Escritor, guionista, profesor universitario, y siempre dispuesto a colaborar con medios de comunicación, asociaciones e iniciativas culturales, o en la divulgación académica con talante humilde y empático, (y también colaborador esporádico de este medio), el aragonés Santiago Gascón, se ve en la obligación de salir al paso de la publicación de unas entrevistas que jamás le hicieron pero que por las malas artes del actual antiperiodismo han sido publicadas en (al menos) dos medios ‘de comunicación’.
Gascón hace una llamada “contra la impunidad de las falsas entrevistas”, explicando que “ha vuelto a ocurrir y esta vez en la revista del corazón Semana”.
Entrevistas inventadas: el último hit de las fake news
“Parece ser una práctica común inventar entrevistas tomando fragmentos de otras entrevistas que aparecieron hace años y que el redactor o redactora, sin salir de su mesa, elabora con ellas otro material distinto, comprometiendo mi nombre, mi reputación y la de la Universidad de Zaragoza”, explica el profesor Gascón.
Relata como el pasado 14 de marzo apareció en ‘La Razón’ una entrevista que nunca tuvo lugar. “El periodista Enrique Espada utilizó frases descontextualizadas de una supuesta entrevista que debí de contestar en 2012, en Tudela. Me entero porque mis colegas la comparten en las redes y muero de vergüenza, porque jamás realizaría tales afirmaciones. Ya en el titular descalifica a la Universidad de Harvard, y me encumbra como experto de la felicidad (lo cual no soy)”, recalca con asombro Gascón.
“Busqué la dirección de este periodista para advertirle que no soy catedrático, estoy acreditado como tal por el Ministerio, pero no he pasado la oposición. Le advertí que no me gustaba que me calificara de ‘gurú de la felicidad’. Nada más lejos de mis aspiraciones. Me respondió que, para él, era un guiño gracioso”, detalla el profesor aragonés. “Él me confirma que ha sacado las frases de una entrevista que me hizo otro profesional por teléfono en 2012”. añade.

Pero el culebrón de la entrevista sin entrevistado continúa. “En el mensaje que envío a esta persona, le explico tales errores y me pongo a su disposición bondadosamente para todo lo que precise en aras de divulgar sin vulgarizar cualquier aspecto relativo a la salud mental. Le pido que, cuando quiera publicar algo que me afecte, me envíe previamente un borrador”, a esta petición de Gascón desde el sentido común le responde “que él es un ‘profesional’ y que esa no es su forma de trabajar”, normal, será por que la ‘forma de trabajar las entrevistas fake’ dista un mundo de la ‘forma de trabajar’ en el periodismo. Sin embargo, Santiago Gascón vestido de la secular paciencia aragonesa habla también “con los jefes de redacción de La Razón”, tras lo cual “el sujeto me escribió para pedir perdón y ofrecerme en un futuro tratar algunos temas. Espero que no”.
El medio publica y las redes viralizan
El caso de Gascón, desgraciadamente, no es una excepción. Algunos ‘medios de comunicación’, que además pasan por ‘prensa seria’ y gozan de ‘prestigio social’ al que acompaña la correspondiente subvención de dinero público, acostumbran a saltarse cualquier acercamiento a la verdad y al código deontológico de la profesión, y sin contrastar la información publican ‘cualquier cosa’ en busca del vellocino de oro de los clickbaits.
Y es que, tras la sorpresa y pesadumbre de lo ocurrido con La Razón, Gascón explica que ahora “me encuentro con la misma falsa entrevista en la revista Semana, firmada por una tal Julia Alegre Barrientos, especializada en realeza y corazón. Circula por las redes, me llaman los amigos, y lo estoy viviendo como una pesadilla, porque un servidor no será el mayor de los científicos, pero tiene una reputación, al igual que mi universidad de más de cuatro siglos y medio de antigüedad”.

Obviamente, por todo lo anterior, Santiago Gascón se ve en la obligación de “esta vez, emprender acciones legales, no solo por usar mi nombre cuando ni siquiera me han llamado para esa entrevista, sino porque el tema de la salud mental es muy sensible, tanto que muchos periodistas se lo toman en serio y tratan de divulgar de manera profesional, mientras que estas falsas entrevistas vulgarizan a un nivel lastimero los aspectos de esta temática”, se lamenta.
Finalmente, el profesor Gascón advierte que “esta vez no voy a admitir falsos perdones, porque creo que esta práctica se está extendiendo, no es periodismo y hace mucho daño”.




