Una treintena de entidades y colectivos indican que, con gran estupor, han conocido que el Departamento de Agricultura de la DGA reparte, dentro de su programa escolar de fomento del consumo de fruta, peras de Sudáfrica y naranjas de Egipto en colegios de Aragón. Un programa, financiado con fondos de la Unión Europea. El comunicado lo respaldan entidades que agrupan a productores y productoras locales, organizaciones ecologistas o vecinales, asociaciones de familias o sindicatos agrarios, entre otras.
Este departamento indica en la invitación para participar remitida a los colegios aragoneses que “todo centro escolar que participe en el programa debe desarrollar medidas educativas de acompañamiento con el fin de promover el consumo de fruta fresca, leche y la adquisición de hábitos saludables o el conocimiento del medio rural". Curiosamente en el Reglamento Delegado (RD 2017/40) de la Comisión Europea se establecen medidas complementarias que tendrán por objeto acercar a los niños y niñas "a la agricultura y a la variedad de productos agrícolas de la Unión, en particular los producidos en su región, y educarlos sobre cuestiones relacionadas, como son los hábitos alimentarios saludables y sus implicaciones para la salud pública, las recomendaciones dietéticas nacionales, las cadenas alimentarias locales, la agricultura ecológica, la producción y el consumo sostenibles de alimentos y la lucha contra el desperdicio de alimentos".
Sin embargo en opinión de estas organizaciones, lo que consigue es justo lo contrario: fomentar un modelo de "consumo insostenible" y "profundamente injusto con nuestros agricultores y agricultoras". Además, consideran, como "muy cuestionable que sea saludable", debido a que el proceso de producción está "completamente fuera de los rigurosos estándares y controles europeos, desconociendo el impacto que eso podría tener en la salud de los niños y niñas que los van a consumir".
Según denuncian, es incomprensible que "se destine dinero público europeo a importar fruta de miles de kilómetros" cuando aquí, en Aragón, "tenemos productores de peras" y en el levante y sur de la península ibérica "se producen cítricos de excelente calidad". Productores que, según las entidades firmantes, cumplen rigurosamente con las estrictas normas europeas. Normativas que resultan "mucho más exigentes" que en otros estados como Sudáfrica o Egipto, donde se siguen utilizando pesticidas prohibidos en la Unión Europea. "¿Es este el ejemplo que queremos dar a nuestros hijos e hijas? ¿De verdad no hay fruta saludable, segura y de proximidad en nuestra tierra? ¿Tan poco importan el esfuerzo y la supervivencia del sector agrícola local?", se preguntan la treintena de organizaciones.

Según manifiestan, "es una vergüenza que los productos recorran miles de kilómetros y una vez más, los intereses económicos y políticos pesen más que el compromiso con nuestro medio rural, la salud de los escolares y el impacto en el medio ambiente". Para quienes suscriben el comunicado, el campo aragonés no necesita discursos vacíos ni campañas publicitarias: "Necesita apoyo real". Defienden que este programa, "lejos de ofrecérselo, lo deja de lado de forma deliberada".
Frente a esta situación, desde los colectivos firmantes se plantean una serie de soluciones urgentes y realistas que deben ser consideradas si se quiere avanzar hacia un modelo "más justo, sostenible y coherente con los objetivos educativos y de salud pública" que, en la teoría, propone el propio programa.
Entre las medidas propuestas por la entidades encontramos la apuesta por la agroecología y la producción local, priorizando en estos programas "el suministro de fruta de producción ecológica, de temporada y cultivada por productores locales". Defienden, también, el fomento de la soberanía alimentaria, reforzando la capacidad del territorio "para decidir sobre su modelo alimentario, promoviendo el acceso de la población escolar a alimentos sanos, seguros y culturalmente apropiados, producidos localmente".
Además, sostienen que es necesario dar un impulso a "los circuitos cortos de comercialización", estableciendo "canales de distribución directa entre productores locales y centros escolares, reduciendo la huella de carbono del transporte, favoreciendo la economía rural y garantizando una mayor trazabilidad y calidad del producto". Solicitan la revisión de los criterios de adjudicación de contratos, sosteniendo que los concursos públicos del programa escolar de fruta no prioricen exclusivamente el precio como criterio determinante. "Se deben introducir cláusulas sociales y medioambientales que valoren positivamente aspectos como la producción ecológica, la reducción de emisiones, las cadenas cortas de comercialización o la inclusión de pequeños productores", añaden.
Por último señalan la necesidad de una "educación coherente con los objetivos del programa" y proponen acompañar el reparto de fruta con "actividades educativas que refuercen el vínculo con el medio rural, el conocimiento del origen de los alimentos y el respeto por quienes los producen".
Solo mediante estas medidas se podrá garantizar que programas como este no se conviertan en una burla a la inteligencia de la comunidad educativa ni en un nuevo golpe al mundo rural, sino en una verdadera herramienta de transformación hacia una alimentación saludable, sostenible y justa.
El comunicado lo respaldan la Asociación de productores muestra Ecológica de Zaragoza, la Asociación de Agricultura Regenerativa Ibérica, AFECC (Asociación Fruticultores Ecológicos Comarca de Calatayud), la Cooperativa de consumidores A Vecinal la Plataforma por la huerta Zaragozana. UAGA, la Asociación en defensa de la Sanidad Pública de Aragón ADSPA, COME Pública + Comedores Escolares públicos de calidad, el Colectivo Malas Yerbas, Justicia Alimentaria, la Asociación El Huerto de Casa, la Red de Mercados AgroEcológicos de Aragón, el Mercado AgroEcológico y Local norte Teruel, Mensa Civica, la Alianza Emergencia Climática en Aragón, el Consejo de Salud de Ateca, la Coordinadora 87 razones, la Asociación Plataforma Jalón Vivo, la Red de semillas Aragón, la Asociación de Hortelanos Gudar Javalambre, Fundación Ecología y Desarrollo Ecodes, Aragón hacia la Soberanía Alimentaria, Aragón Ecológico Unido, Biosanz Orgánic, Slow Food de Zaragoza, Uesca y Teruel, CERAI, la Federación de Barrios de Zaragoza, la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos de Aragón, la Asociación la patata rinconera, el CEIP valle del Guarga, Biohuerta, Zarabaica (Asociación de Hortelanos de Gudar-Javalambre), Mijares Vivo y Ecologistas en Acción Aragón.




