Sara García Alonso: “Romper un techo no solo abre camino para ti, sino para todas las que vendrán detrás”

La científica leonesa, primera mujer del Estado español seleccionada por la Agencia Espacial Europea para formar parte de su cuerpo de reserva de astronautas, visitó Zaragoza hace unos días para recoger el premio Corazón de Oro otorgado por la asociación Believe in Art

21 mayo, 2025. 07:48
Foto: Believe in Art

Investigadora oncológica en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y divulgadora científica incansable, Sara García Alonso fue reconocida no solo por su brillante carrera científica, sino también por su compromiso en acercar la ciencia a la sociedad y visibilizar a las mujeres en el ámbito STEM. Aprovechando su paso por la capital de Aragón, desde AraInfo hemos querido conocer su visión sobre referentes, vocaciones, techos de cristal y el poder transformador de la representación. Conversamos también sobre Órbitas, el libro en el que narra los momentos clave de su vida y que contribuye, desde lo personal, a desmitificar la figura de la científica y hacerla más cercana, más humana, más posible.

La Gala Corazón de Oro te reconoció por tu labor divulgativa y tu trabajo como investigadora. ¿Qué significa para ti recibir este premio en un evento tan significativo y con un enfoque tan social como el de Believe in Art?

Recibir este reconocimiento en el marco de la Gala Corazón de Oro fue un honor muy especial. Believe in Art representa muy bien la conexión imprescindible entre ciencia, cultura y compromiso social. Para mí, este premio no solo reconoce una trayectoria científica, sino también el esfuerzo por acercar la ciencia a la sociedad y por transmitir que el conocimiento no es un privilegio, sino un bien común. Que se valore la divulgación científica en un entorno tan humano y creativo es, sin duda, una gran alegría.

En tu trayectoria has defendido siempre la visibilidad de las mujeres en ciencia y tecnología. ¿Cómo crees que este tipo de premios pueden contribuir a cambiar la percepción de las mujeres en estos campos y a fomentar las vocaciones?

La visibilidad es muy importante. Cuando una niña ve a una mujer recibiendo un premio por su trabajo científico, empieza a imaginarse a sí misma en ese lugar. Estos premios no solo reconocen una carrera, también envían un mensaje muy potente: que las mujeres tienen un papel esencial en la ciencia y la tecnología. La visibilización que otorgan los premios pueden ayudar a romper estereotipos y ampliar el imaginario colectivo de lo que una mujer “puede ser”. Y ese cambio cultural es clave para fomentar vocaciones desde edades tempranas.

Foto: Believe in Art

Como parte de tu labor divulgativa, has sido una inspiración para muchas jóvenes. ¿Qué mensaje le darías a las mujeres que enfrentan los ‘techos de cristal’ en las ciencias y otras disciplinas STEM?

El primer mensaje sería: no estás sola. A veces, el techo de cristal no se ve, pero se siente en miradas que cuestionan u oportunidades que no llegan. Lo importante es no asumir esas barreras como límites personales. Rodearse de personas que te impulsen, buscar referentes, alzar la voz cuando sea necesario y construir redes de apoyo son estrategias poderosas. Y sobre todo, hay que recordar que romper un techo no solo abre camino para ti, sino para todas las que vendrán detrás.

A lo largo de tu carrera, has sido un referente para las mujeres jóvenes que se interesan por la ciencia. ¿Cómo enfrentaste las dificultades de ser una mujer en campos como la biotecnología y la exploración espacial, y qué estrategias crees que deberían seguir las futuras generaciones?

Ha habido momentos difíciles. Como muchas mujeres, a veces he tenido que demostrar más para ser vista como igual. Pero en lugar de rendirme, intenté convertir cada obstáculo en un impulso. He aprendido a hablar con claridad, a hacerme valer sin pedir disculpas, y a no subestimar el poder del ejemplo. A las nuevas generaciones les diría que abracen su autenticidad, que se formen con rigor, que exijan su lugar y que no duden en ocupar espacios en los que aún somos minoría.

¿A la Sara de 10 años ya le gustaba la ciencia? ¿Tuviste referentes? ¿Quiénes fueron?

Sí, a esa edad ya me fascinaban los misterios del cuerpo humano y del universo. Me encantaba hacerme preguntas y tratar de encontrar respuestas. Pero no tenía referentes femeninos claros en ciencia o exploración espacial. Mis modelos eran más cercanos: mi madre, por su fortaleza, y algunos profesores que me alentaron a seguir mi curiosidad. Con el tiempo descubrí figuras como Marie Curie o Valentina Tereshkova, y entendí que también había mujeres que habían cambiado el mundo desde la ciencia.

Foto: Believe in Art

A lo largo de tu carrera, has sido una pionera en un campo donde las mujeres aún son una minoría. ¿Qué opinas sobre la falta de referentes femeninos en las ciencias, especialmente en campos como la biotecnología o la exploración espacial? ¿Crees que este vacío ha afectado las oportunidades para otras mujeres?

La falta de referentes genera un silencio que puede ser paralizante. Cuando no ves a nadie como tú en un determinado lugar, es fácil pensar que no perteneces a ese mundo. Por eso es tan importante visibilizar a las mujeres científicas y tecnólogas de todas las edades y perfiles. Yo misma he sentido ese vacío en muchos momentos, y por eso me esfuerzo tanto ahora en ser visible, no desde el ego, sino desde la responsabilidad de que otras puedan verse reflejadas y sentirse capaces.

A pesar de tus logros, la presencia de mujeres en altos cargos científicos sigue siendo escasa. ¿Qué crees que debe cambiar en la cultura científica para que las mujeres tengan las mismas oportunidades que sus colegas hombres? ¿Hay alguna medida concreta que te gustaría ver implementada para eliminar esa falta de referentes?

La cultura científica necesita evolucionar hacia una estructura más inclusiva. Esto implica cambiar la forma en que se mide el mérito, favorecer la conciliación y cuestionar ciertas dinámicas de liderazgo. Me gustaría ver implantados sistemas de mentoría activa entre científicas, cuotas temporales en puestos de liderazgo y planes de carrera que contemplen las distintas realidades personales sin penalizar la maternidad o los cuidados. Y, por supuesto, una mayor inversión en divulgación con perspectiva de género.

A través de tu libro Órbitas, has compartido tu experiencia en la ciencia y el espacio. ¿Cómo crees que este tipo de publicaciones pueden ayudar a que más mujeres se sientan representadas y se animen a seguir carreras científicas?

“Órbitas” nace con el deseo de mostrar que detrás de una científica o de una astronauta hay una persona con dudas, emociones y contradicciones. Al compartir mi historia, con sus luces y sombras, intento romper con la imagen fría o inalcanzable que a veces se asocia con la ciencia. Creo que cuando una mujer se ve representada no solo en los logros, sino también en los miedos y los aprendizajes, siente que también puede estar ahí. La representación no se trata solo de mostrar el éxito, sino de humanizar el camino.

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