía visual respaldan estas prácticas, considerando factores como tamaño de caracteres y ángulo subtendido. Por último, se ha tenido en cuenta la evidencia científica sobre confort visual y percepción, como la metodología basada en la Ley de Snell aplicada a la refracción y ángulos de visión, que fundamenta la importancia de mantener proporciones adecuadas entre distancia y tamaño de pantalla para preservar la nitidez y reducir el esfuerzo ocular. En consecuencia, podemos afirmar que la instalación cumple con los estándares técnicos, normativos y ergonómicos aplicables, garantizando fiabilidad, seguridad y una experiencia óptima para el usuario, dado que no hay una normativa específica” ni a nivel estatal ni nacional “que fije una distancia de visionado”, le espetaba la DGA a las familias con malestar.

“Esta es una imagen de la pantalla y el pupitre en el que se sienta un alumno, al que a veces piden retrasarse para el encendido de la misma. Las familias reclaman algo básico: garantizar un entorno de aprendizaje adecuado y seguro, que permita cumplir con el objetivo reconocido en la LOMLOE sobre la digitalización”, enfatizan desde FAPAR.
“En el contexto actual en el que se evidencia la preocupación de la sociedad y también del Departamento de Educación, por el uso adecuado de las tecnologías digitales, no entendemos que no se garantice la seguridad de estos niños y niñas”, concluyen.





