Alex García: "La misión del arte es denunciar, inspirar y hacer disfrutar. Hacernos mejores humanos"

“El llanto de la madera” es el nuevo poemario del artista aragonés. Un trabajo que se mueve entre escenarios íntimos y geografías abstractas, con la convicción de que el arte aún puede inspirar, denunciar y, sobre todo, hacernos más humanos.

02 diciembre, 2025. 12:10
Alex García.

Alex García regresa tras “Las ausencias, las ciudades y el mar” con un nuevo poemario: “El llanto de la madera”. Si el primero abría cajones olvidados para rescatar textos escritos a lo largo de una década, este segundo nace del presente inmediato, de una voz quizás más consciente, quizás más madura, que vuelve a explorar aquellos territorios en los que la palabra conversa con la música. Hablamos sobre esa continuidad poética, sobre la huella de lo ancestral, de la madera, que sigue impregnada en nuestro interior, o de la influencia de referentes como Gorka Urbizu o Víctor Jara. “El llanto de la madera” se mueve entre escenarios íntimos y geografías abstractas, con la convicción de que el arte aún puede inspirar, denunciar y, sobre todo, hacernos más humanos.

Alex, tras “Las ausencias, las ciudades y el mar”, ¿qué te lleva hacia “El llanto de la madera”?

Es una continuación de la línea poética que he comenzado a afianzar en los últimos dos años. “Las ausencias, las ciudades y el mar” era un conjunto de escritos que llevaban desde 2008 rodando por libretas y carpetas olvidadas en cajones. Tras la increíble experiencia de publicar el primer poemario y poder presentarlo en numerosos lugares, este llanto era la continuación lógica de algo cuyo resultado es satisfactorio. Quería seguir escribiendo y publicar algunos de esos escritos, compartirlos. Son poemas fundamentalmente escritos durante estos dos años, con un objetivo más concreto y una línea intencional más clara. Quizá con un grado de madurez algo mayor también… o quizá no.

No sé qué nos quieres transmitir con ese título… ¿Por qué llora la madera?

Quizá la madera sea la naturaleza, lo ancestral, lo profundo… esa parte de la que el ser humano se ha desprendido en los últimos cien años, pero que, de una forma u otra, sigue impresa en los más profundo de nuestro interior. Es el paisaje, el color, la conexión con la parte animal del ser humano, los charcos, la luz, el silencio...

Como dices, supongo que se pueden encontrar continuidades entre tu primer poemario y este ¿Qué se mantiene y qué has querido que cambie entre ambos?

Este llanto continúa en cierta manera al primer libro, pero quizá está inspirado en lugares más abstractos. He querido dar una vuelta a esos paisajes que tenían nombre y apellido en “Las Ciudades”, y ahora se han convertido en lugares que en realidad son un momento más que un punto geográfico. Son un bosque, un desierto, un volcán o el momento que viví en ellos, o la sensación que se grabó en mi cabeza cuando los escribí. Además, en “El llanto de la madera” he querido comenzar a jugar con las palabras de otra manera, disfrutar de la escritura de una manera más consciente, puesto que en esta ocasión sabía que iba a publicar.

Tiras de referentes… Gorka Urbizu, Victor Jara, o incluso Mallacán, donde militaste como músico… ¿Qué aportan a tu obra? ¿Cómo integras esas referencias musicales en un formato literario?

He querido que algunos de los escritos tuvieran banda sonora puesto que cada página, cada recuerdo y cada idea que hay en el libro está impregnada de música. Quisiera que algunos de mis referentes pudieran inspirar a otras personas, especialmente en una época en la que nos encontramos carentes de figuras relevantes para fijarnos. Además, algunas de las poesías ya son canciones, y otras se están convirtiendo en ello. Algunas, simplemente, debían ir ligadas a canciones que significan mucho para mí. También pueden servir de guía para una escucha mientras se lee, ¿por qué no?

Entonces, cuando escribes un poema que podría llegar a ser canción, ¿hay diferencias a la hora de escribir cuando piensas en canción y cuando piensas en poema?

Aunque en un primer momento nunca se sabe a dónde te va a dirigir algo que escribes, generalmente cuando escribo una letra de una canción he de acogerme a unos patrones mucho más estrictos. La métrica está definida por la melodía y eso hace que todo gire en torno a lo principal, que en este caso es la canción. No obstante, hay algún escrito que, de alguna forma he conseguido que encajase de manera casi espontánea y fortuita en una canción. Creo que me puedo imaginar muchos de mis escritos dentro de un tema musical, pero generalmente decido previamente qué voy a escribir.

¿Qué pretendes que descubra quien te lea? O más bien… ¿Qué se esconde bajo títulos como “Juegos” “Carreteras” o “Teorías políticas”?

Creo que la pretensión más elevada sería la de que signifique algo para cada persona que lo lea. Que marque de alguna forma. Que inspire a crear nuevas obras, o a hacer algo por alguien. Creo que la misión del arte es denunciar, inspirar y hacer disfrutar. Hacernos humanos, mejores humanos. Conseguir algo de esto sería un sueño.

Y en ese sentido, ¿Qué te gustaría que quedara en el recuerdo de quien lea este “El llanto de la madera”?

Creo que la misión es que despierte energías diferentes en cada persona. Los paisajes que describo deberían crear imágenes propias que despierten emociones en cada una o cada uno. La grandeza del arte radica también en que lo que despierta es único y diferente para cada persona.

Por otro lado, hay varios ejes en el poemario, la naturaleza, la lucha social, la injusticia, el amor, la política… ¿Cuál de estos ejes ha sido un mayor desafío a la hora de explorarlo, y por qué?

Los juegos han sido un reto, puesto que me ha resultado difícil insertar el humor junto con otros sentimientos más dolorosos, incluso en el mismo párrafo. Creo que proyectar ideas positivas en un contexto poético es más difícil que profundizar en la tristeza que impregna a menudo los textos, pero creo que eso también lo he conseguido en cierta manera. El arte ha de conseguir crear imágenes, mundos nuevos y futuros mejores.

¿Cómo planteas esta presentación de “El llanto de la madera”?

Las presentaciones se realizan en un formato muy musical. Más que la presentación de un libro se hace un concierto en el que se explican cosas del libro y se recitan poemas, además de cantar las canciones del repertorio. Salvo una presentación que realizamos con Marc Badía en de bat a bat en Calaxeit, en la que conversamos sobre el libro a modo de entrevista, el resto han sido en este formato y nos sentimos más cómodos así. La música es nuestro medio natural, y allí nos sabemos manejar mejor. Además, esto nos permite diversificar los lugares de presentación, desde una biblioteca, a un centro cultural, un bar o una librería. Hemos girado por ciudades como València, Teruel, Madrid o Iruña y hemos actuado en lugares increíbles como el espacio Momo, en Enciso (La Rioja), el bar Txokoto de Elizondo o el propio Pottoka, en Zaragoza, que se ha transformado dos veces en un espacio totalmente diferente, silencioso e íntimo donde podemos, por unos instantes, sentirnos más libres. Nos motiva ir a sitios distintos, probar diferentes registros. Con lo cual siempre sacamos algo de tiempo para juntarnos, viajar y presentar nuestro puñado de escritos y canciones tristes allá donde quieran escucharlas.

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